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Decenas de personas entre videntes y no videntes participaron en la caminata Con tacto nos miramos, que realizó ayer la Organización de Ciegos de Nicaragua Maricela Toledo en la capital, con el propósito de sensibilizar a la población acerca de la situación que viven las personas con discapacidad o deficiencia visual. 

En el recorrido que se realizó de la rotonda Rubén Darío hacia los semáforos de Pharaohs Casinos, en carretera a Masaya, las personas videntes que participaron fueron vendadas.

“Las vendaron para fomentar un cambio de actitud en el hogar y la sociedad”, explicó David López Ordóñez, presidente de la Organización de Ciegos de Nicaragua Maricela Toledo.

“Debe haber un nivel de comprensión de la realidad de la persona ciega. A la persona no vidente no le podés decir: aquí, allá, no. Sino que se debe usar puntos referenciales apropiados como: de frente, atrás, a tu izquierda, a tu derecha, etcétera”, dijo López Ordóñez.

Soyoung Joo, una joven originaria de Corea del Sur,  llegó a la caminata porque quiso vivir la experiencia de estar en los zapatos de una persona ciega “aunque sea por unos minutos”.

“Debo confesar que me dio mucho miedo porque no te das cuenta qué tipo de obstáculo se encuentra en la calle, me sentí como ahogada. Antes solo me lo imaginaba, ahora con esta experiencia no me imagino cómo será no ver nada de por vida. Definitivamente debemos cambiar la forma en cómo tratar a estas personas, no verlos por debajo del hombro, sino involucrarse y ayudar en lo que se pueda”, reflexionó Joo.

Las personas no videntes atraviesan diferentes dificultades en la vía pública, por eso decidieron salir a las calles.

“En la vía pública hay rótulos que están ubicados a la altura de la persona y eso hace que un ciego choque de frente con las señales de tránsito. Para cruzar una calle hay personas que no ayudan, cuando los conductores ven a un no vidente atravesar una calle en cambio de detener la marcha aceleran poniendo en peligro la vida de los transeúntes”, expresó López Ordóñez.

En cuanto a las dificultades en la vía pública, María José Martínez, no vidente, agrega que existe imperfecciones en las aceras y manjoles abiertos que impiden una movilización más eficiente. 

Transporte público 

Para las personas no videntes que usan el transporte público en la capital, la experiencia no es nada agradable. María José Martínez, comenta que “los buses siempre van llenos y una está expuesta a robos, golpes y empujones”.

Pese a que las personas discapacitadas tienen asientos preferenciales en las unidades de transporte público, María José Martínez, de 16 años, denuncia que esta disposición no se cumple “porque cuando abordo las unidades la gente rara vez me da lugar y los transportistas no exigen que usemos los asientos que están destinados para las personas con alguna discapacidad”.

David López Ordóñez, agrega que cuando una persona no vidente quiere abordar las unidades de transporte, los conductores o se detienen mucho antes o muy lejos de donde esperan las rutas, o muchas veces no permiten que las personas ciegas aborden la unidad.

“Una persona que ve sin problemas puede correr e ir a subirse al bus, pero un ciego no. En las paradas hay demasiada gente, muchos obstáculos y los no videntes somos los que más sufrimos en ese momento. Esto nos hace recurrir a otros gastos porque cuando no nos llevan tenemos que tomar un taxi, y muchas veces nos sobregiramos de nuestro limitado presupuesto”, explica López Ordóñez.

Admiten que hay avaces

El presidente de la Organización de ciegos de Nicaragua, David López Ordóñez, reconoce que ha habido avances en cuanto a las demandas que hacen ante las autoridades.

Comentó que hace 20 años era raro ver a una persona ciega en la escuela regular. Ahora hay más de 70 personas ciegas en las escuelas del país.

En el caso de la inclusión laboral, López Ordóñez,  reconoció que hay que promover cambios de actitudes en los empleadores y deben avanzar en la formación de personas no videntes “para que no sean vistas con lástima, sino como un empleados competitivos”.

  • 17 mil  personas ciegas hay en el país.

La organización enseña oficios artesanales a las personas que la integran. El Instituto Nacional Tecnológico (Inatec) facilita los instructores y los materiales de trabajo a estas personas.

La Organización de Ciegos de Nicaragua Maricela Toledo Ascencio, aglutina a 1,432 personas no videntes de todo el país. De estas el 48% son mujeres y el 52% varones. En el caso de Managua, la organización atiende a 410 personas. 

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