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A diario en Managua se reciben en promedio siete solicitudes de divorcio, según datos del Tribunal de la Familia de la capital. 

Desde abril —cuando entró en vigencia el nuevo Código de la Familia— hasta el 4 de diciembre en Managua se registraron 1,668 divorcios, de los cuales el 94.72% fueron unilaterales. Del total de las solicitudes solo 88 contaron con un acuerdo mutuo. 

La abogada Karla Sánchez, con experiencia en materia civil, consideró que esto se debe a que “en los casos de familia siempre hay resentimientos de por medio”. 

“Si están recién separados se están odiando, entonces no van a ir de mutuo acuerdo donde un abogado a divorciarse”, consideró Sánchez.

Según el artículo 132 del Código de la Familia, el matrimonio se disuelve en cuatro casos: por sentencia firme que declare la nulidad del matrimonio; por mutuo consentimiento; por voluntad de uno de los cónyuges, y por muerte de uno de los cónyuges.

Yo no me he encontrado alguien que me haya dicho que quiere casarse por comunidad de bienes”. José Ramón Barberena, Juez Cuarto de Distrito de Familia. 

Entre los procedimientos, se toma en cuenta el régimen económico matrimonial adoptado por la pareja cuando se casó.

¿Qué es de quién?

El Código de la Familia contempla tres tipos. En el caso de la llamada comunidad de bienes, explica José Ramón Barberena, juez Cuarto de Distrito de Familia, básicamente significa que a partir del matrimonio todas las posesiones del hombre y la mujer son compartidas. 

“Si yo me caso con alguien y elegimos este régimen somos codueños de la casa de mi mujer, aunque yo no haya tenido que ver con la compra. Y si mañana quiere vender esa casa tiene que contar conmigo, de lo contrario no lo puede hacer”, explicó el judicial.

Otra de las formas de entendimiento económico en la pareja es la de participación en las ganancias. Este implica que cada propiedad o bien es de quien lo adquirió antes del matrimonio, pero los recursos obtenidos a partir de este durante la relación conyugal serán compartidos en partes iguales. 

“Por ejemplo, usted tiene un carro y es suyo toda la vida, pero lo que produzca es suyo y mío. O una casa que se pone en alquiler, el alquiler es de los dos, pero la casa siempre es suya. Si nos peleamos al año, me va a dar la mitad de lo que produjo la casa y usted sigue siendo dueño”, ejemplificó Barberena.

Tabú

De acuerdo con el judicial, en Nicaragua este tipo de aspectos son considerados un tabú entre la sociedad. 

“Lo más común es que nadie quiere saber de patrimonio. Yo no me he encontrado alguien que me haya dicho que quiere casarse por comunidad de bienes (...). Cuando se pregunta la mayoría agacha la cabeza o guarda silencio. Si dicen que ninguno, se pone separación de bienes”, agregó Barberena. 

Para Karla Sánchez, más que un asunto cultural y falta de conocimiento, esta situación está fundamentada en el nivel socioeconómico de la pareja. 

“La mayoría de la población es pobre, y pobre con pobre se casa”, dijo Sánchez.

A su juicio, comúnmente las parejas para lograr una disolución rápida de la relación, optan por no pelear los bienes porque en ocasiones, al tratarse de un bien inmueble, si hay hijos de por medio la ley manda a que sean ellos quienes habiten la vivienda, con opción a compra una vez que alcancen la mayoría de edad.  

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