21 de enero de 2008 | 09:51:00


Descrita como abusiva, vengativa y con ataques de cólera

La otra Volz


La pequeña hermana de Eric Volz, Megan, se peleó con su novio ilegal y su hermano. Ahora los tiene deportados

Por P.J. Robia (*) | País

La otra Volz
La otra Volz
Megan Volz.


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El 17 de diciembre, un tribunal de apelación en Nicaragua declaró a Eric Volz inocente. Durante más de un año, el norteamericano de 28 años, nacido en Nashville, Tennesse, languideció en una prisión nicaragüense.

Según su diario en línea, recibió un tratamiento extra áspero de funcionarios de la prisión. El 20 de diciembre del año pasado, día en que Volz subió a un avión para volver a su país, debió haber sido el mejor día para cada uno de los miembros de la familia Volz, y lo fue, aunque no para la hermana menor de Eric, Megan.

Un día después de que un tribunal libró a su hermano de la pena de 30 años por asesinato de su novia en Nicaragua, el 18 de diciembre reciente, Megan, de 24 años, fue a la Policía de Nashville a relatar que había sido asaltada por su entonces novio, Guillermo Diemarch, y por el hermano de éste Juan Carlos Diemarch.

La declaración jurada, interpuesta el día siguiente, alega que Juan Carlos dio patadas a Megan y que Guillermo intentó ahogarla durante la agresión. Leyendo los cargos, el caso parece claro: dos hombres atacan a una mujer, y ella demanda. Pero según Guillermo y el propio testimonio de Megan, durante una audiencia preliminar, la situación es mucho más compleja.

“Una chica mala”

Los amigos de la pareja dicen que era Megan Volz la que con regularidad abusaba físicamente de Guillermo, golpeando y rasguñando al joven, dejándole marcas de raspones y señales de uñas. En al menos dos ocasiones, Juan Carlos llamó al 911 porque Volz golpeaba a su hermano, según las grabaciones de las llamadas. Cuando la Policía llegó en esas ocasiones, los hermanos no hicieron una denuncia formal. ¿Por qué?
“Porque Megan decía que si lo hacíamos tendría a mí y a mi hermano deportados”, dice Guillermo tras una ventana de vidrio en el cuarto de visita de la Oficina del Sheriff del Condado de Davidson. Los hermanos llegaron a EU legalmente hace cinco años con una visa de 90 días de su natural Uruguay. Nunca se fueron ni legalizaron su estado migratorio.

Por esa razón, Guillermo dice que él se quedó callado y nunca denunció a Megan Volz, una mujer que él mismo describe como abusiva, vengativa, propensa a la destrucción de la propiedad y con ataques repentinos de cólera.

“La primera vez que él llamó a la Policía para denunciarme --admitió Volz durante el juicio preliminar-- le dije que lo hiciera, porque lo deportarían”.

Cuando Guillermo rompió con Volz, ella cumplió su amenaza. El 18 de diciembre, tres días después de una fuerte discusión, en la que según Volz fue atacada físicamente, levantó cargos por asalto y agresión contra los hermanos Diemarch.

Mientras el encarcelamiento de pesadilla de su propio hermano, Eric Volz, terminaba en Nicaragua, el encarcelamiento de Guillermo, novio de Megan, y Juan Carlos Diemarch, cuñado de ésta, apenas comenzaba en una prisión del Condado de Davidson.

Los Volz, de victimas a verdugos
Los dos hermanos fueron detenidos y acusados de violencia doméstica por los incidentes del 15 de diciembre, ambos delitos de menor cuantía. Guillermo, además, fue acusado del crimen de asalto agravado por un pleito que había tenido con Megan Volz el 7 de diciembre. En aquella lucha, Volz afirma que se disloco un hombro.

Mientras estaban siendo procesados en la Oficina del Sheriff, un chequeo de inmigración comprobó que se encontraban en el país de forma ilegal. Ahora, independientemente del resultado de su juicio, es probable que ambos hombres serán deportados, con poca posibilidad de volver a las vidas que habían construido en EU.

La novia de Juan Carlos, Kate Kalil, nota una ironía amarga en la situación. “Yo vi a la señora Volz (la madre de Eric y Megan) en CNN una tarde hablando sobre cómo no era justo que su hijo estuviera detenido en la cárcel sin ningún derecho”, dice Kalil. “Él no hizo nada mal, y se lementaban porque no le dejarían ir. Pero ahora, saber que ella aconsejó a su hija para que hiciera lo mismo a alguien más, es muy desalentador. (Guillermo y Juan) están ambos en la cárcel sin ningún derecho porque son ilegales. No hicieron nada mal. No le hicieron daño”, se lamentó.

Después de que The Nashville Escene se puso en contacto con un amigo de la familia Volz, el marido de Maggie, Dane Anthony, estuvo de acuerdo con una entrevista. En el último minuto, Anthony se echó atrás, citando preocupaciones de intimidad. A la mañana siguiente, su esposa e hijastro aparecieron en vivo en el Today Show en Manhattan. Al día siguiente, Eric y su madre fueron entrevistados por Anderson Cooper de CNN.

Mientras los hermanos Diemarch rememoran lo que ahora les queda de sus vidas que construyeron en EU, no están muy interesados en la coincidencias, desafortunadas o no, de estas historias. “Usted tiene que comprender que todo lo que tenía se ha ido”, dice Guillermo. “¿Toda la gente con la que trabajé durante los cinco años pasados? Se fue. ¿Toda la gente que conozco? Se fue. Nunca los veré otra vez”, se queja.


Buenos muchachos y “una joya”
Megan Volz y Guillermo Diemarch se conocieron en 2006 mientras ambos trabajaban en uno de los mejores restaurantes de Nashville, el elegante Café en Sylvan Park. Volz trabajó en el comedor, Guillermo en la cocina.

“Trabajé dos o tres empleos a la vez”, dice Guillermo. “Me gusta trabajar mucho”, añade. Él y su hermano tenían mucho por lo cual trabajar. Sus padres murieron cuando eran muy jóvenes, y fueron educados por sus abuelos, a quienes Juan Carlos y Guillermo apoyaban hasta su detención.

“Aquellos muchachos tenían una vida muy difícil, pero sus abuelos se aseguraron de que fueran educados”, dice su tío, Eddie Pérez, quien vive en Florida. “Podrían ser lo que quisieran ser”. En los cinco años que los hermanos vivieron en Nashville, trabajaron en algunos de los mejores establecimientos culinarios de Nashville.

“Guillermo era un artista asombroso con el sushi”, dice Theresa Everette, cocinera en el Hotel Union Station. Ella encontró a los hermanos cuando cocinaba en Bound’ry, y trabajó estrechamente con ellos durante más de tres años. Los describe como “sumamente sensibles, medio artistas, sabios de carácter, eran buenos muchachos. Te darían la camisa de sus espaldas”, rememora.

Megan Volz también había trabajado en la industria de restaurantes por algún tiempo, aunque en términos de dar “las camisas de sus espaldas”, su posición era algo invertida.

En febrero de 2006, Megan Volz fue detenida después de la tentativa de robar unos 48 dólares de mercancía de una tienda. La tienda no dio seguimiento al caso, aunque Volz todavía debe a la Alcaldía 290 dólares en honorarios de tribunal.

Historias cruzadas por el bien y el mal
Unas semanas después de que ella y Guillermo comenzaron a salir, Eric, el hermano de Megan, fue detenido en Nicaragua por el asesinato de su ex-novia, Doris Ivania Jiménez.

En Nashville, la hermana de Eric Volz, Megan, se hacía más cercana al hombre encantador uruguayo que había conocido en el trabajo. “Nunca estábamos separados”, recuerda Guillermo Diemarch. “Trabajamos juntos, dormimos juntos cada noche”. Guillermo asistía a los eventos familiares de los Volz, como la cena de Acción de Gracias, y dice que se llevaba bien con la madre de Megan, Maggie, y con el padrastro Anthony. “Todo era normal”, relata.

A los tres meses de relación, Volz salió embarazada, dice Guillermo. Tuvo un aborto, y Guillermo dice que fue sumamente difícil para ambos. “Fue después de esto” --señala-- “que comenzamos a pelear. Ella estaba alterada por eso y yo también. Entiendo eso”.

Guillermo no era el único objetivo de la cólera de Volz. En el año que estuvieron juntos, dice que Volz destruyó cuatro celulares en sus ataques de furia. Un teléfono encontró su final después de que Volz lo lanzó en el parabrisas de su carro.

La noche del 26 de abril de 2007, el comportamiento de Megan se hizo demasiado para Juan Carlos, entonces llamó al 911. La Policía también llegó a la casa ubicada en la Calle de Fatherland, donde los hermanos vivieron y Volz se quedaba con regularidad.

“Mi hermano y su novia, están peleando”, dijo Juan Carlos a un operador del 911, según grabaciones obtenidas por Scene. Guillermo dice que sabía entonces que la relación estaba condenada, una situación difícil por sus fuertes sentimientos hacia Megan.

Él también tenía miedo de enfrentar a las autoridades de inmigración. “Todo el tiempo ella decía: ‘si rompés conmigo, haré que te deporten’”, relata el joven desde la cárcel.

El 27 de abril de 2007, al día siguiente del incidente que provocó que Juan Carlos Diemarch llamara a la Policía y al 911 para detener a Megan, fue también el inicio de la historia de su hermano Eric Volz, el que fue tema destacado de programas como Anderson Cooper 360 hasta dos veces en una semana. Desde su encarcelamiento, la historia también había sido destacada en Today Show y la Radio Nacional Pública, y en People Magazine, el Wall Street Journal, The Miami Herald y The Tennessean.

Volz: “Si me jodés, los jodo”
Mientras para Eric Volz se acercaba el día de su libertad en el Tribunal de Apelaciones de Granada, la relación de su hermana con Guillermo Diemarch llegaba a un final amargo. A principios de diciembre de 2007, Guillermo decidió ponerle fin a la relación. Dice que Megan Volz, que todavía vivía con él, al principio tomó las noticias razonablemente bien, pero que en unos días pelearon de nuevo.

Megan Volz dice en su declaración jurada, que el 7 de diciembre de 2007, Guillermo enfurecido durante un argumento la lanzó sobre el suelo, dislocando su hombro y causándole “un fuerte dolor”.

Ella no fue a la sala de urgencias esa noche, pero Volz dijo al tribunal que fue al doctor al día siguiente. Su padrastro dice que ella sostuvo “una dislocación de hombro en primer grado” durante la lucha. Esta lesión, en parte, conduciría a Guillermo a ser acusado del crimen de asalto agravado, más de una semana después.

La novia de Juan Carlos, Kate Kalil, dice que cuando ella vio a Volz a inicios del día siguiente, “ella no tenía ninguna herida visible. Ningún corte, ningún daño en su cara.”

Kalil también recuerda una nota glacial que Volz dejó sobre una servilleta para Juan Carlos. “Fue escrito en letras mayúsculas en la tinta azul”, recuerda ella. Se leía: “Si me jodes, lo jodo”. En el tribunal, Volz confirmó la nota y su contenido.

No importa cómo queden los cargos criminales asignados, los hermanos serán enviados de vuelta a Uruguay sin una audiencia ante un juez de inmigración. Uruguay es un país “visa waiver”, que quiere decir que es más fácil conseguir un visado para visitar EU. Pero si se abusa del privilegio, el infractor es deportado sin una audiencia.

Los Volz celebran, los Diemarch a la cárcel
Examinando las historias recientes de Eric Volz y los hermanos Diemarch, es difícil no notar las alarmantes ironías.

El año pasado por estas fechas, un concierto benéfico estaba siendo planificado en la Universidad de Belmont para recolectar dinero para la defensa de Eric Volz. Ahora Caryn Cast, un amigo de los hermanos Diemarch, organiza un concierto en un lugar local para recolectar dinero para la defensa y gastos de la posible deportación de éstos. “Estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para hacer que esto pase”, dice Cast.

Cuando Volz fue detenido en Nicaragua, la opinión popular lo tenía condenado y ejecutado antes de que pusiera un pie en el tribunal. Considerando las actitudes de los tenesianos sobre inmigrantes indocumentados últimamente, es improbable que la mayor parte de los locales den a los Diemarch el beneficio de la duda tampoco.

Y luego están los sistemas legales de Nashville y Nicaragua. En Nicaragua, Volz recibió un juicio de tres días, donde la mayor parte de pruebas de su defensa fueron desestimadas. En el caso de Juan Carlos Diemarch, es probable que no pueda conseguir un juicio, porque la Fiscalía parece indiferente sobre el regreso de él aquí para recibir el proceso previsto. También parece que la oficina del sheriff preferiría olvidar todo sobre un juicio e ir directamente a la deportación.

Hay un final, una semejanza más conmovedora entre estos tres hombres.

En el Today Show de la semana pasada, Eric Volz dijo que no tenía ningún resentimiento hacia Nicaragua o su gente, y aún le gustaría volver allí un día. “No tengo ningún resentimiento hacia los nicaragüenses”, dijo a Meredith Vieira de Today.

Guillermo Diemarch también perdona su acusador completamente.

“Tengo que perdonarle porque esto me hace sentirme mejor,” dice, apoyando su cabeza contra el grueso vidrio que lo separa del mundo. “Esto me hace sentir mejor”.

*The Nashville Scene


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