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No tienen clases de baile, no entrenan para levantar y soportar el peso de la piaña, únicamente se mueven por la fe. Ese sentimiento es el que los hace soportar por horas el abrazante calor, sol, lluvia y  fuertes detonaciones de los juegos pirotécnicos, durante las fiestas patronales de Santo Domingo.

Eso aseguran quienes por amor a la tradición o promesa, son parte de la fiesta del santo, el cual entre un mar de gente, baja este lunes en hombros de los promesantes de Las Sierritas, en las afueras de la ciudad, y es entregado a los cargadores de la iglesia de Santo Domingo en Managua.

Reynaldo Guzmán Rivas, presidente del Comité Parroquial “Viva Santo Domingo de Guzmán”, en Las Sierritas, comentó que a pesar de todo, ser cargador no es tan difícil.

“La fe y el amor es lo que los hace bailar, por otro lado están las coordinaciones del baile. El presidente del comité es el timón de todos ellos y es quien está al frente manejando el movimiento, manteniendo el ritmo y la velocidad”, alegó Guzmán.

Organizados

Indicó que son 56 cargadores y el guía no da órdenes a voz, sino que solo se comunican por señas que se tienen establecidas.

Los miembros de los dos comité de cargadores, tanto de la iglesia de Las Sierritas como los de Managua, donde  hombres y mujeres, se organizan y se distinguen por el color de sus camisetas, los de seguridad van de celeste, que rodean a quienes bailan y cargan al Santo van vestidos de amarillo.

El baile no es aleatorio a como pareciera, el clásico es hacer el símbolo de la cruz, haciendo pequeños brincos coordinados de lado a lado y de izquierda a derecha, pero también se baila haciendo pequeños círculos mientras se avanza haciendo un círculo mayor. Si bien parece que no avanzan, realmente van paso por paso a la vez.

A sus 81 años, José Santos Rivera es el cargador por excelencia. Asegura que desde 1946 a los diez años de edad comenzó a ser parte de las fiestas de Santo Domingo y pronto comenzó a cargar al santo. 

  • Este lunes a las 6:30 a.m. es la bajada de Santo Domingo, de la iglesia de Las Sierritas, a la iglesia Santo Domingo de Managua.

En un inicio su promesa era comprar un litro de guaro, candelas para ponerlas en la iglesia, tres cohetes para lanzarlos en el camino, y luego se iba a bailar, pero confiesa de que el guaro no llegaba a su destino.

“No soportaba la tentación y me lo tomaba”, comenta con una sonrisa, recordando que eso le permitía soportar mejor el peso de la piaña que de recuerdo le dejó un pequeño chichón en su cuello.

No es para cualquiera

José Alarcón, presidente del Comité de Tradicionalistas de Santo Domingo, de Managua, señala que que no se permite a cualquiera entrar de manera imprevista a cargar al santo, tal como ocurría décadas atrás, sino que quien desee hacerlo tiene que permanecer al comité.

En el caso de los cargadores de Las Sierritas, estos trabajan con la parroquia, al igual ocurre con la Pastoral de Cargadores Cristo Agonizante del Rosario, que se encargan del llamado Santo Domingo de Abajo, donde todo el año colaboran con las actividades de la iglesia.

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