Dora Argüello recuerda la memoria de su padre

“Él nació con una estrella”

Entrevista íntegra con la hija mayor de Alexis Argüello, tricampeón mundial de boxeo y máxima gloria del deporte nicaragüense

Mauricio Miranda

11:51 - 03/07/2009


En sus manos sostiene una florcita de palma, el obsequio de algún niño de la calle que se ha sumado a darle las condolencias por la muerte de su padre Alexis Argüello. Permanece en silencio, con los ojos irritados de tanto llorar. Alguien se le acerca y le pregunta si está cansada. “Dormí un poquito”, responde, y le agradece con una sonrisa desvelada las muestras de atención. Dora Alejandra Argüello, “Alexia”, como le decían de cariño, sin decir nada se queda contemplando los grupos de gente que se han congregado en los salones del Palacio Nacional para acompañar al tricampeón. Trabajadores de la Alcaldía de Managua, los viejos entrenadores del “Flaco Explosivo” que narran a algunos reporteros las hazañas de Alexis sobre el ring, don Renzo Bagnariol acongojado, oficiales del Ejército y jefes policiales, y aficionados de mil batallas de los barrios pobres de Managua y del resto del país, que han venido a acompañar a la familia doliente en esta tarde aciaga.

Nos acercamos a Dora en ese momento de reflexión. Y le pedimos permiso para conversar con ella. “¿Qué querés que te diga sobre mi padre?”, me dice un poco desconfiada. “Quiero que me contés como era tu relación con él”, le pido con humildad. “Ok”, asiente.  

Afuera, una llovizna amenazó a la multitud que desde la noche del miércoles hace fila para decirle adiós al “Caballero del Ring”, pero la gente no se movió, apenas hizo comentarios sobre el cielo nublado, pero sin pensar un segundo en la idea de perder su espacio donde han permanecido por horas para rendirle honores. Acaban de dar las dos de la tarde, de este jueves 2 de julio.

¿Como era tu relación con él? Algunos quieren saber cómo era él con sus hijos. Hemos visto que no te has despegado ni un solo minuto de él.
La relación con mi papa era especial porque ante todo era mi padre, era una relación de sí y no, por su trabajo, por su profesión.

El viajó mucho para darle una gloria muy grande a Nicaragua, pero siempre estuvo presente su protección y esa protección durante la ausencia llenó mi corazón de mucho amor, de mucha entrega hacia él, de un amor puro, incondicional, un amor no comprado, un amor que no tiene límites. Y ahora, su partida ha venido a unificar nuestro núcleo familiar, estamos todos por primera vez juntos. Fue algo que no pudo realizar.

Siempre me prometí que íbamos a estar juntos una noche de navidad con todos mis hermanos. Porque por circunstancias de la vida cada quien labró su destino y su camino. No quiero hallar culpables. Solo es un dolor incalculable.

Después del fallecimiento de mi madre, él era todo, mi pilar, mi sustento, mi entrega, para poderme levantar día a día. Ahora que no lo tengo me quedo con la satisfacción de haberle dicho cada mañana ‘papa, te quiero’, por lo menos por teléfono, porque yo vivía aparte, en mi casa.

Compartimos los últimos días en la playa, con su esposa, mi hermanito que tiene cinco meses, Andresito, que lo llenaba de tanta fortaleza.

Lo miraba radiante, contento con los proyectos de Nicaragua, porque él sirvió para este país. Nació y vivió para este país. Y en este país, lamentablemente, muchas veces no lo valoraron, porque él es una persona que no tenía un límite en su vida, era para tenerlo en una vitrina y darle el merecimiento que debía haber tenido.

¿Por qué decís que no lo valoraron? Si te das cuenta del apoyo que tenes es nacional.
Yo te digo, muchas veces, a las que cosas que uno tiene que proceder cuando tiene un sueño, cuando tiene un ideal. Y él siempre tuvo el ideal de ver a una Nicaragua mejor, un pueblo mejor y eso lo impulsó para ser Alcalde de Managua.

Pero él no se da a conocer por ser alcalde, él es Alexis Argüello siempre. Vos podés ir a China, Japón, Argentina, Inglaterra, Europa,  y la gente pagaba para verlo. Y aquí mucho me lo despreciaban, mucho me lo señalaban, su corazón era tan noble que lo único que quería era servir a este pueblo como siempre lo idealizó él.

Yo le decía, “¿Papa, por que no se queda viviendo en EEUU, hace su vida allá, con su hijo, su esposa? Me decía “no, yo soy indio, yo le pertenezco a este país”. El tenía su ombligo aquí, en Nicaragua. Cada persona que se moviliza aquí era su orgullo. Por eso le dio tanta gloria a Nicaragua.

¿De donde sacó ese espíritu tan alegre?  
Él nació con una estrella. No todos vienen tan iluminados como él vino a este mundo. Donde quiera que llegaba, él brillaba, por luz propia.

La gente hacía fila en el salón de la fama para verlo, para estrechar su mano. Es algo sorprendente, su sola presencia. Su último sueño era querer ver a una Nicaragua mejor, a un pueblo mejor.

¿Qué es lo que lo deprimía tanto?
No poder ver a su país realizado como el quería. Eso. No poderle ayudar a tanta gente como él quería. Aquí la situación en nuestro país es bien pobre. Hay mucha pobreza, muchos ancianos descuidados, muchos niños abandonados en la calle. Y para él, eso era como una bomba. Cada vez que mirábamos a la gente pedir se entristecía.

Lo que a todos nos tiene agobiados, es que si tenía tanta energía, tanta alegría ¿Por qué ocurrió esta tragedia nacional?
Es que él no estaba triste, porque yo hablé con él, el sábado. Y me dijo que estaba bien, que estaba viendo una película. El se ponía en su cuarto, a ver películas. Y si él hubiera estado triste, él no contesta el teléfono. Sin embargo, me contestó. Yo lo llamé, en la tarde. Y me dijo que estaba bien. Porque yo lo llamé para decirle que me diera unas tickets para el circo, para unos niños pobres. Y me dijo que llegara por ellos.

¿Eso fue el sábado?
Si… No entiendo qué pasó con él. No sé qué pensó, qué sintió, lo ignoro, por qué tomó esa decisión. Quisiera saberlo. Me lo trato de imaginar, de acomodar en mis pensamientos esa imagen tan fea y en mi mente no me cabe ese momento que pudo haber pasado, para tomar esa decisión. No lo entiendo.

¿Pero si alguien está feliz, y tiene tanta energía, y cuenta con el aprecio de tantas personas?
Es que ni yo lo sé. Mi papá nunca nos demostraba sus sentimientos. Nunca lo vi llorando. El día que me casé, una persona se fijó en una de las tantas fotografías, y me la amplió. Y tenía sus ojos llorosos, y eso me indicó a mí de que estaba feliz por mi boda. Sólo me dijo que me quería mucho, y que me cuidara. Que el casamiento era algo serio, y que me portara bien.

Cada vez que lo miraba en la mañana, yo le llevaba un reporte, yo le llevaba seguimiento a su vida en la televisión, en la radio, entonces en la mañanita le llevaba un reporte, le decía, esto y esto dicen de usted, sépalo, para que cuando salga a la calle, sepa lo que está pasando.

Y cuando me miraba enojada por alguna noticia o algo, yo llegaba enojada… y me acuerdo que la última vez llegué enojada por una caricatura de Pinocho. “Alexchocho” le dijeron. Él se puso a reír y me dijo “ay amorcito, no le hagás caso a este montón de locos”. “Sabes lo que hago yo”, me dice, todas las mañanas, antes de salir de la casa me doy una ducha. Me baño con vaselina para que todo me resbale y así me mantengo.

¿Se sentía lastimado por los señalamientos que le venían desde que se metió a la política?
Si. Pudo haberlo deprimido. Pudo haberlo deprimido. A cualquiera deprime. Si yo que soy si hija me deprimía, no quería salir a la calle y no porque mi padre haya robado, porque mi padre nunca le hizo daño a nadie.

Y por su simple deseo de querer ver una Managua mejor, teníamos que pagar esos señalamientos porque él se metió en política. Era el precio que teníamos que pagar.

Si a mi me afectaba, como hija, ¿como crees que no le va a afectar a el, que tenia todos los mejores deseos para el pueblo? Te hago esa pregunta a vos.

Conociendo su buen corazón, su nobleza ¿Ser objeto de tantas críticas, de tantos señalamientos…
Cuando vos tenés un buen sentimiento, y te señalan por algo que no hacés… te frustrás, te llenás de rabia. Cuando te señalan por algo que nos ha hecho. Todavía si lo hubiera hecho, está bien que uno se merezca todo. ¿Pero si lo único que uno ha hecho ha sido portarse bien? Pero él siempre tuvo la frente en alto.  

¿Tenía esa fuerza para enfrentarlo?
Si. Lo demostró, con sus bailes en la Alcaldía. Es que eso, ni debiera de preguntarlo la gente, porque él lo demostró. Desde el primer momento en que salió de este país, para pelear, y defender el título y poner a Nicaragua en alto. El todo lo hacía de corazón, y con mucha humildad.

¿Te dolía verlo bajo esas críticas tan duras?
Si, porque conocía al Alexis que muchos no conocían. Lo conocía perfectamente, cuando estaba bien, cuando estaba mal. Cuando no quería estar con nadie, cuando se sentía triste. Esta muerte me ha dolido mucho. No tengo palabras para decirte cuanto me dolió.

Y a veces, en estas horas me preguntado si yo soy culpable, porque no estuve allí. Mi madre me enseñó algo de lo que muchas veces renegué, aprenderlo a amar y a respetar. Ella siempre me idealizó un padre ausente, yo tenía veintiún días de nacida cuando fue campeón del mundo…

Y con esto que pasó, digo yo digo, si habrá sido bueno que haya hecho eso. Porque siempre quise tener a mi padre junto a mí. Pero no podía ser egoísta, tenía que entender que él tuvo esa estrella, que tenía que iluminar al mundo con esa luz que emanaba de su cuerpo.

Dora ¿Pero por qué si uno lo veía alegre, tan como era él, como muchos lo hicimos, por qué nos da esta sorpresa?
No te digo que ni yo sé. Ni yo sé. Porque yo estaba en allí. Estaba en mi casa. Yo hablé con él, y él me dijo que estaba bien. Cuando me llegaron a avisar, ya él estaba en el hospital, muerto.

Vos hablaste con él, el sábado.  
Sí, lo llamé para pedirle los pases para los niños. Y lo llamé. Lo más curioso es que en la noche, cuando me estaba lavando los dientes, yo pensé, y se lo dije a mi esposo: O mi papa está bien, o mi papa se muere.

¿Sentías algo?
Sentía eso en mi corazón. En mi mente, esos, fueron mis pensamientos.

Pero si dijiste que hablaste con él, y te dijo que estaba bien ¿De dónde salió esa sensación?
Yo lo sentí. Tuve ese pensamiento. Nunca cargué esa idea, porque para mí él era un roble, una pirámide sin caerse. La única vez que lo vi llorar fue cuando se hizo campeón, arriba del ring. Pero en la familia, nunca lo vimos llorar. Pero yo pensé: O mi papa se muere, o no sé cómo va a salir de esto.

¿A qué te referís cuando decís “de esto”?
Pues, de la vida, del mundo, de las cosas que uno quiere hacer y no puede. Cuando nosotros estábamos con él, decía: alá, es que llegó el fulano y me siento mal, porque sólo le pude dar esto, porque no tengo presupuesto.

A veces andaba algo en su bolsa, y lo sacaba de su cartera, para darle algo a la gente.

Pero eso que vos sentiste en ese momento…
No lo sentí. Me cayó en el pensamiento, y se lo comenté a mi esposo. Y me dijo, “no, vos estás loca, si tu papa está llena de vida”. Y ya ves. No sentí nada. Sólo me vino el pensamiento.

¿El estaba demasiado agobiado?
Es que no tengo la visión de haberlo visto agobiado, porque él me dijo que estaba bien.

¿Su tensión en el trabajo? ¿La gente con la que él estaba?
Es que no puedo hablar de tensión, porque él acababa de venir de Puerto Rico, en un encuentro que tuvo. Le dieron un premio. Estuvo en otros países hace poco, en Argentina, Rusia, estuvo muy emocionado porque le habían aprobado lo de los buses. Es que no hubo un chancechito para decir “anda deprimido”, porque él no lo demostró así.

Y si él ya lo tenía planificado, lo planificó bien, porque no lo demostró. Es la fecha y no puedo entender yo misma lo que pasó. ¿Por qué esto? Y creo que eso me lo voy a llevar hasta el día de mi tumba, a no ser que él me lo manifieste a través de lo sueños. Porque yo siempre he tenido un sexto sentido con él, porque cuando él estaba deprimido o triste, me agarraba angustia a mí.

Pero mirá, la vida política es bien dura.
En todos lados del mundo. Lo que pasa es que aquí la sentimos más porque el país es bien pobre. Y nosotros, cada uno de los nicaragüenses, no hemos contribuido, para ver un país mejor.

¿Lo señalamientos de que a él lo estaban anulando, de que los estaban desplazando, que lo querían anular, que lo trataban mal? ¿Eso cómo lo recibía él?
Se bañaba con vaselina todos los días para que todo le resbalara. Esas son sus palabras: “Todos los días amorcito, yo me echo un tarro de vaselina, para que todo, cuando yo salga a la calle, me resbale”. Sus palabras.

¿Pero por qué esto entonces?
Es una duda que muchos tenemos, y nos vamos a quedar así. Él no lo demostró.

¿Están señalando muy fuertemente a Fidel Moreno, y al grupo que había alrededor de él? Se sabe que hubo una pelea, porque lo estaban anulando a tu padre. Lamentablemente yo no sé que pasó. No pasó nada. Y si pasó, ya es demasiado tarde. Ya no me van a regresar a mi padre, que para mí, era lo más valioso que tenía. Que si lo señalaban o no, que si o no, que si la gente me le decía “Alexchocho”, ya eso es historia. No tengo la esperanza de que esto cambie. Pero me llevó la moral en alto, de que él nunca le hizo daño a nadie. Nunca le robó nada a nadie. Ese es mi orgullo de él.

¿El sufrió mucho maltrato, en esta ultima etapa de su carrera?
No maltrato. Desafíos, porque a él nadie lo maltrataba. Él dejaba que le dijeran todos, y él ponía sus límites. Y ahora me preguntarás ¿Ideay, qué pasó? Se murió, se mató. Estás hablando de debilidad. Allí quedó su debilidad.

¿Estás resentida con alguien?
No soy quién para estar resentida con nadie. Lo único que yo quería era a mi papa.  

Anoche (el miércoles) vimos que el presidente Ortega se acercó a darte el pésame, y no le correspondiste.
En estos momentos, no estoy dejando que nadie se me acerque. Nadie. Nadie.

Palabras Claves: Alexis Argüello, Dora Argüello, entrevista,

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Dora Alejandra Argüello
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Dora Alejandra Argüello
La hija mayor del ex alcalde de Managua y tricampeón mundial, Alexis Argüello, asegura que su padre nació con una estrella. Melvin Vargas/END
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