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Cinco años atrás, Denia Blandón empezó un pequeño negocio: vender tortillas. Sin embargo, se encontró con que la escasez de agua representaba un grave problema. El barril con aproximadamente 55 galones de agua en la comarca

Los Ladinos lo venden a C$70. Con suerte, en algunas ocasiones lo dejan a C$60. Ella diario compra dos barriles para usarlos en la venta y las necesidades del hogar.

“Si queremos agua, tenemos que llamar  para que vengan a distribuirla en cisternas y no siempre vienen. En ocasiones, hemos dejado de palmear porque no tenemos”, explicó Alicia Silva, quien labora en la tortillería con Denia Blandón.

El negocio de vender agua en los barrios se ha vuelto cada vez más próspero. Los comerciantes de agua acuden con sus pipas a la Empresa Nicaragüense de Acueductos y  Alcantarillados (Enacal), adonde compran el metro cúbico —264 galones de agua—  a C$35. En una cisterna alcanzan entre 2,500 y 3,500 galones de agua.

Según un funcionario de Enacal, cuando se llega por primera vez a realizar el papeleo para comprar agua, por medidas de control se tiene que calcular la capacidad de las cisternas, anotar el número de placa, la marca del vehículo y el nombre del conductor. Sin embargo, no preguntan si provienen de alguna empresa.

En abril de 2015, Ervin Barreda Rodríguez, presidente ejecutivo de Enacal, informó a medios oficialistas que unos 30 municipios, sectores y barrios que están en zonas elevadas y alejadas de los sistemas de bombeo se encuentran afectados por la falta de agua potable. En estos lugares, las empresas privadas aprovechan y venden el barril a más de C$100.

Según David Quintana, oficial de prensa de Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Sostenible (Fundenic), “hay un negocio que resulta más rentable que vender cerveza en Managua. Definitivamente es la venta de agua en cisternas, dado que los dueños obtienen hasta un 70 por ciento en ganancias”.

REALIDAD

En la comarca Los Ladinos, situada en la cuenca sur del Distrito III de Managua, entre los barrios Jocote Dulce y San Isidro de Bolas, se vive día a día la triste situación de abrir los grifos de agua potable y ver que lo único que sale es aire.

Con más de 50 años de habitar en esta comarca, Pilar Sotelo, de 75 años de edad, comenta que debe pagar a carretoneros y a dueños de cisternas para poder contar con el líquido. “No nos llega pero ni una gotita de agua. Antes teníamos bueyes y así la acarreábamos, pero ahora ni animales podemos tener, porque aquí se morirían de hambre o de sed”, relató Sotelo.

"Si queremos agua, tenemos que llamar para que vengan a distribuirla en cisternas". Denia Blandón,  pobladora.

Ella vende nacatamales los fines de semana y compra a C$40 cada barril de agua. Según su hija Emilia Mendoza, de 36 años de edad y quien habita en el mismo lugar, “el agua que mi mamá compra a los carretoneros la traen de Las Viudas —un barrio aledaño a la comarca—, son siete casas a las que aquí no les llega del todo, al resto de la comarca nos llega día de por medio”.

Durante un recorrido hecho por El Nuevo Diario en Managua se observó que no todas las cisternas se encuentran en buen estado.

La Norma Técnica Obligatoria Nicaragüense (NTON 09 005-10), que se encarga de establecer los requisitos sanitarios y requerimientos para los vehículos cisternas que transportan y distribuyen agua para consumo humano, establece que “las paredes internas de la cisterna deben revestirse con material resistente a la corrosión y los prestadores de este servicio deben demostrar, en forma documentada, que cumplen con este requisito”.

Especifica en su inciso 3.1 que la cisterna debe rotularse en ambos lados con letras y números visibles, de la siguiente información: siglas del prestador del servicio, la leyenda “agua potable”, la capacidad nominal de la cisterna en litros o metros cúbicos, y la leyenda “quejas” seguido del número telefónico del prestador del servicio.

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