Raúl Obregón
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En los últimos días los cimientos de nuestro país han sido estremecidos por la desaparición física de dos importantes personalidades, quienes se destacaron en los ámbitos en donde les tocó desarrollar su respectivo quehacer. Uno de ellos, como un excelente periodista y el otro como empresario privado  exitoso y como servidor público que marcó época. Me refiero al Doctor Danilo Aguirre Solís y al Ingeniero Antonio Lacayo Oyanguren.

No tuve el privilegio de ser amigo cercano de ellos, pero sí los conocí a ambos en diferentes etapas: a Danilo siendo él un adolescente, quizá de 17 años. Vivíamos en el mismo barrio, San Sebastián. Le perdí la pista cuando cambió de domicilio. Siempre le tuve admiración y respeto  e indudablemente representó un ejemplo para la chavalada del vecindario.

Al Ingeniero Lacayo tuve la oportunidad de conocerlo personalmente hace aproximadamente 12 años. La  reunión fue concertada por un amigo común. En un primer momento consideré no asistir, dejándome guiar por preconceptos que me indicaban que me encontraría con una persona que podría manifestar actitudes de hostilidad hacia mí, sin embargo, asistí a la plática y muy pronto me percaté de lo equivocado que estaba. Conocí a una gran persona, afable, que trasmitía confianza y  daba claras muestras de respeto por mi trabajo. En fin, me hizo sentir muy bien, desde entonces se lo he agradecido y se lo agradeceré siempre.

Durante estos 12 años creo que hablé personalmente con él a lo sumo cinco veces, que fueron suficientes para derribar prejuicios, y formarme una opinión altamente positiva de él. Recuerdo que la segunda ocasión que nos reunimos fue en su oficina, posiblemente unos ocho meses después de la primera plática. En esta ocasión conocí a una persona súper organizada, de pensamiento estructurado. Al iniciar la conversación sacó su agenda e hizo un resumen del primer intercambio de ideas sostenido ocho meses atrás, confieso que me dejó gratamente sorprendido, una razón más que ayuda a entender el porqué de su carrera exitosa.

En otra ocasión le comenté que al amanecer de cada día le enviaba un corto mensaje bíblico a varias personas, le consulté si me autorizaba a incluirlo y estuvo de acuerdo. En un par de ocasiones, que por razones ajenas a mi voluntad, no envíe por dos o tres días el mensaje, me escribió diciendo “no me saques de la lista”, lo que me ayudó mucho a entender que valía la pena continuar en esa tarea, en el tanto, me indicaba que los leía y posiblemente los utilizaba como insumo en sus reflexiones, análisis introspectivos y quehacer diario.

Tanto el ingeniero Lacayo Oyanguren como el doctor Aguirre sobresalen como personajes destacadosde la historia contemporánea de Nicaragua. Ambos nos dejan un legado ejemplar, cada uno de ellos cumplió con el propósito de contribuir a la estabilidad, la paz y el desarrollo de este país, ambos demostraron el más elevado nivel de dedicación, disciplina y coraje en lo que a cada uno en su momento y en su ámbito le tocó hacer. Ellos son edificadores que han marcado época y son ejemplo a seguir por las generaciones actuales y futuras de Nicaragua.

Queremos saber de ustedes. Les invitamos a escribirnos al correo crecetdm@gmail.com

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