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Javier Antonio Solís, de 44 años, quien presuntamente escondió el armamento que tenía el grupo delictivo acusado de asesinar al policía Leonel Medrano Rodríguez, quedó en prisión preventiva este martes.

El agente policial fue ultimado de un impacto de bala en la cabeza la madrugada del 25 de agosto del 2017, a las afueras de la residencia que protegía, la de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro, refiere la acusación fiscal.

Por el crimen del policía también son acusados Miguel Suazo Valdés, Roberto Miranda Martínez, Byron Ruiz Vallecillo y Aquiles Mairena Barquero.

Byron Ruiz  y Roberto  Miranda ya están en prisión preventiva por el  secuestro y crimen del comerciante Dervin Sobalvarro; mientras Aquiles Mairena y los últimos dos están prófugos de la justicia.  


A este grupo delictivo la Policía también le atribuye el crimen de Gerald López Tórrez, de 21 años, a quien ultimaron de un impacto de bala en la espalda, hechos por los cuales todavía la Fiscalía no ha acusado.

Actas

En la acusación radicada en el Juzgado Noveno Distrito Penal de Audiencia de la capital se señala como coautores del crimen del policía Leonel Medrano a Miguel Suazo Valdés y Aquiles Mairena Barquero.

Miguel Suazo habría llegado hasta el sitio donde estaba el agente de la Dirección de Seguridad Personal de la Policía y después de entablar conversación con él se despidió dándole la mano. Cuando la víctima se volteó lo sujetó del cuello haciéndole la llave conocida como “el popo”.

Simultáneamente apareció en escena Aquiles Mairena en una motocicleta, desde donde le disparó a la cabeza a la víctima con una pistola calibre nueve milímetros, se explica en la acusación de la Fiscalía.

Acto seguido, los acusados se apoderaron del fusil AK 47 que era el arma de reglamento del policía Leonel Medrano.

Tres encubridores

Después del crimen, Miguel Suazo y Aquiles Mairena se dirigieron a una finca ubicada en la comarca de Esquipulas, donde Roberto Miranda Martínez y Vladimir Ruiz Vallecillo se quitaron la ropa que vestían y le prendieron fuego para borrar las huellas.

El 1 de octubre los sospechosos de participar en el crimen del policía  buscaron la ayuda de Javier  Antonio Solís, quien le ayudó a ocultar dos mochilas cargadas de armas y municiones en un predio baldío cerca un centro comercial ubicado a la orilla de pista Jean Paul.

Entre el armamento iban tres pistolas, un fusil AK 47, tres escopetas y una subametralladora, además de abundantes proyectiles y cartuchos y un silenciador, refiere la acusación fiscal.

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