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Si madres y padres hablaran claramente con sus hijos sobre su cuerpo y sexualidad, algunos casos de abuso sexual y violaciones podrían prevenirse, coinciden dos expertas del grupo de mujeres Axayacatl. 

Según la sicóloga María Eugenia Delgadillo, la prevención de algunos de estos casos se lograría “si les dijéramos a las niñas, a los niños, que si una persona adulta los toca, les hace algo que no les agrada, tienen que expresar esas situaciones, tener confianza en una persona adulta y contarles, porque esas situaciones no son normales”, expresó la experta. 

Generar las condiciones de confianza para que los menores hablen sobre los abusos sexuales es especialmente importante porque estos se sienten confundidos ante situaciones de abuso, añadió Delgadillo. “La mayoría de agresores son personas cercanas, son incluso parte del núcleo familiar, entonces piensan: ‘si es mi papá, si es mi tío, que me quiere, por qué me está haciendo esto’”, añadió. 

De hecho, de los peritajes médicos legales realizados el año pasado por violencia sexual en el Instituto de Medicina Legal (IML), solo el 17% eran desconocidos o agresores no identificados. 

Muchas veces, dice Delgadillo, los abusadores manipulan a sus víctimas y  las amenazan para que no hablen. Las víctimas, en su mayoría niñas y adolescentes, callan por temor. 

“Los agresores les dicen: ‘nadie te va a creer, es tu palabra contra la mía’. Y si le decís a la niña, al niño, que siempre lo vas a proteger, que lo vas a apoyar en todo lo que le pase, eso le va a generar confianza”, agregó la sicóloga y abogada Elia Palacios, quien añade que el abuso sexual va preparando terreno y comienza generalmente con miradas, palabras, tocamientos, hasta que escala a la violación o el abuso. 

El grupo de mujeres Axayacatl, al que pertenecen Delgadillo y Palacios, realizó un estudio entre 2013 y 2015 en el que entrevistaron a 30 niñas y jóvenes de 12 a 19 años que habían sido víctimas de violación y estupro. “En muchos de esos casos, si ellas hubiesen tenido algún tipo de información, hubieran podido hablar, romper el silencio y decir que tal persona les estaba haciendo daño”, reveló Delgadillo. 

Aunque ambas aseguran que la violencia sexual no siempre puede prevenirse, ya que muchos agresores se aprovechan de su poder y planifican el delito. Según el estudio “Vidas robadas”, publicado en 2016, es un mito dejar la carga de la prevención en niñas, niños y adolescentes porque impedir este delito está fuera de su control. 

Con esto último concuerda Adriana Trillos, sicóloga clínica con experiencia en atención de casos de violencia sexual en menores de edad. “Invertir nuestros máximos esfuerzos en la evitación (de agresiones sexuales a menores) nos distrae de dirigir la mirada hacia otras acciones posibles de forma paralela”, como la intervención oportuna o la capacidad de proteger a los menores, por lo que la prevención —refiere Trillos— “no es solo un ‘antes de que suceda’, sino también un ‘para que no suceda de nuevo’”.

Una de las recomendaciones que brinda el estudio “Vidas robadas” es que “hay que compartirles a las niñas y adolescentes que respetar a los adultos no equivale a que estos hagan cosas que ellas no desean hacer y que dañan su integridad física y síquica”. 

Para Trillos, la responsabilidad de una prevención amplia radica en que las estructuras sociales deberían transmitir el mensaje de que “quien tiene que detenerse y cambiar su conducta es quien agrede sexualmente, y que si no lo hace, habrán acciones contundentes que lo harán”.

De acuerdo con el Anuario del Instituto de Medicina Legal del 2016, se realizaron 4,941 peritajes de violencia sexual, de los cuales el 40% se hicieron a menores de 12 años. Es decir, 1,991 niños y niñas fueron evaluados tras haber sido víctimas de abuso sexual o violación. El 43% de los evaluados eran adolescentes de 13 a 17 años, o sea, 2,142 personas. 

Educación sexual en la escuela

Para el abogado y experto en derechos humanos Ramón Eugenio Rodríguez, la educación sexual debe instalarse en los distintos subsistemas educativos, desde preescolar hasta la educación técnica y la universidad, con el fin de que tanto maestros como estudiantes estén bien informados sobre temas relacionados con la sexualidad y violencia.

Rodríguez dirige el diplomado en derechos sexuales y reproductivos que se imparte en la Universidad Centroamericana (UCA), desde la Facultad de Ciencias Jurídicas, y apuesta a que la comunidad jurídica y docente debe acercarse más a estos temas para generar información de calidad. 

“La educación sexual actualmente está relacionada con visiones tabú o mitos, y eso genera distanciamiento con el tema. Creo que nuestro sistema educativo no está preparado, sobre todo a nivel de primaria y secundaria, para brindar educación sexual de calidad”, manifestó Rodríguez, añadiendo que existe una falsa creencia de que hablar sobre el tema propicia las relaciones sexuales a temprana edad. 

Palacios agrega que muchas veces son los maestros los primeros en detectar situaciones de abuso sexual, por lo que el Estado debería desarrollar políticas públicas de prevención en los colegios. 

“Se podría introducir una clase de género dentro de la cual se desarrolle el tema del abuso sexual”, propone la sicóloga y abogada, para evitar que la sexualidad deje de concebirse como un tema sucio y prohibido. 

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