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Durante el embarazo, el agua corporal total aumenta de 5 a 8 litros, la tensión de la pared del corazón y la frecuencia cardíaca se elevan, el volumen plasmático se incrementa en un 150% y el gasto cardíaco, es decir, el volumen de sangre que bombea el corazón por minuto, también sube. Todas las circunstancias anteriores, según el electrofisiólogo Justo López, predisponen a las mujeres embarazadas a tener arritmias cardíacas.

Una arritmia cardíaca, explica López, es una alteración de la actividad eléctrica del corazón, lo que puede ocasionar que aumenten o bajen demasiado los latidos. Si aumentan a más de cien por minuto, son llamadas taquicardias, y si son menores de 50 en un minuto, se denominan bradicardias.

“Cuando una mujer embarazada se queja de mareos, estamos ante un compromiso hemodinámico y sí puede tratarse de una arritmia peligrosa o importante”, explicó López durante la ponencia “Arritmias en el embarazo”, desarrollada durante el XII Congreso Nacional de Cardiología. Sin embargo, aclaró que la mayoría de las mujeres padece solamente de palpitaciones, las cuales no son tan peligrosas.  Según el especialista en arritmias, a pesar de ser benignas en su mayoría, las palpitaciones pueden convertirse en una molestia recurrente para las mujeres. El médico comentó que hay mujeres cuyo corazón se acelera a más de cien latidos por minuto, esto cuando hay una taquicardia sinusal.

El cardiólogo Carlos Ruiz explicó que además de las palpitaciones, el cansancio ante pequeños esfuerzos y la falta de aire son otros síntomas de las arritmias, sean estas benignas o peligrosas. 

Pero el principio médico es no tratar esas afectaciones con medicamentos, especialmente porque los antiarrítmicos tienen consecuencias en el producto, sobre todo en los primeros tres meses de gestación. “El tratamiento es preferible darlo a menos que haya peligros”, explicó López, médico acreditado en el Hospital Vivian Pellas y el Hospital Salud Integral, y esto se diagnostica a través de diversos exámenes, por lo que es importante que las mujeres asistan a los chequeos médicos necesarios durante el embarazo. 

Afectaciones cardíacas empeoran en el embarazo

Además, según López, existe un riesgo de padecer arritmias o alteraciones del ritmo cardíaco en mujeres que tenían una enfermedad estructural del corazón antes de quedar embarazadas.  

Con esto concuerda el cardiólogo Carlos Ruiz, quien añadió que muchas veces los padecimientos congénitos del corazón no son diagnosticados antes del embarazo, esto porque muchas veces no presentan síntomas graves, sino hasta que se agudizan, cuando la mujer está embarazada. 

La importancia de la detección de estos padecimientos, según Ruiz, radica en que esto condiciona si la mujer va a parir naturalmente o debe tener una cesárea. “Esto se decide en dependencia de las anomalías cardiacas, nosotros también le aconsejamos la cantidad de hijos que debe tener”, expresó el médico del hospital Asunción de Juigalpa, Chontales. 

De acuerdo con Ruiz, las afectaciones del corazón más comunes en mujeres embarazadas se dan por problemas en las cuatro válvulas del corazón, las que regulan el adecuado flujo de la sangre. 

“El corazón de las mujeres, cuando empiezan su embarazo, tiene que trabajar el doble porque el producto, hasta los primeros seis meses, es incapaz de satisfacer sus propias demandas”, explicó Ruiz.

El tratamiento

Uno de los principales problemas para tratar las arritmias en mujeres embarazadas es que los tratamientos disponibles en el país son los que más daños provocan en la salud de ellas y del producto, aseveró el doctor López. 

“La adenosina, por ejemplo, es un medicamento que es de uso intravenoso y de uso intrahospitalario, debería estar en todas las (salas de) emergencias, en todas las unidades de cuidados intensivos y unidades de cuidados coronarios. Pero no está. No sé por qué no la han introducido al país”, refirió.

Los medicamentos clasificados como menos dañinos para tratar arritmias revierten las taquicardias y ayudan a realizar mejor los diagnósticos. Pero en el país se utilizan los medicamentos que deberían usarse como última instancia, porque “son los que entran al país y abundan”, en palabras de López. 

Ruiz también afirmó que, en el hospital de Juigalpa, la medicación que se receta es la clasificada como más riesgosa, pero afirmó que “han dado buenos resultados a pesar de los efectos adversos que estos tienen”, y destacó que debe haber una comunicación constante entre el ginecólogo y el cardiólogo para discutir los riesgos de la administración de estos medicamentos. 

López añadió que las arritmias generalmente son tratadas por los mismos ginecólogos o los médicos internistas, aunque la práctica debería ser que los ginecólogos transfieran directamente a los cardiólogos a las mujeres embarazadas con sospechas de tener este tipo de padecimientos. Sin embargo, esto no siempre es posible por la cantidad de especialistas en esta rama.   


Pocos especialistas

En el país, según Queyla Cordero, de la Asociación de Cardiólogos de Nicaragua (Ascani), hay alrededor de 50 médicos con esta especialidad, todos ellos formados en el extranjero, de los cuales 41 están registrados en Ascani.

Pero solo hay cuatro médicos cardiólogos especialistas en arritmias o electrofisiólogos, incluyendo al doctor López. 

Según un documento del Minsa en el que desglosan la distribución de médicos por especialidad y subespecialidad por departamento y municipio, en el 2015 había 23 cardiólogos en el sistema de salud pública de Nicaragua en 9 departamentos del país, de los cuales 11 estaban en Managua.

 

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