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El portavoz del Departamento de Estado para América Latina, Gregory Adams, afirma que Venezuela se prepara para una guerra contra un país “que no se sabe cuál es”, y que eso preocupa a Estados Unidos. Argumenta sus palabras con el reciente trato que el presidente Hugo Chávez firmó con su homólogo ruso Vladimir Putin, a finales de abril, en el que se acordó el financiamiento de US5,000 millones en armamento.

En una entrevista concedida a EL NUEVO DIARIO, Adams aborda este tema y otros vinculados con asuntos regionales, entre ellos la relación Brasil-Irán, el ALBA y su influencia en la región, el golpe de Estado en Honduras, el que se dio, según su criterio, por la falta de respeto a la Constitución de ese país, y de la polémica “Ley de Arizona”, tema con el que se inició la conversación.

Se vive una situación compleja en Estados Unidos por la llamada “Ley de Arizona”, porque la comunidad hispana siente que es “racista”, “discriminatoria”, incluso, un obispo de una de las diócesis más grandes, como Los Ángeles, la calificó de “nazi”.

¿Cómo valora la situación usted, como portavoz del Gobierno Federal?

Bueno, soy de Arizona y estoy siguiendo muy de cerca la situación de ahí. El presidente Obama dijo desde el inicio de su mandato que hay necesidad de una reforma de las leyes migratorias de Estados Unidos, que ahora no hay una situación favorable porque hay leyes, pero no se cumplen a cabalidad o casi se burlan de ellas. Es decir, hay un sistema que no funciona, y el presidente dijo mucho, mucho antes de la crisis de Arizona, que hay que hacer algo en cuanto a la reforma de la Ley Migratoria, pero ha tenido muchas otras cosas de las que ocuparse, sobre todo en lo relacionado con el Sistema de Salud, que fue una de sus primeras luchas, y ahora está en el asunto de la no proliferación de armas nucleares, el derrame de petróleo en la zona del Golfo (de México), es decir, una agenda cargadísima que lo lleva de un lado a otro, pero creo que está haciendo su trabajo en varios frentes.

La situación en Arizona se provocó por la falta de claridad sobre el sistema, y leyendo la ley propuesta, lo que me impresiona es que el fin, en realidad, es presionar al Gobierno Federal a hacer que se cumplan las leyes que ya existen, porque lo que hay no se cumple, entonces de ahí las palabras de la secretaria (Hillary) Clinton, que el motivo de la ley en Arizona es hacer que el Gobierno Federal aplique las leyes que ya están ahí, es la intención.

Por supuesto que los grupos de hispanos, que suman un porcentaje muy elevado de mexicanos, sobre todo en Arizona --tal vez un 30 por ciento--, están con temor, porque cualquiera que parezca no americano o gringo puede ser detenido en la calle para demostrar que no es un indocumentado, si habla inglés o no, es decir, los convierte en ciudadanos de segunda clase, porque a unos no los van a cuestionar, mientras que a otros sí. Es comprensible que haya inquietud, pero hay que aclarar que no se trata de algo de gringos contra descendientes de hispanos, porque hay muchos de descendencia hispana que favorecen la ley, es decir, a veces es más un conflicto entre las personas que han vivido ahí por mucho tiempo y el flujo de emigrantes ilegales que vienen desde el otro lado.

¿Cree, entonces, que se trata de algo provocado adrede?
Sí, lo que se puede ver es que el estado de Arizona ha provocado a propósito esta situación, lo hace para decir al Gobierno: ‘Si ustedes no hacen nada, nosotros sí’.

¿Cómo hacer para que el migrante hispano crea lo que usted dice y no que pronto se podrá detener en cualquier esquina a todo aquel que no parezca estadounidense?
Yo creo que hay un poco de exageración, porque no van a estar en una esquina parando a todo el que se les ocurra que no es de aquí legalmente, porque no hay ni siquiera carné de identidad en EU, no hay ley que diga que se debe portar una cédula o algo así, porque nos hemos resistido a eso, que en la mayoría de los países sí se aplica, pero nosotros tenemos licencia y carné de Seguro Social, así que me parece que tampoco se puede ver o plantear de la forma que se ha hecho, porque la ley dice que se tiene que haber cometido algún delito o ser sospechoso de haberlo cometido, no es que te van a ver en la calle y te van a detener por gusto para pedir documentos. Lo otro es si hay sospechas de que en un lugar se le esté dando trabajo a ilegales, pero para eso debe haber denuncia y un proceso que establece la ley, y se hará con gente que no parezca americana, aunque esa parte es difícil, porque si se hace de esa manera, pues, ¿cómo identificarlos? Nuestro presidente es de la raza negra, y como él hay millones, y tampoco hay que perder de vista datos estadísticos recientes, que dicen que más de la mitad de los niños que están registrados en el Kinder (preescolar) son latinos en Estados Unidos, es decir, en el futuro pesarán mucho, y por eso es que se debe tener cuidado, porque somos una nación de emigrantes, y creo que se va a modificar la ley, porque si fuéramos 90 por ciento blancos, pues sería fácil imponerla, pero no es así.

¿En qué plazo cree que el Gobierno Federal responderá a esa presión?
Originalmente, el presidente Obama había anunciado algo para finales de este año, pero muchos sospechan que va a ser muy difícil por todo lo que tiene que hacer todavía, aunque la presión de Arizona podría provocar adelantar un poco el proceso, pero no me atrevo a poner plazo, sólo a decir que se trata de un tema que se debe abordar con seriedad.

Brasil e Irán
Hablemos de la posición que ha asumido Brasil en relación con Irán, ya que se trata de un aliado de Estados Unidos que difiere de las sanciones que ustedes piden para los ayatolás, y, además, aboga para que se le permita trabajar con energía atómica con fines pacíficos, algo que ustedes y otra cantidad de países dudan.

Brasil tiene su punto de vista que es muy diferente al nuestro y al cual tiene derecho, lo respetamos. Ellos creen que las sanciones económicas como políticas no funcionan, no tienen el efecto deseado al final de cuentas, pero nosotros creemos que se debe hacer algo, porque Irán está desafiando las normas de los otros países en el mundo.

El presidente Lula viajará a Irán el próximo 15 de mayo para tratar, entre otros temas, éste, y se supone que abogará para que el programa nuclear de ese país sea con fines no bélicos.

¿Cuál cree usted que será el resultado de esa visita?

Esperamos que los métodos del presidente Lula tengan algunos resultados positivos, aunque para nosotros es un poco difícil ver a un aliado tan importante como Brasil en esta situación, pero hay muchos países que tienen otro punto de vista y depende del tema, porque, por ejemplo, nosotros no tenemos la misma visión de Gran Bretaña en el asunto de las Islas Malvinas (con Argentina) y estamos hablando ahí de otro aliado histórico nuestro, quizás el más histórico de todos, y no estamos con su posición, así como la mayoría de los países del mundo no comparten nuestra posición en cuanto a Israel, es decir, hay diferencias de posiciones válidas, y creo que Brasil comparte con nosotros el fin de esto, que es ver menos cantidad de armas nucleares en el mundo, sólo que atacan el problema de otra forma y les deseamos suerte.

“No nos importa lo que diga Chávez”
Lo que ocurre es que Brasil está coincidiendo en planteamientos con el presidente venezolano Hugo Chávez, un enemigo público de Estados Unidos, como también lo es Irán, y eso significa que hay unidad de criterios de voces que constantemente la emprenden contra Estados Unidos.
Entendemos que eso ocurra, pero nosotros no estamos respondiendo a las provocaciones de Chávez, dejamos que diga lo que quiera, y el mundo podrá interpretar lo que diga. Creo que en Venezuela hay muchos problemas, su pueblo está sufriendo por los asuntos de electricidad y por falta de productos alimenticios, esas son cosas por las que debería estar más preocupado él.

Pero supongo que ustedes sí le ponen atención a la compra de armas que le hará a Rusia, pues se trata de un arsenal llamativo, que cuesta más de US5,000 millones, ¿o no les interesa eso tampoco?
Sí nos llama la atención que las armas que está comprando el señor Chávez son convencionales, y no sabemos contra quién va a hacer la guerra, porque estamos hablando de tanques, helicópteros de combate, submarinos, es decir, armas ofensivas y no sabemos para qué las quiere, porque nunca ha explicado para qué son, y se trata de una gran cantidad de dinero que serviría más al pueblo venezolano en otras áreas.

Chávez y el ALBA
¿No les llama la atención el grado de influencia que Chávez tiene en la región con la ALBA?
Los países tienen derecho de aliarse con quien deseen hacerlo. Si quieren hacer una organización que nos lleve a la paz, a la tranquilidad de la región bienvenida. Hay impulsos para eso, y en México creo que se acordó conformar una nueva organización al margen de la OEA y nosotros lo respetamos, en principio, pero la OEA está ahí y no se puede ignorar. Es decir, si hay un grupo de países que quieren hacer cosas distintas, nosotros no lo vemos mal, porque todos tenemos derechos, y nosotros mantenemos relación comercial y política con la mayoría de los países de América Latina.

En cuanto a la ALBA, sabemos que sus miembros hablan y dicen cosas fuertes en contra nuestra, pero no tenemos problemas con eso, siempre ha habido retórica en contra de EU, sabemos quiénes lo hacen y de qué se trata, y como ejemplo te digo que en Haití dijeron que estábamos ocupándolo, dijimos que no era así, no nos creyeron, y ahora que cada vez hay menos soldados nuestros allá, nadie dice nada. Por eso, si siempre nos van a imputar con motivos nefastos, con el tiempo se verá la verdad de lo que ellos dicen y de nuestro actuar.

El presidente venezolano ha hablado de conformar un “Ejército del ALBA”, que sería integrado por fuerzas militares de esa alianza. ¿Tendrá que ver esta compra de armas con eso?
Eso habría que preguntárselo a él, nosotros cuestionamos la compra de armas, porque no le vemos necesidad, pero eso de conformar ejércitos en el ALBA no sé mucho, y no creo que sea algo que se pueda dar.

El golpe de Estado en Honduras
El grupo ALBA cree que Estados Unidos, estuvo en la sombra, detrás del golpe de Estado en Honduras, y considera que fue un golpe a ellos como alianza. ¿Cuál es su comentario al respecto?
Lo que ocurrió ahí es que había diferencia de opinión nuestra con varios países de la región --Brasil, México-- en cuanto al proceso electoral ahí, por la forma en que se quería hacer lo de la Cuarta Urna, claro que condenamos el golpe porque era algo que nadie quería ver, porque había formas democráticas y pacíficas de responder a la situación, y algunos defienden el hecho diciendo que la Corte Suprema de su país actuó de la forma necesaria, pero hay diferencias de criterios.

Dada la situación, queríamos buscar una solución, y consideramos que lo mejor era no ignorar lo que pasaba, porque no se podía decir no reconocemos y hagan ustedes lo que quieran, porque había un ex presidente encerrado en una embajada, y, al final, lo que hicimos fue respetar el resultado de sus elecciones basados en el hecho de que fueron agendadas (puestas en el calendario) mucho antes del golpe de Estado, y por eso vimos adecuado reconocerlo. Se eligió al presidente Porfirio Lobo.

Ha habido sanciones contra quienes participaron en el golpe, y nosotros retiramos las visas de muchos de ellos, no lo hicimos con una trompeta, pero sí les dejamos saber a los que cometieron ese error, que si quieren ir a Disneylandia, tienen que ir a Tokio ahora.

Chávez se niega a reconocer a Lobo, sí.
Bueno, yo creo que lo importante es que la mayoría de los países de América Latina y del mundo han venido aceptando, lentamente, porque han dicho ‘no podemos excluir a Honduras para siempre’. Hay un resultado electoral, la población en su mayoría está conforme y de acuerdo, los países poco a poco dan pasos en aceptar eso, y quienes no lo hacen son cada vez menos.

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