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En la Región Autónoma del Caribe Sur (RACS) además de mediaciones civiles, penales o de familia, también se atienden mediaciones comunitarias, afirmaron dos directoras de centros de mediación privados del Caribe durante un encuentro con la Dirección de Resolución Alterna de Conflictos (Dirac).  

Leddy Arróliga, directora del Centro de Mediación Bluefields Indian and Caribbean University (BICU), ubicado en Bluefields, destacó que las mediaciones comunitarias representan alrededor del 20% de todas las mediaciones que se realizan en el centro que ella dirige. 

Arróliga explicó que las mediaciones comunitarias suceden “cuando se presentan conflictos entre autoridades comunitarias, cuando se necesita determinar la legalidad de las juntas directivas de sus asambleas, cuando hay conflictos de tierras o se tiene que delimitar un territorio comunal”. 

La directora del centro de mediación de la BICU, en Laguna de Perlas, Luddy Taylor, refirió que en su centro las mediaciones comunales también están relacionadas con terrenos comunales. 

“Los conflictos de tierra se resuelven cuando son terrenos comunales, que tal vez la comunidad les ha dado para que ellos vivan ahí y tal vez lo quieren pasar a otra persona”, explicó Taylor, aunque no se media cuando los terrenos son privados. 

Cultural

En Bluefields, según Arróliga, las personas de origen creole son quienes más asisten al centro de mediación. 

“Tienen mayor confianza en el centro de mediación y no quieren llegar a juicio, consideran que mediar es una buena forma de resolver los conflictos, además que es una característica de ellos, son personas bastante pasivas, mejor resuelven sus conflictos entre ellos con una persona que intermedie”, expresó Arróliga. 

Con lo anterior coincide Taylor, añadiendo que la mayoría de personas que asisten a la cita de mediación logran llegar a un acuerdo. “Somos pueblos pequeños y nos estamos viendo las caras día a día. Yo creo que eso incide en las personas para llegar a las paces y poder vivir en comunidad”, comentó Taylor. 

Otro matiz que agrega Arróliga es que los trámites judiciales pueden tomar más tiempo o ser más costosos, y en sus palabras, para la mayoría de los pobladores de la RACS “incurrir en gastos de abogados es hasta cierto punto inaccesible”. En los dos centros de mediación administrados por la BICU los servicios son gratuitos. 

En criollo y miskito    

Para dar atención a la población multiétnica de la Costa Caribe, las mediaciones se realizan en español, criollo y miskito.

En Bluefields, de los 18 mediadores activos, tres hablan criollo y dos hablan miskito. En Laguna de Perlas, los 9 mediadores activos hablan criollo. 

“A veces nos encontramos con que una parte habla español y otra habla inglés (criollo) y tenemos que traducir”, indicó Taylor, añadiendo que todas las mediaciones que no se realicen en español tienen que ser traducidas por ellos al momento de llenar las actas. 

Dificultades

Según ambas directoras de centros de mediación en el Caribe Sur, una dificultad permanente es el acceso a los centros, especialmente de habitantes de comunidades lejanas. “Algunas comunidades son muy lejanas y tal vez se invita a una parte que no es de la misma comunidad, y se les dificulta llegar al encuentro por problemas de transporte”, lamentó Taylor. 

Otro problema es que en Laguna de Perlas no cuentan con un mensajero que haga llegar las invitaciones a las otras partes. Son los mismos administrativos quienes deben desplazarse a comunidades cercanas para invitar  y “a veces la misma parte se ofrece a llevarla”, comenta la directora del centro. 

Estas dificultades fueron planteadas durante la segunda reunión de centros de mediación y arbitraje del país, realizada ayer en la Cámara de Comercio de Nicaragua, en la que se evaluó el desempeño y labor social que diariamente realizan los 45 centros privados de mediación acreditados por la Dirac. 

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