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Cada mes el sastre Pedro Rafael Martínez, de 50 años, paga US$20 a una funeraria capitalina. El objetivo: disponer de cinco ataúdes. 

“Tomé esa decisión porque en la vida para todo estamos preparados menos para la muerte. El contrato establece la entrega de cinco  ataúdes a igual número de beneficiarios, una vez que lo cancele en un período de diez años”, dice Martínez, quien asumió ese compromiso hace dos años. 

Mientras detiene su máquina de coser, revela que le faltan ocho años para la cancelación del acuerdo con la funeraria, pero el contrato establece que después de cuatro meses de pago tiene derecho a la primera caja. 

“Veo a mucha gente desesperada cuando se les muere un familiar. Hasta el momento del deceso reúnen dinero para comprar el ataúd y cubrir los gastos fúnebres. Si gastamos en otras cosas, ¿por qué no pagar un contrato funerario?”, reflexionó. 

En el área rural se estila comprar el ataúd y guardarlo para que los familiares no incurran en gastos a la hora de la muerte. Otros ocupan sus ahorros para prepararse y hay quienes pagan poco a poco a las funerarias y apartan el terreno en el que serán enterrados.

Este último es el caso de Juan Ramón Robles, de 56 años, poblador del barrio José Dolores Estrada, de Managua, quien compró un lote valorado en US$4,000 en un cementerio privado. 

“Con mis ahorros pagué ese terreno en un plazo de tres años, aproveché una promoción porque ahí son más caros. Tengo un ataúd que me asigna el Seguro Social y otro que compré para un hermano. En Jardines del Recuerdo tengo derecho para enterrar a seis familiares, me encanta ese lugar para el descanso eterno”, expresó el capitalino. 

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En otros cementerios incluso privados hay precios más bajos. Carlos Aguirre, de 75 años, contó que paga un lote valorado en US$3,500 en el cementerio Jardines de la Sabana, ubicado cerca de Sabana Grande.

“Voy al día con el pago de mi terreno. Estoy viejo y en cualquier momento muero, tengo el lugar donde voy a quedar, hasta cerca de mi casa queda”, dijo en tono de broma. 

A Giovanni Mora le salió más barato. Él pagó C$1,100 en efectivo en el cementerio Milagro de Dios y tiene derecho a seis bóvedas para igual cantidad de familiares.

Gerónimo Ortiz, de la funeraria La Católica y la Auxiliadora, detalló que venden ataúdes con un contrato de diez años en precios que oscilan entre US$300 y US$700. 

En el caso de la funeraria Monte de los Olivos los precios en efectivo oscilan entre los US$620 y los US$2,800 con el IVA incluido. 

Cementerios saturados 

Los cementerios en Managua están saturados. En el cementerio Milagro de Dios, que mide 16 manzanas, solo queda media manzana disponible. Igual ocurre con el panteón San José, de Sabana Grande, cuya extensión es de 2.5 manzanas.

En el cementerio Oriental la comuna construyó 250 metros lineales de canaletas de concreto hidráulico a un costo de C$1.6 millones. Una inversión importante, dado que con lluvias fuertes el drenaje colapsa y socava las tumbas. 

En la propuesta de 2016 la Alcaldía no incluyó la construcción o ampliación de cementerios de la capital, por lo que un amplio sector de Managua seguirá buscando alternativas para dar descanso eterno a sus difuntos. 

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Alfredo Gutiérrez, concejal del Partido Liberal Independiente, consideró que es necesario crear más espacios para sepultar a los muertos en los cementerios de la capital. Sugirió la instalación de un crematorio y cementerios privados con la venta de lotes a precios módicos. 

Existen en Managua 42 cementerios, de los cuales 38 son espontáneos, de acuerdo con el diagnóstico de la Alcaldía de Managua.  

Casi 6,000 personas mueren anualmente en Managua, de acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional de Formación y Desarrollo (Inide). 

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