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Todos los días 800 mil personas de Managua ponen la vida en sus manos, confiadas en que son profesionales del volante y deben actuar como tales, pero ¿alguna vez usted se ha preguntado cómo los conductores de buses aprendieron su oficio?

Según representantes de las cooperativas de buses del transporte urbano colectivo (120 y 110), Nicaragua no tiene una escuela formal para conductores de vehículo pesado, habiendo registrados en la Dirección de Tránsito de la capital 1,200 conductores.

El socio de la cooperativa de buses Unitarios, Nicolás Mendoza, uno de los pocos instructores de transporte pesado, capacitado en México para la entonces Empresa Nacional de Buses (Enabus) en la década de los ochenta, señala que la mayoría de los conductores no viene de una escuela para esta labor específica y prácticamente aprenden solos.

Pues a veces van a toda velocidad, se pasan semáforos en rojo y a veces ni se detienen en las paradas que les corresponde”. Glenda Olivas, Usuaria de buses.

“Tengo 45 años como profesional del volante. Comencé manejando un camión y ya en las calles conducía un taxi, pero a mí me gustaban más los buses, y me dieron la oportunidad”, dijo Mendoza narrando que al terminar su taxeo se llegaba a la empresa de la Ruta Colón y a los conductores les preguntaba: ¿Se los parqueo? Y casi siempre lo dejaban.

“Un domingo no llegó un cadete y como me miraban que podía, me pidieron que manejara una de esas unidades Blue bird, pero en mi primer día arranqué de la calle un hidrante. Tuve miedo y salí corriendo hacia la empresa, donde me dijeron que no había problema. Eso era así en la Managua antes del terremoto, ahora no sucede. Para contratar a un conductor, no solo se trata de la licencia y la categoría, primero este tiene que pasar una prueba en la cooperativa”, aseguró Mendoza.

Igual que en la Unitarios, en la cooperativa de transporte urbano colectivo Parrales Vallejos también aseguran que son rigurosos en la selección de los conductores.

Etelvina Salas Centeno, presidenta de la empresa de transporte, que moviliza cinco rutas (105, 116, 117, 118 y 103) con 150 unidades al día con igual número de cadetes, menciona que ellos dan clases a sus conductores, pero en su mayoría llegan con la experiencia en unidades de transporte público.

Hay unos que son un atentado en la carretera. Compiten entre ellos y no esperan que el usuario baje del bus y arrancan”.  Teresa Tegeda, Usuaria de buses.

“En nuestro caso tenemos nuestras especificaciones y cada seis meses les brindamos un curso a nuestros conductores miembros, además se aplican sanciones si no cumplen con las normas de tránsito, aunque cada dueño de ruta tiene sus normas y mecanismos”, alegó Salas.

La presidenta de la Parrales Vallejos mencionó que conducir una unidad de bus no es lo mismo que cualquier vehículo pesado. Por tanto cada dos días tienen descanso.

LIDIAR CON USUARIOS

Según Fernando González, con seis años tras el volante, el trabajo en el transporte urbano colectivo es más complicado de lo que parece.

“No solo tenés que estar pendiente de la carretera, también de abrir y cerrar las puertas, pendiente de la próxima parada de bus, del tiempo del recorrido, que marquen su pasaje. Lo más difícil es que la gente se acomode, lidiar con diferente tipo de carácter, con gente que te grita y después de eso hay que mantener la compostura”, expresó González, señalando que muchos no comprenden eso.

González menciona que él aprendió a conducir buses siendo mecánico en una de las cooperativas.

“Yo sabía conducir, y por cuestiones del trabajo de vez en cuando comencé a mover las unidades, después uno de los conductores me dijo cómo lidiar con estas máquinas, esperé dos años para sacar la categoría. Para la prueba ahí la Policía solo te pide que sepas conducir el vehículo. Lo que nadie te enseña es a tratar con la gente”, explica González.

 

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