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En Nicaragua persiste el castigo físico hacia la niñez como una forma de corrección. Según un estudio de Save The Children, en 63% de los hogares del Distrito II de Managua prevalecen los golpes al corregir a los niños y niñas. Esto pese al esfuerzo de organizaciones que insisten en la importancia de un buen trato hacia los más pequeños.

El estudio reveló que el 72% de los padres de familia que aceptó que aplicaba el castigo físico, confesó que después de hacerlo siente remordimiento. El 11% de los encuestados en ese distrito reportó que en sus casas se corrige con faja.

Martha Toruño, procuradora Especial de la Niñez y la Adolescencia, insistió en que los niños y niñas tienen que ser protegidos.

"El valor comunicativo se pierde cuando le decimos a los niños que se callen, tenemos que escucharlos, tomar en consideración lo que dicen", recomendó.

El análisis se llevó a cabo también en el municipio de Rancho Grande, en Matagalpa. En total participaron 908 personas con edades entre 18 y 64 años. Los resultados indican que el 30% de los padres de familia en Rancho Grande corrige a sus hijos con fajas. Sin embargo en el municipio norteño también usan mecate o palo para golpear como forma de castigo. El 54% de los padres de familia de esa zona dijo sentirse muy mal tras apalear a sus hijos.

  • El 72% de los padres que usan los golpes para castigar a sus hijos manifestó que después sienten remordimiento. Organizaciones instan a cambiar este método de corrección.

Es importante destacar que el 72% de las personas encuestadas reportó haber recibido castigo físico en su niñez.

Un cambio

En el 2012-2014 Save The Children realizó un proceso de capacitación acerca del buen trato con personal y brigadistas de salud en Santa Rosa del Peñón, El  Sauce, La Dalia, El Jicaral, Achuapa, Rancho Grande, Bocay y Bonanza.

El resultado de esa evaluación reflejó que el 75% de madres y padres conversa con sus hijos e hijas cuando se portan mal en vez de pegarles o gritarles, lo que provocó que se incrementara el buen trato en 13.9%.

“En las charlas recibidas he aprendido que a los hijos no se les debe maltratar, hay que darles amor en especial y la alimentación. No es necesario que les den golpes para que ellos aprendan, con palabras también tienen que entender”, expresó una madre originaria del municipio de Malpaisillo.

Ternura

María Lily Rodríguez, funcionaria de Unicef en Nicaragua, dijo que es necesario promover métodos de crianza positivos con apoyo de las instituciones del grupo, padres de familia, docentes y medios de comunicación.

Tras un foro con periodistas y blogueros en las oficinas de la Procuraduría  para la Defensa de los Derechos Humanos (PPDH), Rodríguez aseguró que con la entrada en vigencia hace un año del Código de la Familia, el castigo físico ha quedado abolido, pero falta mucho por erradicarlo.

Para María Lily Rodríguez, el cambio "implica la responsabilidad y el derecho de promover métodos de crianza positivos, en eso nos queremos enfocar. Hay que establecer alternativas de crianza positiva, la crianza con ternura, el diálogo, el respeto hacia la niñez”.

Gabriela Benavides, responsable de comunicaciones de la Fundación de Educación y Cooperación (Educo), informó que en lo que resta de la semana y la semana que viene estaremos con padres de familia, niños y niñas en los medios de comunicación para que cuenten el ambiente de no maltrato, cómo es su convivencia, es todo una jornada de sensibilización sobre la importancia de crear el respeto. Nos coordinaremos con universidades para desarrollar foros y debates acerca de este tema.

Castigo físico, antiguo método

ENCUESTA. La mayoría de los nicaragüenses está a favor del castigo físico a  los  niños y niñas como una manera  de reprenderlos.

Consideran asimismo que poner en práctica ese antiguo método es un acto de amor para educarlos, reveló una encuesta de la firma M&R Consultores, realizada en marzo de 2015.

El 80.6% de los encuestados sostuvo que el castigo físico a menores por parte de sus padres sirve para corregirlos.

Un 18.2% de los entrevistados consideró que el castigo es un maltrato y un 1.2% lo desconoce o no quiso responder a la interrogante.

El 79% de los encuestados indicó que castigar físicamente a los niños y niñas es un maltrato cuando lo hacen los educadores, aunque un 19.6% cree que sirve para corregirlos. El 1.4% dijo no saber o no quiso responder al respecto.

El 76.4% de los encuestados dijo que los padres que le pegan a sus hijos lo hacen porque los quieren y un 6.9% dijo que si no les pegan es porque no los quieren.

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