•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Al son de los chicheros, danzas, aceite negro y el olor a pólvora, bajó de Las Sierritas de Managua, Santo Domingo de Guzmán, en una procesión que tuvo como gran ausente a El Cacique Mayor, Óscar Ruiz.

Este año “Minguito” bajó rodeado de flores blancas y verdes, con la leyenda “Misericordioso como el padre”, y como es tradicional, recorrió las calles de la ciudad brincando incesantemente en los hombros de sus promesantes.

Ruiz, con uno de los más pintorescos personajes de la actividad, continúa hospitalizado afectado por neumonía.

El párroco de la iglesia de Las Sierritas, Boanerges Carballo, dijo que a pesar de la ausencia de Ruiz, siempre estará presente en el recuerdo de todos los promesantes, pues es alguien que por más de cuarenta años ha acompañado a la imagen del santo.

La alcaldesa de Managua, Daysi Torres, también lamentó la ausencia de Ruiz y dijo que la municipalidad lo apoyará en su recuperación. “Hay un vacío porque es un hombre que por décadas ha estado compartiendo su promesa y la peregrinación con su pueblo, hace falta. Que Santo Dominguito interceda ante nuestro Padre (Dios) para que se sane rápido y lo volvamos a ver de pie, peregrinando por este camino por el que ha andado por tanto tiempo”, dijo Torres.

¿NUEVO CACIQUE? -La primera comisionada Aminta Granera-

Aunque vestido con un traje más sencillo, que el utilizado por el tradicional Cacique Mayor, en esta ocasión, un hombre que prefirió el anonimato, bailó al santo más popular de Managua . 

El hombre danzó con penacho, de taparrabo, sandalias, arco, flecha y un antifaz de plumas.

“Yo cumplo promesa por mi familia y por mi salud. No es la primera vez que le bailo a Santo Domingo”, dijo el "nuevo cacique mayor" que prefirió el anonimato y quien ahora despunta su danza dentro del círculo de seguridad.

En la historia de las fiestas patronales de Santo Domingo, dos de los cuatro principales personajes ya dieron todas sus fuerzas y cumplieron su promesa: Juana Francisca Villalta, la “Chica Vaca” que de sus 100 años, 80 los pasó bailándole a “Minguito”; y Lisímaco Chávez, el “torólogo”, que se destacó por crear la “vela del barco”, quien falleció a los 77 años.

Al lado de Óscar Ruoz, a sus 73 años, con 46 de devoción, está todavía José María Barahona “Chema Pelón”, el hombre de la guayabera amarilla quien tiene 41 años haciendo el montaje de la hoy tradicional actividad del palo lucio. 

LIMPIEZA INMEDIATA

La bajada del santo inició a las 6 de la mañana en la iglesia de Las Sierritas, y veinte minutos después lo que antes era una rebosante capilla, se convirtió en un casco vacío lleno de aserrín, basura y un “promesante” intoxicado de licor, tendido en suelo, que pronto fue despertado y sacado del santuario por un agente policial.

Así, mientras miles se dedicaban a las celebraciones y daban la espalda a la iglesia, un grupo de mujeres se apresuraban a poner orden y limpiar el interior.

Sor Martha Jerez, comentó que generalmente son 20 personas devotas de Santo Domingo, las que ayudan.

“La mayoría son personas que incluso no pueden ir a la caminata, entonces hacen la promesa de limpiar el templo para tenerlo listo para las otras actividades que se realizan. En el caso de las bancas no todo queda en total orden porque pronto viene la actividad del 10”, explicó sor Jerez.

Una de estas mujeres que dan servicio voluntario a la iglesia es Margarita Castro, de 73 años de edad y que colabora con las fiestas desde hace 21 años. 

Esta vez, Castro pasó la noche en vela para brindar su servicio a la parroquia. Con ella están su nuera, una de sus hijas y una prima.

“Crié diez hijos, se me murió el primero y el cumiche. Con esos golpes comencé a buscar al Señor, porque antes estaba ciega, sorda y muda ante el llamado de Dios. Yo padecía de una enfermedad que no tenía remedio, pero le pedí al Señor que me curara, y me alivié”, alega Castro. 

  • 100 rescatistas de la Cruz Roja brindaron servicio durante la festividad
Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus