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Vivimos el momento que nadie jamás pensó. Nuestro Director Fundador, ingeniero Xavier Chamorro Cardenal, se rindió a la muerte la madrugada del viernes en su residencia de Satélite Asososca, después de una enfermedad cardíaca complicada por otras insuficiencias crónicas, cuyas dolencias enfrentó con valentía ejemplar y optimismo contagioso durante los últimos años y meses de su vida.

Nacido el 31 de diciembre de 1932 en Granada, Xavier muere a los 75 años y tres días, cuando sólo faltan seis días para que se cumpla el 30 aniversario del asesinato de su hermano mayor, el Mártir de las Libertades Públicas y Director de La Prensa, doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, a quien sicarios del somocismo balacearon mortalmente en una calle del destruido casco urbano de Managua la mañana del diez de enero de 1978.

Y mientras Xavier yace inerte en su féretro, visitado en la Funeraria Don Bosco por decenas de familiares, compañeros de trabajo y miles de amigos, el destino se burla de todos los que alguna vez creímos que nunca moriría mientras existiera EL NUEVO DIARIO.

No lo amilanaban las turbulencias
Porque, navegante aficionado y capaz de su querido lago Cocibolca, también supo conducir la Dirección-Gerencia General de esta empresa periodística por las aguas turbulentas de los grandes avatares económicos y políticos que nos ha tocado vivir en los últimos 28 años.

Su presencia física inyectaba confianza, y después de cada gravedad, sus regresos al trabajo provocaban suspiros de alivio, mientras lo mirábamos subir estoicamente por la escalera, peldaño a peldaño, hacia su oficina del segundo piso.

Hubo quienes alguna vez cuestionaron sus métodos administrativos, y más de algún ambicioso proveedor de bienes o servicios lo tildó de “centavero” por su cautelosa actuación a la hora de invertir.

Pero gracias a esa administración austera que aplicó cuantas veces fue necesario en los tiempos difíciles, a despecho de todas las recetas de las escuelas de negocios, esta empresa jamás dejó de pagar sus compromisos económicos, nunca dejó de crecer año con año, y siempre hubo salarios justos que llegaron puntualmente a manos de los trabajadores.

Mano firme en el timón del barco
De manera que bajo su firme conducción de capitán navegante, como él mismo se definió en un hermoso poema inédito que escribió en los años ochenta, el barco de EL NUEVO DIARIO siempre salió ileso al otro lado de las olas gigantes, nunca terminó estrellado contra arrecifes ni farallones, y sigue navegando hacia el futuro con el faro luminoso de su ejemplo.

Pero Xavier Chamorro no solamente fue un ejemplo de audacia cautelosa y de firmeza administrativa, sino también de ingenio laborioso e innovador. Cuando había problemas técnicos, durante la difícil escasez tecnológica impuesta por la guerra de los años ochenta, nuestro director solía pasar días enteros al pie de la máquina impresora, ideando junto a los obreros y técnicos la mejor manera de reparar una pieza, o sustituirla por otra “made in EL NUEVO DIARIO”.

En diciembre de 1944, cuando la Segunda Guerra Mundial mordía rabiosamente los campos y ciudades de Europa y del sudeste asiático, a Nicaragua no entrarían juguetes nuevos. Entonces el niño Xavier, de 12 años, se puso con su hermano menor, Jaime, actual director de La Prensa, a construir aviones y carritos de lata y madera en el patio de la casa de su abuela en la ciudad de Granada, donde hoy funciona el Palacio Episcopal de La Gran Sultana.

Construyó su montaña rusa
En reconocimiento al genio constructivo de su hermano, Jaime Chamorro Cardenal recuerda que por esos días, Xavier también construyó una montaña rusa con madera vieja, rieles de reglas, y un carrito con ruedas de balineras, en el que ambos niños se desplazaron alegremente por todos los altibajos del armatoste.

“Vivíamos en Granada porque nuestros padres y dos hermanas habían salido desterrados por Somoza a Estados Unidos, Pedro Joaquín, el hermano mayor, estaba estudiando en México, y nosotros, bajo el cuidado de la abuela, estudiábamos como alumnos externos en el Colegio Centroamérica”, recuerda don Jaime.

Anita Chamorro de Hollman afirma, por su parte, que la relación familiar con su fallecido hermano jamás estuvo deteriorada, ni durante ni después de la crisis política que motivó la salida de Xavier de La Prensa, con el 80 por ciento de los trabajadores, para fundar EL NUEVO DIARIO a principios de 1980, pues él --agrega la señora-- nunca dejó de ser el hermano cariñoso de siempre.

También fue generoso
“Y muy generoso”, acota don Jaime. Para sustentarlo, recuerda que “durante las negociaciones de su separación de la sociedad, que tuvieron lugar entre él y yo --con poder de la Junta Directiva de La Prensa--, en casa de su concuño José Cuadra, Xavier nunca presionó por quedarse con grandes porciones de la empresa.

“Él estaba muy preocupado por nuestro futuro, ya que pensaba, como la mayoría de nicaragüenses, que la revolución nos iba a hacer desaparecer y que quedaríamos en la calle. Incluso, accedió a que una cuenta en dólares que había en Estados Unidos se quedara en La Prensa”, evoca el hermano menor de nuestro inolvidable director.

En abono a esa generosidad, el director fundador de EL NUEVO DIARIO, doctor Danilo Aguirre Solís, relata que Xavier pudo haberse quedado como dueño absoluto de este periódico que se fundó básicamente con el dinero que obtuvo por su participación en La Prensa. Sin embargo, aceptó plenamente la idea que le propuso Aguirre, en el sentido de que los trabajadores fundadores que salían con él a la nueva aventura periodística, pudieran comprar acciones con el dinero de sus liquidaciones.

Ingenioso hasta en lo más sencillo
Los ejemplos de la creatividad tecnológica de Xavier Chamorro abundan en los anales de EL NUEVO DIARIO, pero este ingenio también se manifestaba hasta en las cosas más sencillas. En los años ochenta, el ingeniero Chamorro llegó con su esposa a Moscú para practicarse una cirugía lasser en los ojos, y el entonces estudiante universitario y colaborador de nuestra embajada en la capital soviética, David Gutiérrez López, quien fue designado para acompañarlo en sus trámites y procedimientos médicos, recuerda una anécdota singular.

“Había escasez total de papel higiénico, y me sentía muy apenado por nuestro visitante, quien me recordó que en la cocina de mi apartamento había un rollo largo de servilletas de papel. Ya vamos a resolver la escasez, anunció. Me pidió que le prestara un cuchillo eléctrico, y sobre una tablita se puso a cortar el rollo, del que sacó otros tres rollos más pequeños, pero del tamaño de uno de papel higiénico.

“¿Te fijás?, ya hay papel higiénico en Moscú, me dijo con una sonrisa traviesa. Clase de ingenio el suyo, le dije. No hay tal ingenio hombre, respondió. Eso mismo hacemos con las bobinas de papel en EL NUEVO DIARIO. Las cortamos con una sierra al tamaño que las necesitamos”.

Xavier Chamorro, el periodista
A la muerte de Pedro Joaquín Chamorro, la sociedad familiar de La Prensa eligió a Xavier, hasta entonces gerente de producción, para que asumiera la dirección del periódico, y lo hizo con tanta eficiencia y empeño, como que si la carrera que estudió en las universidades norteamericanas de NotreDame y de Chicago hubiera sido la de Periodismo y no la de ingeniería electromecánica.

En EL NUEVO DIARIO se dio tiempo para resolver los problemas técnicos y financieros de la empresa, y además para asumir la dirección periodística, especialmente cuando el entonces subdirector, Danilo Aguirre, viajaba al exterior. En todo caso, siempre estaba atento a los problemas de calidad expresiva, el enfoque político de las informaciones y a la calidad gráfica del diario. Era intransigente con todo eso, y de manera extraña, con la definición de los colores, a pesar que sus problemas visuales lo obligaron desde muy joven a ver el mundo a través de una nebulosa.

Impenitente radioescucha y televidente, así como famoso radioaficionado nicaragüense, Xavier era uno de los hombres mejor informados de Nicaragua. Frecuentemente irrumpía en la sala de redacción para cotejar lo que él había captado con lo que nosotros teníamos para publicar, para ver si no se nos había pasado por alto alguna noticia.

Su memoria --que calificábamos “de elefante”-- recordaba desde los nombres y las anécdotas de trabajadores idos a la calle o al cementerio muchos años atrás, hasta los precios con pesos y centavos de las compras realizadas en años anteriores. Revisaba las cuentas del periódico centavo a centavo, nada se le pasaba por alto, y sabía exactamente cuánto y a qué precio comprar o vender. Con ayuda de las secretarias que tuvo, se enteraba meticulosamente de toda la correspondencia que recibía, y sobre esa base y otras tomaba decisiones, cuyo acierto se comprueba con sólo ver lo que ahora tenemos en EL NUEVO DIARIO.

Si este rotativo llega alguna vez a cumplir un siglo, el nombre de Xavier será exaltado como ahora se recuerda a los grandes fundadores de instituciones seculares. A nosotros nos hará mucha falta como persona.

A esta empresa también le hará mucha falta como líder. Danilo Aguirre organiza frenéticamente el trabajo, reelabora materiales y les pone títulos para la edición de hoy, como hace 30 años lo hizo con el cadáver de Pedro Joaquín Chamorro aún caliente e insepulto. Parece que no hubiera transcurrido tanto tiempo entre esas dos muertes. Y nosotros, trabajando todavía, no hemos tenido tiempo para pensar cómo seguirá la vida cotidiana de este periódico sin Xavier Chamorro.

Honras póstumas a Xavier Chamorro
La familia Chamorro y trabajadores de EL NUEVO DIARIO invitan al pueblo a la vela que continuará hoy, a partir de las diez de la mañana, en la Funeraria Don Bosco, y a misa de cuerpo presente en memoria del ingeniero Xavier Chamorro Cardenal. La ceremonia se realizará hoy a las tres de la tarde en la capilla del cementerio Jardines del Recuerdo, y posteriormente sus funerales.

Asimismo informan que se realizará un triduo de misas en la iglesia Santo Domingo, de Las Sierritas, los días: lunes 7de enero, a las 6 pm; martes 8, a las 5:30 pm, y miércoles 9, a las 5:30 de la tarde.

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