Raúl Obregón
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La historia enseña como la humanidad ha luchado por liberarse de las diversas formas de esclavitud social y económica. Las grandes luchas se han dado en ese ámbito. Sin embargo, en la etapa actual, en pleno siglo XXI, la batalla por la liberación de la esclavitud emocional pareciera estar aún en ciernes.

El psiquiatra y psicólogo Augusto Cury alerta acerca de la existencia de “miles de personas que viven en sociedades libres, pero que son esclavos modernos, paralizados por el miedo, la inestabilidad y la angustia; carecen de ataduras físicas, pero se sienten agobiados por preocupaciones irreductibles, por pensamientos perturbadores y por una mente inquieta, ansiosa, agitada, que piensa descontroladamente y que jamás puede relajarse”.

Diariamente somos informados acerca de hechos violentos, agresiones psicológicas, verbales, físicas etc.. cometidos generalmente, por personas que probablemente adolecen de racionalidad adecuada, que son esclavas de emociones negativas. Personas que quizá en la calle son afectivas, condescendientes, etc.. pero en el seno familiar, son extremadamente intolerantes, agresivas, incapaces de ejercer control sobre la ira. La sabiduría popular les denomina “candil de la calle.. oscuridad de su casa”

Estas personas enmascaran en conductas agresivas sus conflictos internos, frustraciones, miedos quizá infundados, inseguridades y angustias.

Los entendidos afirman que estas personas son hábiles en el manejo del engaño para lograr lo que se proponen; son súper exigentes con los demás más no consigo mismo; siempre están desaprobando y manifestando insatisfacción; son maestras(os) de la crítica destructiva; cuando así conviene, se victimizan y tratan de hacer sentir culpable a los(as) demás; siempre quieren tener bajo control a quienes se lo permiten; y finalmente recurren a la agresión psicológica, verbal o física.

En fin sus actitudes y conductas no son más que un reflejo de su incapacidad para administrar y controlar sus emociones, su ser interior, lo cual los convierte en nocivas y peligrosas para su entorno familiar, por ende, la posibilidad de coexistencia con ellos(as) es de mínima a nula.

Jesús, el Maestro del comportamiento, en Marcos 7:21-23 dice: Lo que sale de dentro, eso es lo que contamina a las personas(lo que les vuelve tóxicos), porque de dentro, del corazón, salen los malos pensamientos, adulterios, fornicaciones, homicidios, hurtos, avaricias, maldades, engaño, lascivia, envidia, maledicencia, soberbia, insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan, esclavizan emocionalmente a las personas.

Amiga, amigo, si Ud. o alguien de su círculo familiar o de amistad se siente esclavizado(a) emocionalmente, abra su corazón para Jesús, acéptelo como su Señor y Salvador. El está presto a hacerle libre, anhela manifestarle su amor y amistad; quiere la felicidad para todas(os); El pone en su corazón:  alegría, paz, esperanza, sentido de vivir.

Amiga, amigo, Jesús es respetuoso, paciente, tolerante, no se fija en los errores que cometemos como humanos. Perdona siempre, incluso a los que traicionan y crucifican. Cree en la bondad y lo positivo que hay en las personas.

El sabe que la maldad está en el corazón, en la mente, y quiere darnos una nueva oportunidad, para liberar y renovar la mente, así como transformar nuestras conductas, pasar de esclavitud emocional a libertad, de tal manera que seamos personas afectivas, respetuosas, pacientes, tolerantes, que sepamos amar al prójimo como a nosotros mismos.

Queremos saber de Uds. Les invitamos a escribirnos al correo crecetdm@gmail.com

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