Raúl Obregón
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Días atrás me encontré con un amigo que me hizo la clásica pregunta: ¿Cómo estás? Mi respuesta fue "superbien".

Mi amigo ripostó diciendo: 'Eso es lo que me gusta de vos, que siempre estás bien'. Le dije: El asunto no es cómo estás, sino cómo te sentís, y yo me siento bien, porque aun cuando esté enfrentando dificultades, llamo a las cosas que no son (la dificultad, lo que no está bien) como que ya son (como que ya está resuelta). Es un asunto de inundar la mente con actitudes positivas, sustentadas en principios espirituales, es decir, pensando, viendo y viviendo en fe.

La mente humana tiende a procesar negativamente los acontecimientos que suceden en el entorno, a ahogarse en un vaso de agua. Basta con observar a su alrededor y comprobará esta afirmación. Por ejemplo, en un espacio informativo le preguntaron a un “experto” en medioambiente sobre el tema de la sequía que aqueja a nuestro país, el experto en uno o dos minutos máximo pintó un escenario caótico. En unos cuantos años no habrá agua para consumo humano, ni para regar la tierra, por lo tanto la gente perecerá por inanición, porque sin agua no hay vida.

Imagino a las personas que estaban viendo y escuchando estas declaraciones, con la respiración jadeante, ansiosas, pensando en lo que podría suceder a sus seres queridos, etc.

A partir de una situación real, en este caso sequía, la mente humana construye escenarios basados en acontecimientos amenazantes, los que probablemente nunca sucederán; sin embargo, las personas ya están siendo afectadas por emociones negativas, tales como ansiedad y temor.

El señor Albert Ellis, uno de los precursores de la psicología cognitiva, bautizó con el término “terribilizar” esa tendencia a procesar negativamente los acontecimientos, a esperar siempre lo peor. Conceptualmente la define como la inclinación a convertir una situación determinada en una preocupación obsesiva que induce a pensar en la peor conclusión imaginable.

La psicología, particularmente la cognitiva, ofrece intervenciones terapéuticas que pueden contribuir a desactivar la tendencia a dejarse llevar por pensamientos negativos y sustituirlos por pensamientos positivos,  y desde mi punto vista, hay que recurrir a ella siempre que sea posible.

Pero mejor aún, si nos llenamos de fe en Jesucristo, cuando creemos firmemente que Él está con nosotros y nos apropiamos de sus promesas que están plasmadas en la Biblia, entonces entendemos y así actuamos que hay que decirles a las cosas que no son, como que son (Romanos 4:17), porque Él nos dice que las pruebas son temporales, son pasajeras y todo los que sucede a quienes le amamos ayuda para bien, si es conforme a sus propósitos (Romanos 8:28).

Cuando la fe en Jesucristo inunda nuestro corazón y con la ayuda psicológica apropiada, esa tendencia a la terribilización de la que habla el Sr. Ellis puede ser desterrada, podemos ver la luz al final del túnel en el que nos hemos metido, nos damos cuenta que hay salida, que la vida vale la pena vivirla, que cada amanecer nuevas son las misericordias de Dios. En consecuencia la negatividad, la ansiedad, el temor y la depresión cada día se alejan más de nuestras vidas, y podemos irradiar optimismo y paz.

Queremos saber de Uds. Les invitamos a escribirnos al correo: crecetdm@gmail.com

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