Benjamín Pérez Fonseca, el primer Procurador de Derechos Humanos Hombre de ley, de amigos y de historia
Edgard Barberena END - 21:14 - 21/11/2009
Hijo de un hombre cercano a Anastasio Somoza García, fue el primer responsable jurídico del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), fundado en 1953. Llegó a ser diputado y fue el primer Procurador de Derechos Humanos del país después de las reformas constitucionales de 1995.
Se trata del doctor Benjamín Pérez Fonseca, nacido en Managua, el 15 de mayo de 1934. Fue el primer hijo del liberal nagaroteño Benjamín Pérez Aráuz y de Alicia Fonseca Fonseca, un matrimonio de clase media. Sus primeros pasos en la política los dio bajo la bandera del liberalismo somocista.
Pérez Fonseca creció viviendo la cercanía de su padre con el doctor René Schick Gutiérrez, Julio Quintana y otros liberales, con quienes cultivó una amistad de largos años.
La invitación del General
Su padre trabajó en el Hotel Lupone --una especie de Hilton de aquellos años--, al que después llamaron Club Azotea. Para esa época, los lugares de esparcimientos estaban definidos para los obreros, para los artesanos y para los de la aristocracia. La Casa del Obrero, por ejemplo, era para los obreros; el Club Social para la clase media, y el Club Azotea --en los altos de la Casa Pellas-- era para la aristocracia.
Fue en ese club donde el general Somoza García y doña Salvadora encontraron al papá de Pérez Fonseca. Ella, doña Salvadora, quedó impresionada por sus atenciones, por lo que sin pensar lo invitó a trabajar en Casa Presidencial, nombrándolo encargado de las fiestas especiales.
“Fui somocista y no lo puedo negar”
Esa relación con Somoza definió su militancia en el liberalismo nacionalista de esa época. “Sí, yo transité por el PLN, fuimos somocistas, me bachilleré en el Pedagógico --que estaba por el Campo Marte--, y como había decidido estudiar Derecho me fui a León”, dijo Pérez Fonseca, quien este mes cumple 50 años de haberse graduado en la UNAN-León.
Se graduó con Carlos Morales, hermano del actual vicepresidente de Nicaragua, Jaime Morales Carazo; además, se graduaron con él Daniel Tapia Mercado, Jorge Chamorro Portocarrero, José Ángel Alvarado, Arges Sequeira (asesinado en El Sauce) y Mario Quintanilla.
Recuerda que cuando llegó a primer año de la carrera de Derecho, en 1952, se encontró con Tomás Borge, y que compartieron aulas hasta 1955. También estudió cinco años con Silvio Mayorga Delgado, otro de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN. A Borge lo recuerda como un idealista. “Tomás nos decía: ‘Un día saldré de aquí para salvar a Nicaragua’. Entonces nos parecía sueños de estudiantes universitarios”, recuerda.
Reveló que cuando estaban en cuarto año de la carrera, Mayorga Delgado comenzó a “evangelizarlo” para convencerlo sobre la libertad de Nicaragua. “Nunca se me olvida que intenté persuadirlo del costo de aquel sueño”, dijo.
“Le dije: ‘Los Somoza tienen a la Guardia Nacional, son los mimados de los yanquis, y otra gran verdad que te digo, es que hay gente que los quiere, y le puse el ejemplo de las manifestaciones donde también iban a la fuerza los empleados públicos”, recordó Pérez Fonseca, quien no se resistió a recordar que algo parecido ocurre ahora en Nicaragua.
Su primer trabajo y la plática fundador del FSLN
Cuando Somoza preparaba la inauguración del Seguro Social, su papá se enteró de que se iban a producir nombramientos para la nueva institución, por lo que habló con el doctor Felipe Rodríguez Serrano, y así comenzó en lo que iba a ser el Departamento Legal del Seguro Social. Entonces, ya había aprobado todas las clases de Derecho y solamente le quedaba fecha para presentarse a los exámenes generales.
Recuerda Pérez Fonseca que el asegurado número uno del INSS fue Luis Somoza Debayle; el número dos, Ramiro Sacasa, y el número tres, Felipe Rodríguez Serrano. “Mi papá fue el número cuarenta y seis, por lo que fue también súper fundador del INSS”, rememoró.
Favorecido por amistades
En las puertas que el destino le ha abierto a don Benjamín, dice que fue beneficiado por muchos amigos. “No puedo dejar de reconocerlo. Fue gracias a amigos que llegué a la Alcaldía de Managua después del derrocamiento de Somoza, y con amigos como Arnoldo Alemán llegué a diputado, y con eseas mismas amistades, llegué a Procurador de Derechos Humanos”.
“Yo digo que nada de malo tiene ser amigo de Stalin o de Hitler, el problema es si vos sos o no sos como ellos”, dijo don Benjamín.
Después del derrocamiento de Somoza en 1979, don Benjamín dijo que jamás tuvo miedo de que lo llegaran a buscar los sandinistas por ser somocista. “Me sentía tan tranquilo, que muchas veces busqué a mi ex compañero de estudios Tomás Borge, pero jamás logré hablar con él. Me lo impidieron quienes lo rodeaban en esa época”, relató.
Su “segundo tiro” fue ir a la Alcaldía de Managua a buscar a su amigo Paul Atha, quien fue el primer alcalde designado por la primera Administración sandinista, y amigo de colegio y de juventud. Cuenta que lo encontró en las afueras de la comuna y lo hizo pasar a su oficina. Ahí le pidió trabajo, y éste lo designó como Registrador Civil de las Personas.
Don Benjamín fue el primer Registrador Civil de las Personas en la nueva organización estatal después de 1979, cargo que le entregó la última persona que estuvo durante el final del somocismo. Ese registrador fue Reynaldo Sánchez, quien llegó a poner orden en esa dependencia del entonces Distrito Nacional.
Cuando quitan a Paul Atha y llega a la comuna Samuel Santos (ahora canciller de la República) a don Benjamín se le complican las cosas. Cuatro meses después le informan de que lo trasladarían a la dirección legal con el mismo salario, aunque con el claro objetivo de sacarlo de la comuna. “Me exigieron ingresar a las milicias populares, yo rechacé la orden, y me fui de la comuna y a trabajar por mi cuenta”, dijo.
¿Cómo llegó a ser diputado?
Después de narrar la forma como los liberales comenzaron a congregarse en la mitad de la década de los 80, y el papel del doctor Adolfo García Esquivel (que ahora es diputado ante el Parlacén), don Benjamín explicó cómo llegó a ser diputado ante la Asamblea Nacional, al tiempo que reconoce como “roble” del liberalismo, al doctor Virgilio Godoy.
Cuando Arnoldo Alemán llegó a ser alcalde de Managua, después de ganarle la partida a al ingeniero Agustín Jarquín, don Benjamín llegó a ser asesor del edil, ya que el padre del doctor Alemán también fue muy amigo del progenitor de Pérez Fonseca.
Don Benjamín también formó parte de una de las facciones liberales el PALI que presidió Ricardo Vega. Este político (ya fallecido) logró salir nominado en una buena posición para el cargo de diputado por Managua. Ahí don Benjamín le pidió que lo pusiera como su suplente, algo que funcionó, porque la persona que había puesto Vega había renunciado.
“Cuando Dios te la manda no hay donde perderse”, señala don Benjamín. Y no se equivoca, mientras él corre como candidato a diputado suplente en las elecciones de 1996, de forma inesperada Ricardo Vega fallece en Estados Unidos después de una larga enfermedad. Eso lo convierte en el candidato propietario para la curul en el Parlamento.
Del Parlamento a la defensa de los DDHH
Antes de llegar a ser el Procurador de Derechos Humanos, don Benjamín presidía la Comisión de Derechos Humanos de la AN, y fue a él a quien le tocó hacer las consultas a nivel nacional con los aspirantes a ese cargo, de los que ninguno, logró reunir los votos necesarios para su elección.
Una vez que se hizo una evaluación con todos los diputados de que ninguno de los candidatos reunía ni 30 votos para ser elegido Procurador de Derechos Humanos, fue el diputado Eduardo Rizo, caficultor de Jinotega, quien era diputado en 1998, quien le propuso a don Benjamín postularse como candidato al cargo.
Aceptó la postulación y resultó electo Procurador con 62 votos, el 17 de junio de 1999. Al dejar el cargo cinco años después, se dedicó a su profesión porque la política lo tenía desencantado.
De malos y buenos procuradores
Fue Carlos Guerra (ahora magistrado de la Corte Centroamericana de Justicia) quien le pidió que no despidiera a las dos secretarias de la Comisión de Derechos Humanos de la AN, Flor Elena Ruiz y Mariana Cano, quienes manejaban el teje y maneje sobre los derechos humanos. Al final, don Benjamín se las llevó a la Procuraduría de Derechos Humanos, pero su sucesor Omar Cabezas las despidió.
Don Benjamín dijo que Cabezas deformó la institucionalidad de la Procuraduría, porque ahora sus acciones van a favor del partido de gobierno, algo que Pérez Fonseca jamás hizo durante la Administración del doctor Arnoldo Alemán.
A “él nunca lo he visto que haya adoptado una resolución que vaya contra sus convicciones políticas, y ha demostrado ser un excelente Procurador de Derechos Humanos del FSLN, pero yo actué como un Procurador de los Derechos Humanos y nunca del Partido Liberal”, dijo don Benjamín.
Pérez Fonseca durante su mandato “chocó” con Alemán con aquel conflicto que el entonces ministro de Gobernación, René Herrera, le imputó al doctor José Antonio Alvarado sobre su nacionalidad. Pérez Fonseca le restituyó sus derechos.