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Les llaman rincones y hay cuatro de ellos en Managua. Están en La Mascota, los Laureles Sur, el Crucero y en Aproquen. Niños de todas las edades llegan allí y dejan atrás su mundo para adentrarse a otros mundos: los de los cuentos.

“Me gusta venir aquí porque me siento feliz, esto me quita la tristeza”, confesó la pequeña Denilce Valeska García, de 10 años. “Los cuentos”, agregó la niña, “nos transportan a un mundo de fantasía, de alegrías y de magia”.

Ella es una de las fieles asistentes del Rincón de Cuentos. Su mamá, una obrera de Carazo, presta libros en esta biblioteca para leérselos durante las noches. 

“Me duermo feliz escuchando los cuentos que lee mi mamita, son historias fascinantes. En la mañana me levanto alegre porque he conocido otro mundo a través de los libros”, dijo.

A nivel nacional existen 22 rincones de cuentos administrados por la Fundación Libros para Niños.

La mañana del jueves 17 infantes de primero y segundo grado del colegio Hispano-Nicaragüense asistieron a la lectura de cuentos en la sede principal de la Fundación Libros para Niños.

Geisel Kuant, subdirectora pedagógica del referido colegio, dijo que la lectura recreativa abre las puertas para un mejor aprendizaje.

“Hay más esperanzas para que el niño no rechace los libros de texto de la escuela. En el caso de nuestro colegio, los maestros leen a primera hora en un sitio especial el libro que más les guste a los pequeños y una vez por semana asisten a la biblioteca a escuchar cuentos con ilustración”, expresó. 

Hábito 

La educadora indicó que esa es la manera para que los pequeños adquieran el hábito de la lectura y continúen leyendo en secundaria y en la universidad. 

  • 44,395 niños y niñas fueron atendidos en 42 espacios de lectura a nivel nacional. 

“Ya tenemos ejemplos, cuando llegan a adultos son ávidos lectores. La Fundación Libros para Niños nos apoyan con textos de calidad, que no se encuentran en librerías del país”, manifestó Kuant. 

Agregó que varias madres y profesoras del colegio cuando están embarazadas leen a sus niños en el vientre y al desarrollar el oído, cuando llegan a la escuela, les atrae la lectura. 

De acuerdo con especialistas en educación  inicial,  al final del primer grado los niños y niñas deben leer 35 palabras por minuto, mientras que al final de segundo, tercero y cuarto grado deben leer 60, 80 y 120 palabras por minuto, respectivamente. En quinto y sexto grado la lectura es más para adquirir nuevos conocimientos.

Claves

Flor de María López Pineda, promotora de lectura de la Fundación Libros para Niños, aseguró que los niños deben leer libros dentro de su universo, escuchar en voz alta de parte de las promotoras para que sean ávidos lectores. 

  • 67,464 préstamos de libros se hizo a 3,154 niños y niñas de varios departamentos. 

“Cuando el niño comienza a hablar, distingue que la lengua es una forma de comunicación, y es el momento para fomentarles el hábito por leer a través de la promoción de los cuentos. El vínculo afectivo del padre hacia el niño es vital”, explicó. 

Dijo que los menores deben sentir placer por leer libros, no de manera obligatoria en las escuelas y en los rincones de lecturas promovidos por la fundación. 

“Es un proceso gradual que debemos empezar con la lectura de cuentos de diversos géneros literarios como los clásicos, de la vida cotidiana alrededor de la comunidad y su barrio para que desarrollen una necesidad interminable de querer leer”, expresó.

Explicó que los padres de familia y los docentes se han sensibilizado acerca de la necesidad que los niños y niñas aprendan a leer a temprana edad, y entre los diez y doce años comienzan a leer "El principito", "Platero y yo", entre otros libros infantiles. Posteriormente leen libros de fácil lenguaje y continúan con textos de Carlos Fuentes, Miguel Ángel Asturias, Gabriel García Márquez y Sergio Ramírez, entre otros. 

  • 36 mil libros han entregado 22 organizaciones en escuelas lejanas y pobres. 

“Desarrollamos una propuesta denominada 'Dame de leer', que forma parte del pénsum académico en la formación de docentes para que estos promueven el hábito de la lectura en los estudiantes”, afirmó.  

En 1995 se fundó la Biblioteca Niños Felices en el mercado Oriental, donde niños de tres años y estudiantes de secundaria llegan a leer y a escuchar cuentos. 

Los encargados de la biblioteca dicen que el objetivo es apoyar con el aprendizaje de los niños y que esta práctica ayude a los comerciantes. 

En Managua hacen faltan más lugares para que los niños, adolescentes y adultos lean, pero lo principal es fomentar el hábito de la lectura. 

Faltan más libros infantiles 

La especialista en educación inicial Vanessa Castro considera que hacen falta libros infantiles a nivel nacional para inculcar el hábito de la lectura a los niños, lo cual debe comenzar en casa con ayuda de los padres.

“Hay libros de venta en librerías, pero su valor es alto, entre 3 y 5 dólares, lo cual es muy costoso, por lo que en algunos casos hay que recurrir a leer historias a los menores principalmente en las comunidades, como lo hacían nuestros abuelos”, expresó. 

Dijo que las madres deben enseñar a sus hijos las letras de su nombre y las de sus seres queridos para que cuando las lean en los libros las puedan identificar, y paulatinamente adquirir el hábito de la lectura. 

“En el caso de los niños que viven en el campo, las educadoras y los padres de familia deben leer a los niños acerca de los tiburones, del mar, de los barcos, entre otras historias, para que los infantes se imaginen ese otro mundo”, sugirió Castro. 

 

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