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Transportándose en una caponera Alicia López gasta menos, pero a veces corre más riesgos. “En ocasiones los choferes manejan de forma tan temeraria que se escapan de dar vuelta”, cuenta. 

Viajar en mototaxis o caponeras se ha convertido en un peligro para muchos pasajeros en la capital debido a la sobrecarga de usuarios, al exceso de velocidad, al irrespeto a las señales de tránsito y al desorden en algunos corredores. 

“La carrera vale diez córdobas, es más barato que viajar en taxi pero vamos inseguros y ya se han registrado colisiones”, relata López, habitante del barrio Ariel Darce. 

Se estima que en la capital hay alrededor de 1,470 mototaxis que recorren sobre todo los barrios cuyas calles están en mal estado. 

Martín Aburto, miembro de la comisión de mototaxis  que funcionan en la salida de Villa Fontana, aseguró que están organizados por la Policía y por el Instituto Regulador del Transporte Municipal de Managua (Irtramma).

“No siempre nos supervisan, pero de vez en cuando se aparecen a revisar que todo marche bien. El dueño de las mototaxis se encarga de buscar a una persona que controle la cantidad de pasajeros para que no sobrepasen la cantidad de carga”, resaltó Aburto.

Inspectores

La carrera vale diez córdobas, es más barato que viajar en taxi, pero vamos inseguros y ya se han registrado colisiones”. Alicia López. 

Reynaldo Bermúdez, presidente de la Unión de Cooperativa de Taxis de Managua, considera que es muy importante que haya más inspectores que regulen este medio de transporte, de modo que no circulen más allá de las zonas establecidas y no excedan la cantidad de pasajeros permitidos.

  • 1,470 mototaxis hay en Managua.

“Últimamente nadie regula a las caponeras y por eso es que la cantidad de este medio de transporte ha crecido en la capital, afectando a los taxistas porque violan los límites que se han establecido”, aseguró Bermúdez. 

Además detalló que “la zona que fue establecida por el Intramma y que firmamos fue la Carretera Norte, de donde fue la Pepsi y de la Cruz Lorena 25 varas al lago. Solo en esa zona podían transitar las mototaxis porque queríamos darles la oportunidad a los jóvenes de trabajar. Pero ahora están en toda la capital”.

Sin embargo Martín Aburto dijo que “todos los documentos están en orden y estamos trabajando legalmente”.

Conductores Conductor muestra su permiso

José Trujillo Hondoy es propietario de un tramo de perecederos, cerca de la terminal de mototaxis del barrio Ariel Darce, cercana a La Fuente, y cuenta cómo es usual que por la disputa de pasajeros algunos conductores han llegado a los golpes. 

Según la usuaria Martha Miranda, las caponeras suplen la necesidad de transporte principalmente en sectores donde no entran los taxis, pero se requiere de la plena responsabilidad de los choferes para evitar accidentes debido a la fragilidad de esos vehículos. 

Algunos socios de las cooperativas de mototaxis aceptan que emplean a menores de edad, alegando que estos necesitan un empleo. Tal es el caso de José Santos Centeno, socio de la cooperativa de mototaxis Los Dantos, que cubre el barrio La Primavera. No obstante dijo que deben analizar el servicio que estos están brindando.

“Los directivos tenemos que sentarnos para analizar esa situación, eso no debe continuar, así como las irregularidades que señalan los usuarios”, expresó Centeno, quien se quejó porque el Irtramma les cobra el permiso de operación cada tres meses y antes era cada seis meses, lo que les dificulta cambiar las unidades.

Manifestó que en la cooperativa Los Dantos hay 60 cadetes de caponeras que ganan 200 córdobas diarios y diariamente movilizan un promedio de 100 pasajeros. 

Circulan en zonas prohibidas

En la Carretera Norte existen los corredores de caponeras en Las Torres, la Parmalat, en las cercanías del paso a desnivel de Portezuelo, por La Dantos, la Siemens, Cruz Lorena, el barrio José Dolores Estrada, la Maber, Waspam, Hugo Chávez, Camilo Chamorro, la Rocargo, La Subasta, Unidad de Propósitos y barrio Santa Elena. 

En una mototaxi alcanzan 3 personas, incluyendo al conductor. Este medio de transporte es más peligroso por su tamaño y por ser un vehículo liviano.

“Son inseguros, no pueden andar en las pistas ni en las avenidas. Pueden darse vuelta porque son bien frágiles, no tienen ni el peso ni el tamaño para ser un medio de transporte que garantice la seguridad de los usuarios”, considera Reynaldo Bermúdez. 

Pese a eso, es común observar mototaxis circulando en la Carretera a Masaya.

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