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El problema comenzó con los nuevos habitantes de la zona, un poco más de 10 mil personas que desde noviembre del año pasado hasta la fecha han sido trasladadas por autoridades del Gobierno a la nueva Ciudad Belén.

René Escobar, presidente de la cooperativa de transporte Casimiro Sotelo, que representa a la ruta 163, la única en la zona, destacó que la población de Ciudad Belén significó el incremento de pasajeros en aproximadamente 6 mil usuarios. Eso sumado a los más de 18 mil que salen de Sabana Grande, en total transportan a casi 25 mil personas al día.

Y mientras la Alcaldía de Managua se da su tiempo para la ampliación de la pista Larreynaga, con lo que se espera unir Ciudad Belén con el mercado de Mayoreo, por donde se asegura que transitará una ruta para este sector, la población debe ir colgada de los buses en horas pico.

“Teníamos 26 unidades amarillas, pero con el cambio a los vehículos nuevos solo nos dieron 21, asegurándonos que en el siguiente embarque se entregarían las unidades faltantes, lo que entonces no era un problema. Pero luego la dirección del Instituto Regulador del Transporte del Municipio de Managua (Irtramma), nos comunicó que debíamos extender nuestro recorrido a Ciudad Belén”, comentó Escobar.

Agregó que la ampliación del recorrido significó sobrecargar las unidades con al menos unas 120 personas, en transportes con capacidad normalmente de 80, pero no solo es eso.

Vías destruidas

“La población de Sabana Grande resintió que las unidades ya llegaran saturadas y a veces que no se detuvieran en las paradas, por lo cual decidimos dividir 14 buses para Ciudad Belén y 7 para Sabana Grande”, indicó Escobar, quien demanda a la municipalidad la reparación de la vía de tierra que va de la comarca hasta la nueva urbanización creada para albergar a los desplazados por las inundaciones y los terremotos ocurridos el año pasado en la capital.

Señaló que la saturación de pasajeros y el camino malo, conlleva a una acelerada depreciación de las unidades, dañando los resortes, la suspensión y la carrocería del vehículo, debido a que deben enfrentar huecos en la vía y enormes charcos, pues la falta de drenaje en Sabana Grande lleva las aguas a correr por el camino.

“Aquí tuvimos que vaciar 9 metros cúbicos de hormigón para que los buses, al pasar por los huecos anegados no dañaran tanto su carrocería”, explicó Escobar.

Por su parte Luis Rivas Velásquez, también de la junta directiva de la cooperativa de la ruta 163, pala en mano indicó que hay un proyecto para el mejoramiento del camino de tierra y que los planes se vienen cumpliendo poco a poco, sin embargo los daños a la flota reduce su tiempo de vida.

“Otra situación es la actitud de los pobladores. Estamos conscientes de que la gente tiene que ir a su trabajo, pero las unidades tienen tiempos de salida. Entonces la gente comienza a gritar, golpea las sillas, han roto puertas y quebrado vidrios de los buses. Lo último fue que a uno de los buseros le pusieron un puñal en la garganta para obligarlo a salir, afectando el récord de tiempo entre las unidades”, aseguró Rivas alegando que los buseros de la 163 están “manos arriba”.

El cooperado mencionó que el problema es muy complejo y esperan que pronto las autoridades municipales y de transporte den una respuesta satisfactoria para los transportistas y los usuarios.

Otros afectados son los habitantes de los Laureles. La señora Ana María Blandón dijo que la 163 es la única ruta que pasa cerca del barrio, pero pasa saturada, por lo que obligatoriamente tienen que buscar la 167, cuya parada más cercana queda a 15 cuadras.

Elías Gutiérrez, reiteró que esto representa un problema serio para ir a trabajar, y al igual que la señora Blandón, demandó que en su zona introduzcan otra ruta.

  • 25 mil personas traslada la ruta 163 desde Sabana Grande y Ciudad Belén.
  • 21 unidades de transporte están repartidas en 14 para Ciudad Belén y 7 para Sábana Grande.

 

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