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Al acercarse el fin de año, los rituales no pueden faltar para despedir y recibir el Año Nuevo. Y no se trata de comerse las 12 uvas a medianoche o de ponerse ropa interior de color roja, sino de una costumbre que se puede observar todos los 31 de diciembre a lo largo de la capital, tal es la quema del muñeco viejo, el cual representa el ciclo que está por concluir.

Héctor Villareina Gaitán tiene 43 años, de ellos, 17 los ha dedicado a la fabricación de los monigotes viejos que para muchos significan "borrón y cuenta nueva", como él mismo dice.

Entre 450 y 500 muñecos hechos con ropa usada, cartón y papel, relleno de paja o aserrín, es lo que Héctor Villareina elabora junto con 12 personas más, quienes le apoyan en el proceso que inicia en el mes de mayo, todos los años.

La quema del año viejo es una de las tradiciones que muchos capitalinos tienen arraigada. Juana Pastora Urbina tiene 54 años y comenta que desde los 20 años ha tenido la costumbre de elaborar su propio monigote para "darle su buena quemada".

“Con un puro, una botella de licor, de gorra o con sombrero, con barba y bigotes es parte de la imagen que se les da a estos muñecos, quienes en muchos casos representan personajes como políticos, artistas y muchos más", reveló Urbina.

¿Judas?

El sociólogo Carlos Luque refirió que "otro de los nombres que recibe este muñeco, que en muchos casos está relleno con pólvora, es el de Judas; sin embargo, a pesar de tener características similares tiene distintas connotaciones y, por tanto, no se le debe llamar así".

La venta de estos muñecos está en la cercanía de La Racachaca y otro en el barrio Sutiaba, León. Los precios para adquirir oscilan entre 500 y 550 córdobas. "Hay que señalar que los viejos que vendo no llevan pólvora, por las indicaciones que proporcionó la Cruz Roja y los Bomberos", expresó Villavicencio.

Asimismo, comentó que este año la imagen que tienen los viejos es parecida a la del candidato republicano Donald Trump, para que los nicaragüenses se den gusto quemándolo.

 

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