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El Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central (Cepredenac) del cual Nicaragua es miembro, indica que el 69% de la población nicaragüense está expuesta al riesgo de desastre, es decir, viven en zonas de inundación, alud, cerca de volcanes o en zonas sísmicas.

Cepredenac destaca que “el 69.7 por ciento de los desastres ocurridos en Centroamérica han sido originados por eventos hidrometeorológicos, de estas, 55% fueron inundaciones, 33% tormentas y huracanes, 10% sequías y 2% temperaturas extremas”. 

También el 68% del PIB, está expuesto a los fenómenos naturales.

Francisco Alarcón, secretario adjunto de CSUCA, considera que las víctimas y la vulnerabilidad crecen debido a que hay más población ubicada en lugares de riesgo y porque los fenómenos meteorológicos golpean con más constancia y fuerza.   

“Miles de millones de dólares en infraestructura, capacidad productiva instalada, vida y oportunidades de desarrollo”, se pierden a causa de estos fenómenos. 

Denis Meléndez, de la Mesa Nacional de la Gestión del Riesgo también considera que los fenómenos hidrometeorológicos son los que constantemente causan problemas. A diferencia de los sismos, terremotos o erupciones volcánicas, que son eventos súbitos, los desastres que ocurren con las tormentas, huracanes o vaguadas se amplifican porque la población toma malas decisiones como tirar basura o cortar los bosques. 

Explica que las víctimas de los fenómenos climáticos tienen un ámbito más grande y se debe incluir a las personas que mueren por impactos de rayos, golpes de calor y sequías.   

Alarcón considera que las personas que sufren por el cambio climático y la variabilidad del clima son aquellas “asentadas en áreas indebidas por la falta de prevención, planeación y pobreza. A veces hasta se fomenta áreas de riesgos”, a la vez está el crecimiento poblacional como factor. 

Positivo

Sin embargo, Raúl Salguero, especialista en gestión del riesgo de desastres de la Secretaria General del Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA) afirma que Nicaragua es el país en Centroamérica con mejor sinergia o trabajo en conjunto en el tema de reducción de riesgos ante desastres. 

Salguero relata que luego del huracán Mitch hace 19 años, que impactó fuertemente Centroamérica, “ni siquiera estábamos avisados del fenómeno, todo lo que supimos es que ya estaba y tuvimos que ser totalmente emergencistas”.

Considera que ahora el trabajo organizacional es mucho mejor y Nicaragua va en buen paso. “Es increíble la convocatoria que hay. Podemos ver el contraste entre la organización de los demás países cuando convocamos para presentar un proyecto. Vemos cómo aquí se articula más fácilmente las universidades con el Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred) incluso, entre universidades públicas y privadas”, sostiene Salguero.  

La génesis de la prevención y mitigación de desastres de Nicaragua se remonta al mes de octubre de 1998 cuando el huracán Mitch causó graves daños. La codirectora de Sinapred, Xochilt Cortez afirma que desde que se creó esta institución, las cifras de personas que son víctimas de fenómenos meteorológicos han venido disminuyendo. 

“Las pérdidas humanas a causa de amenazas naturales y la vulnerabilidad en el país son mínimas”, asegura Cortez. “No hay personas desplazadas y sin hogar a causa de los fenómenos de la naturaleza”. 

Sobre si el sistema de gestión de riesgo de desastres ha podido reducir las víctimas de las amenazas naturales, Salguero cree que hay que revisar las estadísticas para saber si se avanza o no. Sin embargo “las amenazas son constantes y las hemos visto agravadas por el cambio climático en los últimos años”. 

Día para la reducción de desastres

Liseth Ruiz, del Centro Humboldt, afirma que durante la alerta del huracán Otto en 2016, más de 11,000 personas fueron evacuadas en albergues. Mientras, ocurrió un sismo en el Pacífico. “Esto indica que el país es multiamenazas y que debe estar preparado”, sostiene.

Armin Ullmann, jefe de Cooperación Internacional Adjunto y responsable de ayuda humanitaria de la Cooperación Suiza en América Central revela que  18,000 personas entre docentes, estudiantes y comunitarios de 21 universidades fueron capacitados en tres años en el tema de reducción de desastres y que se logró introducir el tema de la reducción de riesgo en programas educativos de 51 carreras. 

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