El discurso de Ortega Del dicho al hecho, hay un trecho: las marchas
* Rolando Álvarez, portavoz de la Curia: “No cabe duda de que su tono es una reacción ante ‘el pronunciamiento de peso’ de los obispos
* Ana Quirós, de la sociedad civil: “En este momento estaríamos en la posición de ver para creer”
Mauricio Miranda END - 22:35 - 19/11/2009
El presidente Daniel Ortega Saavedra, señalado de ser el responsable directo del desorden, de la agitación en las calles y de las agresiones por motivos políticos, utilizó el miércoles en sus tribunas, un estratégico traje blanco y un discurso aparentemente dirigido a que el sábado todo transcurrirá en paz.
Ortega apareció ante las cámaras con su camisa blanca de campaña presidencial, en un momento clave de la coyuntura del país: ante la inminencia de dos marchas por las calles de Managua, que someterán a prueba la efectividad de la Policía Nacional mañana sábado; y cuando casi al unísono, el sector empresarial privado y la Iglesia Católica le demandaron, con sendos comunicados y opiniones directas de sus más altos miembros, un giro inmediato en su manera timonear el rumbo del país.
El beneficio de la duda
En su discurso durante el primer Foro Municipalista Sandinista de Nicaragua, el mandatario expresó su deseo de que al finalizar el día de mañana sábado, todos regresen “a su casa en paz”. Y aunque no dejó de utilizar términos ofensivos contra algunos obispos y personas que están en la acera opuesta, sostuvo que “el llamado que quiero hacer es trabajar para evitar los enfrentamientos, todos tenemos derecho a marchar, diciendo lo que queramos, gritando lo que queramos, pero sin agredirnos, sin convertir a Managua en un campo de batalla. Lo importante es que sea una jornada de paz”.
Sin embargo, hay quienes prefieren esperar y otorgarle a duras penas el beneficio de la duda, antes de creerle al presidente.
Iglesia Católica: “Reaccionó a nuestro pronunciamiento de peso”
Para el sacerdote Rolando Álvarez, portavoz de la Curia Arzobispal de Managua, en primer lugar no cabe duda de que ese tono conciliador es una reacción ante “el pronunciamiento de peso” de los obispos, el mediodía del miércoles.
Según Álvarez, Ortega no tiene motivos para tenerle miedo a los obispos “porque la Iglesia Católica no somos fuerza de choque”, pero “pensamos que lo hizo porque estamos frente a los pastores de todo un pueblo católico que es la mayoría en este país”.
El religioso afirmó que el mensaje “claro, diáfano, objetivo, real”, en fin, “este pronunciamiento de peso”, generó esta reacción en el presidente. “Por eso es que les hizo caso a los obispos, y esperemos que cambie a partir de ahora”.
“En juego la sangre del pueblo nicaragüense”
Ortega dijo, desde su tribuna, que reconoce el derecho de las diferentes organizaciones religiosas a organizarse tal como lo deseen, pero les señaló que “como pueblo, como nación, tenemos nuestras leyes para elegir a nuestras autoridades”.
Estas últimas palabras del Presidente, el sacerdote las identificó como una clara alusión peyorativa hacia el episcopado, por lo que “seguramente fue una reacción ante la claridad con que nuestros pastores se pronunciaron”.
De lo que no existe garantía, señaló Álvarez, es de que Ortega mantenga su palabra de no provocación. “En estos momentos le estamos dando el beneficio de la duda, y esperamos que mantenga sus planteamientos con un lenguaje moderado, cívico y de respeto. Y esperamos que no sea un señuelo, porque está en juego la sangre del pueblo nicaragüense”, expresó el vocero arzobispal.
“Ver para creer”
Ana Quirós, del equipo coordinador de la marcha de oposición, dijo que sólo a una persona libre de toda culpa, se le puede otorgar el beneficio de la duda, y éste no es el caso del presidente Daniel Ortega.
“El beneficio de la duda se le da a alguien a quien en principio se le considera inocente, y ese beneficio de la duda realmente no lo podemos tener. En este momento estaríamos en la posición de ver para creer. Queremos ver las pruebas”, aseveró la directora del Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (Cisas).
Explicó que cuando se trata del presidente Ortega, la experiencia obliga a mantener un sentimiento de “incredulidad”, aunque expresó que “ojalá lo hayan hecho entrar en razón la fuerza de la paz y el respeto a la diversidad, así como el llamado de la comunidad internacional, de las iglesias, de Amcham, del Cosep”. “Ahorita (horas de la tarde) hay gente que no le cree a Ortega ni que diga que es de día”, afirmó.
Por ahora, según Quirós, únicamente la Policía Nacional cuenta hasta hoy con el voto de confianza de los organismos y entidades de oposición, de cara al evento político de mañana sábado, mientras tanto, las palabras del presidente Ortega tendrán que esperar un poco más para ser creídas.
IEEPP: Ortega tiene que cumplir
De acuerdo con Claudia Pineda, Directora del Instituto de Estudios Estratégicos y Política Públicas (Ieepp), el presidente no se puede arriesgar a no cumplir con su llamado de la no confrontación.
Señaló que el mandatario tiene diferentes frentes de conflicto abiertos como para permitir que un nuevo “estallido social” se desate en Nicaragua.
“Me parecería una atrocidad. Con una situación económica como la que tiene este país; con problemas de credibilidad ante la comunidad internacional; con problemas de consenso interno; hasta con problemas para negociar su propio Presupuesto de la República, no le conviene tener un estallido social basado en violencia y masacre”, apuntó la experta en materia de gobernabilidad.
Aunque señaló que no puede afirmar que las aseveraciones del mandatario obedecieron a una postura franca tras un momento de reflexión, calificó como positiva esta inusitada actitud del Presidente.
Existe una nube de desconfianza
Y mientras la hora cero se acerca, hay quienes logran detectar algunos tintes grises en el ambiente, como el analista político Emilio Álvarez Montalbán. “El plan que hizo la primera comisionada Aminta Granera, y el discurso del presidente Daniel Ortega, han contribuido a bajar significativamente el clima de tensión que estaba gravitando en el país. Sin embargo, el desafío que mantiene el secretario general del FNT al ocupar desde ahora la rotonda ‘Jean Paul Genie’, siembra dudas sobre el cumplimiento de las posiciones anteriores. Tira una nube de desconfianza”, aseveró.