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Cuando una mujer es víctima de femicidio es frecuente que familiares y vecinos aseguren que la relación era violenta. Todos parecen saber cómo era la relación, pero pocos intervinieron ante las agresiones. 

“Se nos ha enseñado que hay que respetar la privacidad de la familia, que ellos tienen sus problemas y que ellos mismos los tienen que resolver”, comenta Brenda Ruiz, del Instituto de Estudios de Género (IEG) de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli). 

Y restringir la violencia intrafamiliar al ámbito privado es una equivocación, según Ruiz. “Debería verse como un problema público, porque es una vida humana la que está en riesgo, pero también porque hay una afectación a los hijos, hijas, de otros familiares. Además, la sociedad paga por esa violencia, hay costos legales, costos hospitalarios”, refiere la experta. 

Tania Mora, sicóloga, docente de la Universidad Americana (UAM), afirma que en los casos relacionados con violencia intrafamiliar “la gente tiene miedo a hablar, a denunciar algo que vio, a que el agresor se desquite con ellos o a ser señalados de chismosos”, aunque en la Ley 779, Ley Integral Contra la Violencia hacia las Mujeres, se plantea la obligación de denunciar actos de violencia de género.

Lo anterior, de acuerdo con Mora, está relacionado con la naturalización de la violencia. “Vemos normal que el papá le pegue a la hija, que el marido le pegue a la esposa, que el novio le pegue a la novia”, indica la sicóloga.

En muchas ocasiones, señala Ruiz, las mismas mujeres víctimas piden a los familiares o vecinos que no intervengan, porque si lo hacen el maltrato va a empeorar. 

“Hay gente que ha tratado de intervenir y más bien salen golpeados, y la pareja aparentemente termina contentándose”, comenta Ruiz, destacando sin embargo, que esa reconciliación es solo la etapa de la luna de miel del ciclo de la violencia, en la que el agresor se disculpa, promete cambiar y se muestra arrepentido. Pero eventualmente las etapas de agresión volverán a repetirse. 

Ruiz agrega que otra razón por la que las personas no intervienen es la desconfianza en el actuar policial y en el sistema judicial. “Se piensa que de todos modos aunque se ponga la denuncia, nadie va a hacer nada”, refiere la especialista del IEG.

¿Cómo intervenir?

Ante episodios de violencia intrafamiliar, Brenda Ruiz recomienda que un grupo de vecinos o familiares se organice para detener el episodio o llamar a la Policía. Si no, “pueden llamar a la puerta o llamar por teléfono, para que el agresor sepa que hay alguien que podría estarlos oyendo”. 

También se puede hacer una intervención posterior al episodio violento, como hablar con la víctima y mostrarle apoyo, ofrecer ayuda y acompañamiento para denunciar. 

“Se puede hacer un plan de escape, uno de los hijos de la mujer o algún familiar puede salir de la casa para avisar que su madre está siendo maltratada. La misma comunidad puede elaborar un plan de dónde puede ir esta mujer a refugiarse. Es importante que la mujer sienta el apoyo de sus vecinos, de su comunidad, porque si no, nunca va a denunciar”, refiere Ruiz. 

Tania Mora agrega que a largo plazo, las campañas preventivas de la niñez pueden aportar a la disminución de la violencia. “Trabajando con niñas la parte del autoestima, y con los niños la no violencia”, apunta.  

Víctima de femicidio frustrado había denunciado tres veces

Zayda Vásquez Rivas, de 28 años, cuya expareja intentó asesinarla con una arma blanca la tarde del domingo pasado, había denunciado a su excompañero de vida, Jhonny Alemán Orozco, de 48, ante la Policía Nacional en tres ocasiones, pero su caso nunca se formalizó debido a que ella carecía de cédula de identidad.

“Ella (Zayda) había perdido su cédula y nunca se preocupó por reponer ese documento”, recordó Jennifer Vásquez, sobrina de la víctima. 

Jennifer detalló que la primera vez que su tía denunció a Jhonny fue porque había llegado a la casa y como no la encontró se enojó y cortó la luz. La segunda fue cuando él se lanzó el muro de la casa vecina y la tomó por la espalda e intentó estrangularla. 

“En una de esas ocasiones Zayda llamó a su exsuegra y le comentó sobre el problema, pero la mamá de Jhonny le respondió que solo ellos sabían sus problemas y que trataran de resolverlos”, afirmó Jennifer.

Según la sobrina de Zayda, el domingo pasado su tía recibió más de 70 llamadas de parte de su expareja, quien insistía en verla. Ella accedió en que se vieran y en un sitio público en Ciudad Belén la tomó por detrás y la agredió con una tijera. Posteriormente él ingirió veneno.

Una joven junto a otras personas intervinieron y lograron que cesara la agresión. Ella fue trasladada al centro de salud de Ciudad Belén, luego fue remitida al hospital Alemán Nicaragüense, donde también fue ingresado su agresor, quien falleció el lunes.

Heridas de muerte

“Mi tía permanece en el hospital y sostiene que son siete las heridas, cuatro en el abdomen, dos en el cuello y una en la parte baja de la espalda, realizadas con una tijera”, sostiene la sobrina.

“Mi tía hasta forcejeó con Jhonny para que no se tomara las pastillas, pero no pudo evitarlo. Jhonny llamó a su mamá y le dijo que había tomado dos pastillas y que no iba a regresar a la casa”, mencionó la sobrina.

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