17 de febrero de 2010
Radiografía de un programa insignia del gobierno
| END “Hambre Cero” no pasa de una buena intención
* Una permanente subejecución con varios obstáculos hasta ahora insuperables
* No tiene “acompañamiento” como factor de desarrollo sostenible, afirman economistas
* No se ha aplicado en el mapa de la pobreza, sino de la conveniencia partidaria, dice Ieepp
Por Ary Pantoja | Nacionales
Imagen Claudia García, Coordinadora del estudio. ISIDRO HERNÁNDEZ / END
Doña María Nely Ponce Vallejos tiene 34 años, habita en la comarca El Higuito, municipio de Macuelizo, departamento de Nueva Segovia, es madre de seis hijos, en edades de entre tres y 18 años, y es una de las beneficiarias del Programa Productivo Alimentario, PPA, mejor conocido como “Hambre Cero”, que ejecuta el gobierno a través del Ministerio Agropecuario y Forestal, Mag-For.
Doña María Nely recibió una vaca preñada que ya tuvo un ternerito. El bono incluye cuatro ovejas pelibuey, nueve gallinas, un gallo, veinte libras de semilla de frijol, materiales para cobertizo y el corral (faltaron las grapas y herramientas), y semillas de árboles frutales como mandarina, mango y naranja.
El bono le ha permitido a su familia contar con dos litros y medio de leche diarios en invierno, 15 huevos a la semana, y la esperanza de vender a 500 córdobas cada pelibuey “a su debido tiempo”.
“La mejoría en la dieta es tangible”, se señala en el informe final del estudio realizado por el equipo del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, Ieepp, el cual recoge el testimonio de doña María Nely y de varias mujeres más, beneficiarias con el programa gubernamental.
El principal reclamo de doña María Nely, según el documento del Ieepp, “es la asistencia técnica, que no ha tenido del todo. Tampoco recibió capacitación para el cuido de los animales, vacunación y asistencia en el parto”.
El 2 de febrero pasado, los miembros de la Comisión de Producción, Economía y Presupuesto de la Asamblea Nacional, conocieron del “informe preliminar” sobre la ejecución presupuestaria de 2009. A esa fecha, “Hambre Cero”, programa insignia del gobierno, reportaba una subejecución del 44.78 por ciento.
El jueves 11 de febrero, según información del Sistema Integrado de Gestión Financiera y Administrativa, Sigfa, suministrada por el presidente de la Comisión Económica del Parlamento, Wálmaro Gutiérrez, el programa “Hambre Cero” reportaba una ejecución del 50 por ciento. Aunque el porcentaje subió desde el 2 al 11 de febrero, Gutiérrez reconoce una baja ejecución de los recursos.
El informe final sobre el cumplimiento presupuestario estará listo hasta el 31 de marzo, cuando se conocerán las cifras reales.
¿Por qué la subejecución?
¿Por qué, siendo que hay recursos disponibles, el programa no se ha cumplido a cabalidad? La coordinadora del estudio del Ieepp, Claudia García Rocha, localiza tres causas, no del fracaso, sino más bien del bajo cumplimiento del programa.
Doña Julia López, de 63 años y con nueve hijos, habita la comunidad “Enoc Ortez”, en el municipio de Totogalpa. Recibió la vaca, gallinas, cerdos y materiales de construcción; la vaquita parió un ternero y doña Julia “se siente feliz, porque antes hubiese sido imposible comprar esos animalitos”.
El cerdo semental ha producido 16 crías, cuya venta ha mejorado la economía familiar. Doña Julia ha recibido capacitación sobre cómo hacer comida para animales y cómo cuidarlos.
A diferencia de la experiencia de doña María Nely, de Macuelizo, doña Julia ha visto resultados más evidentes, debido a la ubicación geográfica, “pero, fundamentalmente, porque las beneficiarias de Totogalpa están vinculadas al proceso organizativo”, se lee en el informe del Ieepp.
Agrega el documento que “en los casos estudiados, entre mayor organización con el FSLN y los Consejos del Poder Ciudadano, se tiene mayor acceso a los procesos organizativos y de capacitación del PPA”.
La falta de programas de “acompañamiento” que lo complementen; el énfasis en la distribución del bono alimentario por motivos partidarios, y una deficiencia administrativa, son las razones por las que Claudia García, considera que el Programa Productivo Alimentario, PPA o “Hambre Cero”, no ha tenido el rendimiento óptimo ni el éxito total.
Todo esto conlleva, a su vez, según García, a una subejecución del programa desde el punto de vista presupuestario.
El estudio del Ieepp cuestiona la distribución territorial del Bono Productivo Alimentario, BPA, conforme con la división territorial que hizo el Mag-For.
Según el documento, en 2009, el 50.09 por ciento del BPA fue asignado en la Región Central del país, que cubre Madriz, Nueva Segovia, Estelí, Jinotega, Boaco, Chontales y Río San Juan; el 26.41 por ciento se distribuyó en la Región del Pacífico, que va de Chinandega, hasta Rivas; mientras que en las regiones autónomas del Caribe se repartió el 23.4 por ciento del bono.
“Sin embargo, un análisis más detallado revela que la asignación del BPA se ha concentrado en la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN; la región norte miskita de Jinotega, Matagalpa, Nueva Segovia y Madriz, lo que totaliza el 56.85 por ciento de la asignación a nivel nacional del BPA.
En la práctica, el Programa Productivo Alimentario ha priorizado a ciertos municipios que no aparecen necesariamente con el mayor índice de pobreza extrema”, se lee en el informe del Ieepp.
Esto es lo que hace suponer, según la coordinadora del estudio, Claudia García Rocha, que la distribución del BPA se hace con criterios partidarios, más que con base en el mapa de pobreza, y eso conlleva a una pobre ejecución del programa.
La diferencia, incluso, se nota entre una región y otra. “Mientras la RAAN ha recibido el 18.64 por ciento del bono entregado a nivel nacional, en el Atlántico Sur --que tiene índices altísimos de pobreza extrema-- se ha entregado el 4.8 por ciento del BPA. La RAAN recibió 5,899 bonos, mientras la RAAS sólo 1,559, lo que representa una relación de 5-1”, se lee en el informe del Ieepp.
En el informe, el Ieepp señala que “el análisis del mapa de asignación del BPA permite demostrar que los municipios donde más bonos se han entregado son aquellos que cuentan con una mayoría electoral sandinista, salvo algunas excepciones. Asimismo, han sido priorizadas comunidades miskitas del Río Coco, base electoral de Yatama, un aliado estratégico del FSLN en el Atlántico Norte”.
“El municipio más pobre del país es El Tortuguero, en la RAAS, con un índice de pobreza extrema del 87.4 por ciento, y solamente el 3.3 por ciento de sus hogares han sido beneficiados con el bono productivo.
En la RAAN, de los 5,899 bonos entregados, 2,574 fueron distribuidos en Waspam, un municipio ubicado en la posición 16 en el mapa de pobreza”, señala el documento del Ieepp.
“En teoría, este bono productivo es parte de un programa cuyo objetivo es erradicar el hambre y la pobreza extrema, pero esta situación (distribución desigual) se replica en 8 de los 10 municipios más pobres de Nicaragua”, se agrega en el estudio.