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Entre la niñez de la comunidad se escogen a los más pobres de entre los pobres para el proyecto “Luminarias de Dios”, que se diferencia de otras organizaciones por integrar también en su labor de servicio, las enseñanzas cristianas.

Wilmer Espinoza, pastor de la iglesia bautista Vida Nueva, en Villa Reconciliación, señala que este proyecto es una verdadera bendición y les permite desarrollar su objetivo de ayudar a la comunidad de diversas formas.

“Diferente a otras organizaciones de ayuda, este proyecto aborda de forma integral cuatro áreas principales, desde la espiritual, físico, cognitiva y la socioemocional”, señala Espinoza, mencionando que esto lo logran con fondos de “Compassion International”, organismo surgido en los años cincuenta, por el pastor evangélico Everett Swanson, para atender a los huérfanos de Corea del Sur y posteriormente se extendió a 25 países de mayor necesidad en el mundo.

EL PROYECTO

Sobre los ejes de acción del proyecto está el tema de salud, donde el 90 % de los gastos de los niños están cubiertos; en lo cognitivo a los integrantes se les dota de todo su equipo escolar; en lo socioemocional son atendidos por un sicólogo, además de la orientación del pastor de la iglesia. La orientación se da tanto a la niñez afiliada como a sus padres, para identificar la problemática en su núcleo familiar y buscar respuestas que permitan a los niños avanzar.

Igualmente se capacita a los padres en la protección a sus hijos y la mejor forma de disciplinarlos.

“A los niños se les da de comer, se les suple de algunas de sus necesidades inmediatas o se le asiste por cuestiones de salud y sus medicinas, además se les pagan clases técnicas o se les apoya en sus estudios escolares. Lo que se quiere es que estos niños y niñas crezcan, se desarrollen de forma integral, con valores cristianos y lo necesario para salir adelante en la vida”, alegó Espinoza, quien tiene la esperanza que cada uno de estos niños termine su período de participación totalmente capacitados y con fuerza espiritual.

Por otra parte, el proyecto promueve actividades conmemorativas y festividades como el día del niño y la niña y reciben regalos en navidad, entre otras fechas claves del año. Por otro, lado frente a los desastres naturales ayudan a las familias de los miembros, tomando en cuenta que son personas de muy bajos ingresos y cuyos hogares están en malas condiciones o en lugares no siempre apropiados.

Espinoza, como coordinador del proyecto, considera que con estas acciones en esa comunida, frenan el empuje de la niñez pobre hacia las drogas, el embarazo adolescente, la prostitución y la delincuencia.

CÓMO FUNCIONA

Los niños ingresan al proyecto entre los tres años y un límite de nueve, edades de mayor vulnerabilidad, lo cual es una directriz de la Misión que tiene su sede en Colorado, Springs, Estados Unidos.

En Villa Reconciliación, 350 niños  y niñas están afiliados, pero trabajan en otro proyecto denominado “Brazo extendido”, que será un grupo inicial de 150 niños de los alrededores del barrio La Primavera.

El proyecto tiene 10 años en  Villa Reconcilación y en total han asistido a 590 niños en ese período. Cuando los miembros del proyecto cumplen los 18 años, terminan su período.
Espinoza explica que cuentan con trabajadores de tiempo completo para el proyecto, en una fusión entre la iglesia bautista Vida Nueva y el Ministerio de Compassion, que destina los fondos a través de apadrinamiento de los niños y niñas, pero también para capacitaciones y especialización de los docentes.

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