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A 4.3 millones de dólares ascienden los fondos que la Unión Europea entregará al Programa Mundial de Alimentos, PMA, para el proyecto de Seguridad Alimentaria que se implementa en 11 municipios de Matagalpa y Jinotega, considerados como los más pobres de la región, en extrema y muy alta vulnerabilidad alimentaria.

La firma del convenio de colaboración se realizó en el centro de salud de la comunidad Cuajiniquil, en Terrabona, Matagalpa, hasta donde los representantes llegaron junto a funcionarios departamentales del Ministerio Agropecuario y Forestal, Magfor, alcaldes y líderes comunales.

Nicaragua precaria en seguridad alimentaria

Según el embajador Mendel Goldstein, jefe de la delegación de la Comisión Europea para América Central y Panamá, la seguridad alimentaria en Nicaragua es precaria, “es un problema serio y estructural que trae consigo la desnutrición y la malnutrición de una parte de la población”.

Las cifras oficiales muestran que la desnutrición crónica afecta a cerca del 20 por ciento de los niños menores de 5 años en nuestro país. “Y este año lo enfrentamos con riesgos de inseguridad alimentaria más aguda aún, por las bajas de producción agrícola y la ganadería que ha traído el fenómeno de El Niño”, dijo Goldstein.

Agregó que las consecuencias nefastas de la presente sequía se están mostrando ya en la agricultura y en la ganadería, pero verdaderos problemas de falta de alimentos o de alza de precios se predicen en los meses por venir.

Indicó que enfrentar la crisis es responsabilidad del gobierno, de la comunidad internacional, de los agricultores, de empresarios, de comunidades y de la misma familia, para dar respuesta a esta situación.

“Es imprescindible que se invierta en una actividad agropecuaria y forestal capitalizada y sostenible, y más aún en fuentes de empleo diversificadas y desarrollo económico nacional”, dijo, mencionando que el Acuerdo de Asociación, en negociaciones entre Centroamérica y la Unión Europea, abrirá mejores oportunidades económicas a nuestra nación.

Alcance del proyecto

William Hart, representante del PMA en Nicaragua, comentó que en la continuidad del proyecto de Seguridad Alimentaria para grupos vulnerables, que ya tiene varios años, se beneficiarán 24 mil 500 mujeres embarazadas y lactantes, además de niños y niñas entre los 7 y 36 meses en riesgo nutricional.

Éstos recibirán raciones complementarias de alimentos fortificados después de su control pre y posnatal y de crecimiento en las unidades del Ministerio de Salud. Además, recibirán apoyo 2 mil 500 familias para invertir en actividades de desarrollo, al adoptar nuevas técnicas de agricultura menos perjudiciales al medioambiente y que incrementen la producción de sus huertos.

Zona en emergencia alimentaria

Por su parte, el alcalde de Terrabona, Jairo Antonio Mendoza, además de mencionar la importancia de la ayuda internacional y el apoyo a esta zona tan necesitada, comentó que por su parte, están en estudio sobre las pérdidas totales en la agricultura de la zona, porque se considera que las mermas agrícolas van por el 80 por ciento, mientras la siembra de postrera quedó totalmente arruinada por la ausencia de lluvias. Situación que compartió con el alcalde Salvador Blandón, del municipio de Pantasma.

“Queremos declarar esta zona en estado de emergencia, ya que las pérdidas son enormes, como nunca antes habíamos visto en una sequía. Con lo poco que la gente logró en la siembra de primera están sobreviviendo, y el problema vendrá en los primeros meses de 2010, cuando ya no tengan qué comer”, dijo el alcalde con honda preocupación.

Mientras tanto, el edil desconoció sobre el alcance del programa gubernamental “Hambre Cero”, que dijo no verlo por ningún lado, sin embargo, Martín Flores, delegado del Magfor, aseguró que se está trabajando en la zona con la entrega de bonos productivos.

“A nosotros nos gustaría sembrar hortalizas, algo que tiene mercado, y si falla el invierno, pues tendríamos esa oportunidad, tenemos tierras, hay agua de río o pozos, pero necesitamos financiamiento para comprar la bomba y las mangueras. Sin eso no hacemos nada”, dijo el campesino José Vidal Soza, apesarado porque las tierras están vacías, porque las lluvias nunca llegaron.

Expresó que la comunidad es grande y hay muchos jóvenes desempleados. “Aquí vivimos porque Dios es grande. Ciudad Darío y sus comunidades están igual que nosotros, por ser una zona seca”.

“Yo trabajo dos manzanas para maíz y frijoles, pero no pudimos hacer nada. Varios queremos viajar. Esperamos ir a los cortes de café o al lado de Costa Rica a trabajar, porque aquí estamos listos”, comentó Servando Soza Valle, quien tampoco conoce nada del programa “Hambre Cero”.

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