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El máximo de velocidad para cruzar en zona escolar es 25 kilómetros por hora; sin embargo, muy pocos respetan este mandato de la ley de tránsito, principalmente cuando no hay una señalización estándar frente a los colegios.

En un recorrido de El Nuevo Diario, por una docena de colegios de Managua, se observan diferencias en las marcaciones que deben tener los centros escolares, cuya responsabilidad es de Seguridad de Tránsito de la Policía Nacional, en coordinación con el Ministerio de Transporte e Infraestructura y la municipalidad.

Entre las diferencias observadas está la poca o nula visibilidad de los llamados “paso de cebras” o paso peatonal, además no todos los centros cuentan con retenedores de velocidad.

Las señalizaciones de velocidad máxima permitida solo se observaron en un 10 por ciento de los centros escolares visitados, mientras en un 80 por ciento se observó al menos las señales de prevención que muestran el ícono convencional de dos niños escolares caminando.
Si bien en uno de los colegios como El Teresiano, ubicado sobre la Carretera a Masaya, no tiene alumnos que se movilizan a pie, el movimiento de vehículos es grande en los horarios de entrada y salida de los escolares, pero la señalización de zona escolar no está instalada y contradictoriamente tiene dos señalizaciones de velocidad, cercana a los semáforos: una es de 30 kilómetros por hora y en las cercanías del colegio hay otra de 45 kilómetros por hora.

PREOCUPACIÓN

Por otra parte, en la poca transitada calle principal de la colonia Pedro Joaquín Chamorro está el colegio José de la Cruz Mena, pero solo hay un retenedor de velocidad, sin observarse ningún tipo de señal preventiva. Por esa misma ruta circulan muchos vehículos de carga que se dirigen a empresas cercanas al sector.

En el caso del colegio 14 de Septiembre, frente al centro hay tres retenedores de velocidad y una señal preventiva en la vía del portón principal, pero por seguridad la dirección del colegio prefirió utilizar la puerta de un costado para sacar a sus estudiantes.

“Aquí pasan varias rutas y cantidad de vehículos, pero tenemos mucho cuidado con los alumnos y además que en Formación Cívica se les enseña a cruzarse la calle. TUno de los centros expuestos al tráfico vehicular es el colegio de Villa Libertad, donde si bien existe una señal preventiva, el único retenedor de velocidad es un bache en la vía que obliga a orillarse a los vehículos a la cuneta frente al portón principal del colegio.

José Ruiz, trabajador del colegio Loyola, destacó que hay un semáforo peatonal; sin embargo, algunos conductores no lo respetan “y quienes menor caso hacen de la señalización son los motorizados y los ciclistas”, aseguró.

Transitando a una velocidad de 25 kilómetros por hora, al momento de nuestro recorrido, ocho vehículos superaron la velocidad y obviamente circulaban a más de 50 kilómetros por hora.

El especialista en ingeniería de tránsito, David Gaitán, señaló que es obligación de las autoridades correspondientes instalar dispositivos para que el conductor sepa que está próximo a zona escolar y dar seguridad a la niñez.

“En casos de colegios como Mi Redentor en las cercanías de Rubenia, se necesitan puentes peatonales aéreos”, dijo el ingeniero Gaitán.

De la escuela de manejo Jamcsa, Nidia Mendoza explicó que todo conductor que pasa por una escuela de manejo está consciente de que la velocidad en zona escolar es de 25 kilómetros por hora como máximo y están capacitados para reconocer todo tipo de señales.

Así mismo, Sorayda Ayerdis, de la escuela Manos al Volante, manifestó que todo eso viene en el paquete de las 10 horas teóricas, dedicadas a estudiar la Ley de Tránsito.

 

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