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La tranquilidad de esta calle capitalina es interrumpida por los ladridos de la manada que avisa la llegada de extraños a su puerta. Sin embargo, todos obedecen al escuchar la voz que les ordena guardar silencio.

“Pasen, los estaba esperando”, nos dice Uriel Molina, el responsable de mantener en las mejores condiciones posibles a los 32 canes que habitan esta casa destinada por la Fundación Adán como albergue para perros callejeros.

Molina, al igual que sus compañeros de Fundación, profesa un profundo cariño por los animales, especialmente los más desvalidos, los feos o sarnosos, esos que nadie quiere y que todos procuran esquivar al topárselos por las calles de Managua.

Vía redes sociales

Desde hace tres años la fundación rescata animales maltratados, abandonados por sus dueños originales y callejeros para tratar de conseguirles un hogar. Su principal aliado para eso son  las redes sociales.

“Tenemos una página de Facebook en la que nos comparten los casos que usualmente están bien graves, que tal vez tienen fracturas múltiples o tienen alguna enfermedad muy difícil de tratar para algunas personas. Nosotros les damos tratamiento, los rehabilitamos, esterilizamos y después se dan en adopción si es que acaso el perro no tiene dueño", comentó Molina.

Para que una de las mascotas sea adoptada se deben cumplir ciertos requisitos: garantizar un espacio físico para el perro, garantizar atención veterinaria y estar dispuesto a ser supervisado por voluntarios de la fundación.

“Esas visitas se hacen de manera sorpresiva, si en una de ellas descubrimos que la mascota está recibiendo maltrato o no se están cumpliendo algunas de las condiciones bajo la que se aprobó la adopción, este se retira de este hogar", explicó Molina.

De todo un poco

En el hogar hay perros de todos tamaños y colores, inclusive algunos cachorros; ninguno tiene pedigrí. Entre los problemas que padecen o han padecido destacan: infecciones en la piel (sarna), desnutrición e inclusive fracturas; es el caso de “Chira" una hembra pequeña de color blanco con manchas.

"Cuando la rescatamos tenía fracturas múltiples en la parte baja del lomo y en su pata trasera, pero con cuidados y medicamentos proporcionados por veterinarios que apoyan a la fundación se ha logrado recuperar. Todavía su pata le falsea un poco, pero ya está casi sana", detalló Molina.

De acuerdo con el guardián de los canes, el sitio funciona en una casa que temporalmente ha sido cedida por un simpatizante de la labor de la fundación. El lugar está dividido en cuatro áreas: sala de atención veterinaria, zona para hembras en celo y un par más para que los perros pasen el día.

“El medicamento y alimento de ellos son donados por personas y empresas como Nestlé, pero en el sitio hay que pagar las cuentas de luz y agua, aun así el esfuerzo vale la pena”, indicó Molina.

Vecindario no apto para su funcionamiento

Limitación• Pese a que los vecinos del albergue están conscientes que el trabajo de la fundación es loable, consideran que el lugar no es el más adecuado.

“Nosotros admiramos la labor que esta fundación hace, pero creo que este tipo de sitios deberían funcionar en lugares más abiertos, porque esta es una zona residencial y los animales deben sufrir por tanto tiempo que pasan encerrados. Además, se siente un olor feo al pasar por la acera frente a la casa, los perros ladran constantemente y en especial durante la noche”, refirió Ruth Pulido.

32 perros sin hogar son albergados por Fundación Adán mientras les encuentran un refugio.

 

 

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