Allison Maltez
  •   Managua, Nicaragua  |
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Ha realizado todo tipo de trabajos, pero ninguno lo había motivado tanto como el que está expuesto en el Paseo Xolotlán, que contiene réplicas de los edificios de la vieja Managua. “Es que eso significa revivir épocas pasadas”, confiesa Gonzalo Chavarría.

Este arquitecto tenía ocho años cuando conoció la Avenida Roosevelt por primera vez. Quedó impresionado por la cantidad de gente que se subía al puente que estaba cerca del Teatro Nacional Rubén Darío para ver pasar los vagones.  

González es el artífice de la obra que replica los edificios que estaban en dicha avenida antes del terremoto ocurrido el 23 de diciembre de 1972,  que destruyó la capital.

Una de las 70 piezas expuestas es precisamente el tren.

Chavarría tiene 21 años de trabajar como arquitecto. Este jinotegano logró maquetar la Avenida Roosevelt como era antes. De norte a sur: desde el Teatro Nacional Rubén Darío hasta la Loma de Tiscapa. Los 70 edificios tienen una escala 1:12, que significa que la representación de cada edificio es 12 veces más pequeño que el tamaño real.

Reconstruyendo

El proceso de elaboración de las maquetas duró alrededor de un año. Primero se dio paso a la investigación por medio de libros, periódicos, fotografías y videos. Una de las personas que colaboró en la búsqueda de información fue el historiador Roberto Sánchez y Francisco Gutiérrez, conocido como “Pancho Mambo” en la farándula.  “Esta parte fue una de las más difíciles, ya que reconstruir lo que ya no existe es casi encontrar partes de un rompecabezas por medio de recuerdos. Por ejemplo: sacar detalles de un edificio en varias fotografías para poder maquetarlo”, explicó Chavarría.

“Después de obtener todo la averiguación necesaria había que diseñar. En este caso se realizó un primer edificio para tener una referencia de cómo quedarían las maquetas, el primero en elaborarse fue el Banco Nicaragüense”, detalló.

Materiales resistentes

Los materiales que se utilizaron en la elaboración fueron metal, concreto, resina, porcelana, madera, plástico, vidrios y telas, las que están dentro cada edificio.

La importancia de estos materiales, según Chavarría, es que logran aguantar todo tipo de clima, ya que todos los años estarán sometidos al sol, viento, lluvia y polvo. En la representación de la Avenida Roosevelt, los edificios más altos son el Banco de América, con cinco metros de altura y el Banco Central, que cuenta con cuatro metros y medio de altura.

Para la reconstrucción de la vieja Managua se necesitó del personal de seis talleres de herrería dentro del municipio y alrededor de 70 trabajadores.

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