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Cuando la tarde del pasado 31 de mayo las sirenas sonaron en el mercado Iván Montenegro, algunos comerciantes corrieron hacia las salidas. Pese a que estaba temblando, Anielka Chávez se quedó en su tramo viendo pasar a las personas. No quiso dejar su negocio por miedo a que le robaran.

Ese es el dilema al que se enfrenta la mayoría de los comerciantes ante un sismo: dejar sus negocios solos o ponerse a salvo.

Los ochos mercados de Managua cuentan con un sistema de seguridad que responde a las emergencias; sin embargo, la mayoría de los trabajadores de estos lugares desatiende las medidas. 

En el mercado Oriental la Brigada Contra Incendio Mayorquín, que dirige el mayor Pedro Mayorquín, estuvo a cargo de la evacuación el día que ocurrió el sismo de 4.4 grados en la escala abierta de Richter, el pasado 31 de mayo. 

“Nos fuimos a los diferentes puntos de evacuación para indicarles a las personas las rutas de urgencia. La mayoría de comerciantes no se movió, parece que ellos están relacionados con estos eventos. Nosotros observamos que prácticamente no hubo movilización. Algunos estaban tranquilos viendo lo que pasaba y comenzaron a guardar su mercadería”, recordó Mayorquín.

Para el mayor, la manera de evacuar del vendedor no puede ser de otra forma que esta, primero salvaguardando su patrimonio. 

“Realmente nosotros nos encargamos de la gente que anda de compras para guiarlos hacia las zonas de seguridad en las afueras del  mercado”, añadió.   

Una trampa

¿Mi plan de emergencia? Es salir corriendo hacia la salida más cercana”.  Johana Sánchez, comerciante.

En mercados como el Iván Montenegro y Periférico, la estructura representa un peligro para los comerciantes. La desconfianza se sustenta en la antigüedad de los edificios. 

Luis Adolfo Aragón asegura ser uno de los comerciantes antiguos del mercado Periférico. La construcción de ese local data de 1964, cuando él tenía solo 13 años de edad. El mercado Periférico mide aproximadamente dos manzanas y tiene alrededor de 150 comerciantes. Verónica Ramírez, secretaria de la Asociación de Comerciantes de ese mercado, aseguró que los vendedores saben cómo evacuar y que todas las rutas de salida de emergencia están debidamente señalizadas, así como el punto de seguridad.

“Hay dos personas por andén encargadas de sacar primero a los ancianos y a los niños. El mercado tiene más de 10 andenes. Como el mercado es pequeño es poco el tiempo para evacuar”, precisó Ramírez. 

La estructura del mercado Iván Montenegro tiene más de 35 años. Hay unos 2,000 comerciantes y todas las rutas están señaladas. A pesar de eso hay comerciantes que prefieren quedarse en sus tramos. 

“No debería ser así, pero si yo me voy cuando regrese ya no hallo nada porque las cosas no están adentro”, sostuvo Anielka Chávez.

Por su parte Jamileth Bustos, miembro de Asociación de Comerciantes Fuerza y Unidad (Acofunim), manifestó que en esos casos la policía debería resguardar los locales para que el comerciante no arriesgue su vida al quedarse en su negocio. 

“El día del sismo la gente quería volver a sus tramos después que pasó, pero las autoridades insistieron en que no. De toda manera la gente entró a cerrar sus tramos”, dijo Bustos.

 ¿Y en el Oriental?

En el mercado Oriental, uno de los principales problemas es que las rutas de evacuación no existen porque se las robaron o porque están dentro de los negocios. 

“Y le hemos dicho a Commema que hay unas que ya no existen porque se las robaron y otras que están tapadas por los tramos. Para eso nosotros señalaremos dónde están las rutas de evacuación”, mencionó el jefe de la brigada contra incendios, el mayor Mayorquín, quien asegura que en lo que va de 2016 se han realizado cuatro simulacros multiamenazas. El tiempo promedio para evacuar ese mercado es de cinco minutos. 

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