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En el tramo que tiene Teresa Chavarría en el mercado Oriental, abundan las medicinas naturales. Entre los jarabes para la tos y las pastillas para el dolor que contienen químicos, están los frascos que ella más vende: pastillas para bajar de peso, limpia colon, y semillas y hojas molidas de moringa. Estas últimas son procesados por ella misma.

“Nosotros compramos en sacos las especies y  luego las procesamos para venderlos en paquetitos, a la gente le caen bien estos productos. Sabemos que no les va hacer ningún daño, vendemos lo que la gente busca”, asegura Chavarría. 

La demanda de medicinas naturales en el mercado Oriental llevó a los comerciantes a procesar especies y realizar sus propios productos de origen orgánicos. Algunos vendedores aseguran que tienen licencia para ofertar esta mercancía, pero otros dicen que no es necesario. 

Unos veinte comerciantes se dedican a esto y están ubicados en las cercanías de la iglesia El Calvario. La mayoría de los productos que se ofrecen en estos establecimientos no tienen registro sanitario ni control de calidad. 

“Nosotros solo somos comerciantes, los que deberían tener regulación son los distribuidores”, alegó Martha Lidia Gurdián, otra vendedora. 

Según el médico José Antonio Cerda, si la manipulación de hierbas u otros productos orgánicos no es realizada con los requerimientos necesarios, las personas que consumen estos productos podrían sufrir una intoxicación. “El consumo de esta medicina puede provocar una resistencia bacteriana e incluso alguien podría morir envenenado por una sobredosis”, afirmó el doctor Cerda. 

Por su parte Olingtons Cerda, coordinador de  proyecto Hojas Verdes de la Asociación Soya de Nicaragua (Soynica), organización que trabaja temas de nutrición con productos orgánicos, sostiene que hacer medicamentos con estas especies, no es tan fácil como lo plantean los comerciantes.

“Para realizar estos productos, primeramente se tiene que tener las condiciones, necesarias, un laboratorio con los requerimientos que exige el Ministerio de Salud, una licencia para poder manipularlo y por supuesto haber estudiado porque se debe saber qué plantas se pueden manipular y cuáles no. Hay plantas que no se pueden procesar y si lo hacen, podrían envenenar a la gente”, enfatizó Cerda.

María González trabajó seis años para Soynica, ella dice que en este lugar aprendió a realizar las medicinas naturales que ahora vende en su establecimiento en el mercado Oriental. “Ahí aprendí a hacer alimentos para niños a base de soya, también hacíamos jarabe para la tos a base de eucalipto y miel, yo conozco de esto, he estudiado, por eso puedo venderlos”, argumentó González. 

Olingtons Cerda explica que para poder manipular y comercializar productos orgánicos, se necesita tener requisitos como la licencia sanitaria del Minsa, análisis de laboratorio de las especies para saber si están en condiciones óptimas, código de barra de registro sanitario, análisis del proceso químico por parte del Minsa, ficha técnica del proceso de preparación, consumo y contraindicaciones.

 “Lo que ocurre es que en algunos lugares donde se comercializan estos productos, la gente no ha estudiado, no conoce, solo se copian las recetas, los procesan, los empacan y los venden, pero en realidad no saben y están desaprovechando las plantas porque no hacen un proceso de investigación previo que es necesario para poder manipular estos productos”,  agregó Cerda.

En estos establecimientos del mercado Oriental se comercializan más de 30 productos derivados de plantas medicinales. Hay algunos que son muy reconocidos por los compradores, entre ellos la moringa, a la que se le atribuyen múltiples propiedades curativas, entre ellas combate los problemas cardiovasculares y reduce el riesgo de padecer de cáncer. 

“Hay algunas cosas que no se toman en cuenta porque precisamente aquí es un mercado, no vas a venir con una maquinita que va leer ese código o que te van a estar pidiendo esa información”, alegó el comerciante Jerson López.

La comerciante María González dice que a ellos les traen las plantas desde Perú, Guatemala y El Salvador. “Nos traen los materiales y nosotros preparamos la medicina, tenemos un cuarto donde se trabaja con las medidas adecuadas, con guantes, gorro y gabacha. Nosotros no tenemos laboratorios porque trabajamos con poco, lo nuestro es artesanal”, justificó.

Consumidores desconocen 

José Hernández acude con regularidad al mercado para comprar pastillas que según él, sirven para regular la presión arterial.

“Yo lo consumo porque quiero estar bien de salud y como ahora a uno en los hospitales solo le dan las recetas de los medicamentos, uno tiene que buscar lo más barato, por eso siempre vengo aquí a comprar esto”, comentó Hernández, de 59 años.

“No sé de dónde las traen, a mí me dijo una amiga que estas medicinas eran buenas por eso vine a buscarlas”, contó Pilar Miranda, originaria de Mateare, quien compró pastillas para adelgazar. 

Por su parte,  Sebastián Treminio, originario de Ciudad Darío y comerciante de electrodomésticos, aseguró que desconoce el origen de los productos, sin embargo los vende porque las personas se los piden. “No es este mi negocio pero la gente me los ha encargado y por eso los llevo, ellos dicen que son muy buenos porque son 100% naturales”, contó Treminio.

Más barato curarse con lo natural

Félix López, químico farmacéutico de la Unan-Managua, reconoce que en los últimos años ha habido un incremento en el consumo de la medicina natural debido a la capacidad curativa que tienen y la accesibilidad de los costos frente a la medicina convencional.

Asimismo se han abierto tiendas de medicina natural, se creó la Ley de Medicina Natural, Terapias Complementarias y Productos Naturales en Nicaragua (Ley 774) y algunas universidades privadas ya disponen de licenciaturas en Medicina Natural.

Consumir medicina natural es un hábito cultural de los nicaragüenses, prueba de ello es que aún persisten curanderos en zonas rurales del país, asegura López. “En el reino animal y vegetal hay sustancias con propiedades curativas, nuestros antepasado cuando se enfermaban tenían que recurrir a la naturaleza para buscar cómo curarse”, explica.

La evolución tecnológica ha provocado que la medicina natural se convierta en una industria, por eso López dice que las medicinas naturales que se procesan para comercializarse deben registrarse y pagar impuestos. Asegura que ya se produce medicina natural a través de los laboratorios, gracias a la tecnología.

“Es igual de curativa que la medicina convencional. Lo que ha venido a procesarla con químicos es la industria con la evolución tecnológica. Ahora eso permite que la medicina natural se obtenga también a través de laboratorios”, asegura López.

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