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Mejor mantenimiento, limpieza y más vigilancia piden los visitantes del parque Luis Alfonso Velásquez Flores (LAVF), quienes consideran una lástima que algunos juegos mecánicos no funcionen y que algunos juegos infantiles pueden ser un riesgo para la niñez.

René Tellería indicó que del total de nueve juegos, incluyendo el tren eléctrico, sólo este y tres jueguitos se utilizan, el resto está fuera de servicio. Según trabajadores del parque, el problema es el mal estado del sistema eléctrico.

“Los chavalos quieren subirse y con pesar se regresan cuando les dicen que están malos”, comentó Tellería, quien criticó que el trencito, aunque su caminar sea lento, puede ser un riesgo pues no tiene los cinturones de seguridad, y algunos vagones no tienen ni la cadenita para que el niño o la niña no se caiga.

  • La Alcaldía de Managua invierte C$5 millones en el mantenimiento del LAVF donde el acceso a los juegos infantiles es gratis.

Por su parte Karla Alegría consideró que al parecer no hay inversión en restaurar los juegos que se dañan.

“En el área de los más chiquitos, ya las casitas no tienen puertas ni ventanas. No se por qué no buscan quién las repare”, alegó Alegría.

Otro que criticó el estado del parque fue Josué Galán, indicando que no todo es culpa de la Alcaldía, sino que la gente daña los juegos.

“Hay chavalos mayores de doce años que se van a brincar a los juegos para niños de seis años. Puede ver que en uno de los juegos incluso habían unas plataformas plásticas de color naranja suspendidas por tubos, pero ya quebraron varias plataformas y solo quedaron los tubos. Eso es peligroso para un chavalo si resbala y cae sobre el tubo puede terminar lesionado”, dijo Galán que criticó a los padres y madres que dejen algarete a sus hijos, y destruyen las cosas.

Galán también observó que ya no hay tantos vigilantes como antes. “Todavía a principios del año pasado habían guardas que bajaban a los grandotes de los juegos de los chiquitos y estaban observando el uso de los juegos. Ahora no. Vine hace quince días y unos chavalos se subieron por la parte de afuera de los resbaladeros cilíndricos de plástico. Son como tres metros de alto y nadie les dijo nada”, señaló el entrevistado.

En octubre El Nuevo Diario hizo un recorrido por las instalaciones del parque y desde entonces el mantenimiento que se realizó fue en la restauración de los letreros de lata con el nombre del parque y se eliminaron manchas en las paredes.

En el caso de los juegos infantiles de la primera etapa del parque, las deterioradas fueron retiradas.

Mientras tanto, los servicios higiénicos siguen sucios, los urinarios curtidos, las secadoras de manos dañadas, lo mismo que algunas pajas de los lavamanos.

 

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