10 de mayo de 2010
Análisis socio-político
| END El bono “solidario” y los militares
* Con cerca de 100 dólares de salario mensual, apenas cubren el 25 por ciento de la canasta básica
* Si el bono “contentó” temporalmente a los soldados, ¿creará descontento cuando Ortega no pueda sostenerlo?
Por José Adán Silva | Nacionales
El bono ofrecido por el Presidente de Nicaragua a trabajadores del Estado con bajos salarios, incluyendo a militares, no sustentará las necesidades económicas reales de los soldados del Ejército de Nicaragua, cuyos sueldos netos cubren apenas el 25 por ciento del valor total de la canasta básica.
Según un análisis de Yassir Chavarría, investigador del área de Seguridad Democrática del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, Ieepp, el estipendio económico ofrecido por el presidente Daniel Ortega podría, en realidad, no “contentar” a los soldados de la institución castrense.
“La decisión presidencial es una iniciativa gratificante para quienes son sus beneficiarios, en la medida en que el otorgamiento de una ayuda económica a los soldados del nivel bajo en el escalafón militar, mejora sus condiciones salariales”, dijo Chavarría.
Bajos ingresos
Según el Comandante en Jefe del Ejército de Nicaragua, general Julio César Avilés Castillo, con el apoyo del presidente Ortega, desde 2007 el presupuesto de la institución se ha incrementado en 134 millones de córdobas para mejoras salariales, lo que ha repercutido directamente en un aumento del sueldo de los soldados, que hasta la fecha ha llegado a unos 100 dólares mensualmente. Eso, en palabras del jefe militar, incidía en el estado anímico “contento” de los miembros de la institución.
“Sin embargo, esta información infiere que aun con estos aumentos, los soldados del Ejército apenas tendrán acceso a un 25% de la canasta básica”, observa el
investigador.
Según las cifras del Banco Central de Nicaragua, a marzo de 2010 el precio de la canasta básica ascendía a 8,658 córdobas.
“La información brindada por el Presidente indica que el beneficio del bono se aplicaría a 10,000 miembros del Ejército. Según el detalle de cargos publicado en el Presupuesto General de la República 2010, en la nómina del estamento militar existen 6,410 soldados; 1,200 clases; 302 suboficiales y 1,500
oficiales”.
“Es decir, que sin una aclaración al respecto, se podría asumir que el bono beneficiaría a toda la planilla, independientemente de que la brecha salarial entre un soldado de la escala baja y un oficial de la escala superior sea proporcionalmente sustancial”, observó
Chavarría.De contentos a descontentos
A su criterio, la sensación de “contento” de los beneficiarios podría ser temporal, y generadora de “descontento” si las fuentes económicas que sustentan los bonos no logran sostener el beneficio económico de manera permanente.
Además, observa Chavarría, “el bono es una medida temporal y no progresiva. Por tanto, con este tema se evidencia, sin duda alguna, la urgencia para que el Estado inicie una reflexión pública, transparente, sobre cuáles son los vacíos presupuestarios que se deben resolver para mejorar sostenidamente las condiciones salariales de los soldados”.
El análisis del investigador del Ieepp es que el estipendio, además de inconformidad, puede generar dependencia económica de los trabajadores en general hacia el Estado.
“Si los soldados del Ejército, al igual que la clase trabajadora beneficiada, entienden que sus problemas salariales se resuelven a través de un presupuesto paralelo vinculado a intereses partidarios y no mediante los recursos públicos, se crearía un precedente peligroso”, observó Chavarría, quien opinó que desde el Ieepp “queremos creer que el interés primario del presidente Ortega no es comprar voluntades de una parte de la oficialidad o soldados de línea”.