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En Managua hay más de 250,000 vehículos según datos de la Dirección de Tránsito Nacional, sin embargo, hasta marzo de este año solo 51,082 habían realizado la prueba de emisión de gases, confirman cifras del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI).

Enero fue el mes en el que más se realizaron pruebas de emisión de gases con 27,051 certificados emitidos. La cifra disminuyó a 11,406 en febrero y en marzo se emitieron 12,585 certificados, según datos del MTI.

De las 27,051 pruebas realizadas en Managua en enero pasado, en el taller Servicio Técnico Automotriz, ubicado en el barrio Santa Ana, se emitieron 10,000 certificados de emisión de gases, aseguró Edgard Centeno, propietario del taller. Ahora realizan unas 1,300 por mes, pero un 20% no pasa la prueba.

En el taller San Guillermo, ubicado en la Carretera Norte de la capital, se realizan unas 50 emisiones de gases por mes y según Everth Palacios, dueño del taller, al menos un 30% no pasa la prueba.

De acuerdo con la legislación, todos los vehículos deben realizar el examen de emisión de gases una vez al año. 

Diferencias 

El humo que emana un vehículo pesado frente a uno liviano es menos contaminante “porque en el caso de los vehículos pequeños de gasolina hay monóxido y dióxido de carbono. El humo que sale del tubo de escape de un bus está compuesto por metal pesado y carbón. Los dos son contaminantes para el medioambiente”, explica Everth Palacios.

Edgar Centeno recomienda a los conductores que, antes de realizar la prueba de emisión de gases a un vehículo, deben cambiar chisperos, filtros de aire, combustible y aceite “porque éstos son factores primordiales para pasar la prueba”.

El analizador de gases es el aparato encargado de determinar si un vehículo pasa la prueba o no. El aparato mide principalmente la cantidad de hidrocarburos (HC), monóxido de carbono (CO) y dióxido de carbono (CO2) que emanan los vehículos.

Los hidrocarburos —dice Centeno— son unos gases venenosos sin quemar que se miden en partículas por millón (ppm), el monóxido de carbono es un gas dañino parcialmente quemado y el dióxido de carbono es un combustible completamente quemado.

Los niveles de hidrocarburos, monóxido y dióxido de carbono permitidos en los vehículos fabricados antes de 1999 son menores a los niveles permitidos en los autos de 2000 en adelante, puesto que los vehículos modernos traen catalizadores, una pieza ubicada en el tubo de escape del vehículo que convierte en agua los gases contaminantes.

“Ahorita se ha reducido la demanda de certificados de emisión de gases porque la Policía (Nacional) no está multando a quien no la ande, es más ni la están pidiendo. El problema es al final del año cuando comienzan a multar. Por eso lo mejor es que la gente venga ahorita y se evite las filas y las multas”, recomienda Edgard Centeno.

Transporte pesado 

El artículo 143 de la Ley para el Régimen de Circulación Vehicular e Infracciones de Tránsito, estipula que “…queda prohibido circular con el escape libre. Se exigirá los escapes verticales a los buses del transporte urbano, interurbano y camiones cerrados de más de 12 toneladas”. 

Rubén Altamirano, presidente de la cooperativa Ricardo Morales Avilés, que aglutina las rutas 266 y 159 de Managua, indica que “la mayoría de los buses de nosotros tienen el tubo de escape de forma horizontal (abajo). Pero aquí lo que debería importar es que contamina más la basura del Oriental que el tubo que anda en los buses”.

“La nueva flota de buses Dina que llegó a Managua viene con un sistema intercooler que hace que el humo que emanan los buses sea menos contaminante”, indica Altamirano.

El Instituto Regulador del Transporte del Municipio de Managua (Irtramma) es el ente encargado de realizar las inspecciones mecánicas e inspecciones de gases a las unidades del TUC. 

David Cruz, conductor de una unidad de transporte, asegura que “los que hacen la inspección mecánica no dicen que el tubo de escape lo tenemos que andar arriba. No lo exigen”.

Daño a la salud 

El médico neumólogo Jorge Alberto Espinoza explica que la inhalación de gases procedentes de los tubos de escape de los vehículos puede causar problemas respiratorios y afectar a los pulmones, además provoca conjuntivitis, bronquitis y problemas oculares.

El humo que sale de los escapes también causa daños al medio ambiente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el último medio siglo “el consumo de combustibles fósiles ha liberado cantidades de CO2 y de otros gases de efecto invernadero suficientes para retener más calor en las capas inferiores de la atmósfera y alterar el clima mundial”. 

 

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