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Hace siete años el universitario Rudy Moisés Herrera empezó a fumar. La adicción avanzó tan rápido que dos años después ya consumía un paquete de cigarros al día. Hoy, sin embargo, su situación ha cambiado a raíz de la campaña del no fumado que emprendió la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), adonde estudia Contaduría Pública. 

“Es lamentable cómo los chavalos de primer ingreso agarran ese comportamiento al ver a los viejos. Ahora que yo no fumo me doy cuenta de eso”, sostiene. 

Herrera intentó muchas veces dejar este hábito. Pero su fuerza de voluntad solo le duraba tres días. “Me ganaban las ganas”, recuerda.

Desde hace unos años, algunas universidades capitalinas han convertido sus pasillos en zona libre de humo de tabaco. La pionera fue la Universidad Centroamericana  (UCA). 

Vera Amanda Solís, de la  secretaría general de la UCA, cuenta que desde el año 2000 se comenzó a trabajar este eje en el programa Calidad Ambiental. 

Pero no fue hasta 2011 que se creó la iniciativa “Universidad saludable”. Entonces las autoridades comenzaron la campaña de sensibilización para convertir sus recintos en zonas libres de humo del tabaco.

“El fumado en la universidad puedo decir que se ha reducido en un 80%. Hemos conseguido que no se fume en el recinto, aunque sabemos que en la noche algunos se esconden, pero son pocos”, asegura Solís. 

En el 2010 la Asamblea Nacional aprobó la Ley para el Control del Tabaco (Ley 727) y un año después fue reglamentada. El artículo 6 establece que queda prohibido fumar "en cualquiera de las instalaciones de instituciones, organizaciones o centros dedicados a la enseñanza o a la educación, públicas o privadas”.  

También manda a ubicar rótulos y avisos sobre la prohibición de no fumar.

Solís dijo que esta legislación “acuerpó” el programa que habían iniciado. Fue entonces cuando decidieron publicar un decreto en el que anunciaban que en la universidad no se fumaría en ningún lado. “A partir de ese momento establecimos cero tolerancia al tabaco”, dijo. 

“Fue una noticia que impactó. No reglamentamos sanciones en ese momento para sensibilizar e informar a la comunidad estudiantil mediante rotulaciones. Parte de la transición fue hablar con los propietarios de cafetines para que retiraran la venta de cigarro. En ese proceso tuvimos resistencia en dos negocios, pero al final apoyaron”, comenta la académica. 

Menos consumo

Luego de la experiencia de la UCA, otras universidades se sumaron. La Universidad Católica Redemptoris Máter (Unica) fue una de ellas. Desde 2012 la Facultad de Ciencias Médicas implementó restricciones para disminuir el consumo del tabaco en la población estudiantil y el personal administrativo. 

Eveling Vallejos, encargada del proyecto, dijo que parte del proceso fue brindar charlas de sensibilización de los daños del tabaquismo y sobre la Ley 727. También organizaron actividades deportivas promoviendo estilos de vida saludables y rotularon el campus. 

“Con esta campaña hemos notado una disminución en el consumo. Además, desde que lo implementamos, la resistencia de los estudiantes ha sido muy poca”, destaca. 

No fue tarea fácil 

Después la Universidad Americana (UAM) se unió. Buscó la experiencia de la Unica y a las autoridades de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). 

María Cecilia Herdocia, directora académica de la UAM,  reconoce que no fue una tarea fácil. “Cuando comenzamos ni siquiera los docentes creían mucho y decidimos hacerlo por etapas”, rememora. 

Iniciaron con una campaña llamada “Campus libre de humo” y charlaron con los estudiantes para evitar este hábito en el recinto. El año pasado agregaron un artículo en el reglamento que establecía el fumado como una falta.

Acompañamiento 

La estrategia de la Upoli ha sido darle acompañamiento al problema de adición de ciertos alumnos. Ana Díaz  Huete, psicóloga de Vida Estudiantil, dice que “en el 2013 arrancamos la campaña y se formó una comisión interna para  darle seguimiento a estudiantes  que fumaban constantemente”.

También la Universidad Nacional de Nicaragua (UNAN-Managua) se unió al esfuerzo. El doctor Mauricio Gutiérrez, encargado de Prácticas Médicas y de este proyecto, señaló que hace cinco años esa casa educativa comenzó con foros antitabaco. Desde la Facultad de Medicina, reunieron tres mil firmas para conseguir que el Consejo universitario declarara la universidad libre de humo de tabaco. 

Especialista recomienda a los padres que no envíen mensajes contradictorios

El consumo del tabaco tiene serias consecuencias debido a la nicotina. La bibliografía indica  que es durante la adolescencia que comienza la curiosidad por probar este producto. También existen varios factores para que los jóvenes adquieran esta adicción, entre ellos está la baja autoestima, la falta de asertividad y factores sociales, explicó la psicóloga Maricela Gutiérrez Rodríguez, docente de la UNAN-Managua. 

“Este vicio transciende como todas las adicciones y afecta en la familia, porque muchas veces hay mandatos contradictorios, es decir: debemos cuidar la salud pero fumamos, los padres no aceptan los vicios de los hijos, pero algunos de ellos fuma. Como decía, la nicotina es una sustancia que rápidamente provoca adicción. Por tanto, es la puerta abierta a otras drogas. Iniciamos con el cigarro, luego marihuana y después agregamos otros tipos hasta llegar a consecuencias mayores”, agregó la especialista.

¿Qué hacer como padre de familia? “Debemos priorizar la comunicación y dar ejemplo en el hogar”, sostuvo. “Hablarles claro  a los niños y adolescentes de las consecuencias que traería en sus vidas si fuman”. 

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