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Transitaba en su silla de ruedas por la parada de buses de Metrocentro. La acera estaba obstruida por vendedores, así que decidió bajar del andén. Juan Pío Ortiz se acercaba a un bus que estaba estacionado cuando de pronto sintió un golpe que lo catapultó cinco metros.

“Escuché como si explotara una llanta y luego el sonido que hacía el rin de la rueda dando vueltas. Por momentos no supe qué pasó, pero al abrir los ojos estaba tirado en el adoquín oyendo al conductor del bus gritando: ¡Dejá de hacer mates, levantate que no te voy a dar un solo centavo!”, recuerda Ortiz, presidente de la Asociación de Discapacitados Físico Motores de Nicaragua (Adifin) en Managua.Adifin señala que no tienen acceso al servicio del transporte público ni al selectivo.

El dirigente capitalino de Adifin dice que de ese incidente salió con raspaduras y hematomas y aunque las autoridades de tránsito llegaron, no supo más del busero porque la denuncia no pasó a más.

 

Ortiz destacó que por problemas como esos solicitaron una reunión con el director del Instituto Regulador del Transporte del Municipio de Managua (Irtramma), Amaru Ramírez, no solo para que reactiven los ascensores en los buses, sino también para que el transporte selectivo preste el servicio a las personas en sillas de ruedas y se establezcan normativas.

Asimismo necesitan reactivar el sistema que permitía a las personas con deficiencia auditiva ver una luz y a los que padecen discapacidad visual escuchar un timbre.

Por otra parte, consideran de urgencia que las unidades tengan códigos visibles tanto en el interior como fuera de la unidad para identificarlas y hacer las denuncias cuando existen abusos de parte del conductor.

Un aspecto pendiente es la solicitud a la Alcaldía de Managua para que se regule a los vendedores en las paradas de buses, de modo que no obstruyan las aceras.

LOS TAXISTAS

“Otro problema son los taxistas. La mayoría de las personas con discapacidad están en el desempleo y actualmente no tenemos acceso al transporte colectivo. Si por necesidad tenemos que salir, debemos buscar taxi, pero no se detienen. Si se detienen te piden un precio excesivo por una carrera corta y aparte hay que pagar por la silla de ruedas hasta C$30”, asegura el presidente de Managua de Adifin, indicando que la otra opción es tomar la pista y sortear los vehículos.

El presidente nacional de esa misma organización, Pedro Joaquín Romero, comentó que debería existir una norma establecida por las cooperativas de taxis.

“Entre los taxistas hay quienes son justos, pero la mayoría no tiene conciencia, no tienen cortesía y hay discriminación con las personas en silla de ruedas. Nosotros no pedimos que nos lleven por caridad, estamos pagando”, alegó Romero.

Por su parte el presidente de la Unión de Cooperativas de Taxis de Managua, Reynaldo Bermúdez, indicó que el mal servicio a personas con discapacidad no se puede generalizar y puede que sí ocurra principalmente por parte de los cadetes, que quieren sacar el máximo del día, sin embargo hay quienes sí tienen una actitud solidaria y sana.

“Esto tiene que ver desde la institución reguladora, la cooperativa y el conductor. Hago un llamado a los colegas para que mejoren la atención y el servicio, pero también al Irtramma a que sea más beligerante con la regulación del transporte colectivo y selectivo de Managua”, dijo Bermúdez.

 

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