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La necesidad de generar ingresos para sobrevivir y sustentar a su familia obligó a Brígida Díaz a improvisar un tramo para vender queso y tortillas 17 años atrás en la entrada de la zona franca del parque industrial Las Mercedes.

Díaz señaló que ese sector está fuera de control porque otros comerciantes no están respetando los límites o las rayas amarillas y lo que provocan es la obstaculización del paso vehicular al poner sus tramos fuera del área establecida.

"Es verdad que todos tenemos necesidad, pero se necesita un mayor orden en este mercado. Solicitamos ayuda a la Alcaldía para tener una mejor organización”, agregó.

Según la comerciante, la mañana de ayer ocurrió un accidente en el cual una joven que viajaba en moto salió por el aire al ser impactada por un camión en la rotonda de ese sector.

La escena ya es común, y se debe a los negocios que invaden el perímetro vehicular y a que los conductores manejan a exceso de velocidad, refirió.

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Ventas bajas

Otro problema del que se quejan los comerciantes es de las malas ventas ya que los principales compradores del mercado, que son los trabajadores de la empresa de manufactura, se les paga con tarjeta.

“Van a retirar a otro lado y ya no regresan aquí. Antes cuando pagaban en efectivo era mejor, yo tuve mi buena racha en ese entonces”, indicó Brígida Díaz.

En ese sentido, Esmeralda Núñez, quien ofrece productos para el hogar junto a su mamá desde hace nueve años, expresó que personas presuntamente de otros mercados capitalinos les están llegando a hacer competencia con sus productos.

“A saber de dónde los sacan porque aquí los vienen a dar más barato y eso nos afecta a nosotros”, comentó.

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Núñez dijo que ellos son quienes obstaculizan el paso vehicular en el sector al poner sus mesas cerca de la rotonda, lo que consideró un peligro tanto para ellos como para los conductores. 

“Esta situación no es frecuente, ellos (los comerciantes) vienen solo los días de pago y los viernes después de las 3:00 de la tarde, el problema es que se satura el tráfico y ocurren demasiados accidentes. Los comerciantes de aquí estamos conscientes que ellos también tienen necesidad, pero los precios nos friegan bastante”, agregó la joven.

Sin embargo, para Jaime Cárdenas, vendedor de comida desde hace tres años, en la salida a él le va bien porque es donde hay más afluencia de personas.

“Yo hago unos 80 platos de comida diario, y los vendo todos”. 

Cárdenas agregó que no planea buscar un tramo más al fondo porque considera que podrían disminuir sus ventas. 

Falta organización

En 2014 el centro de compras era considerado uno de los más grandes minimercados en la capital, donde aproximadamente unos 80 comerciantes están fijos y la cantidad de ambulantes es similar. 

“Necesitamos orden porque el desorden va creciendo y tiende a obstruir el paso de la vía pública”, destacó Esmeralda Núñez.

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Otros dos comerciantes que prefirieron omitir sus nombres agregaron que el pasado viernes les fue notificado que despejaran la vía y se quedaron sin trabajar todo el fin de semana.

“Yo vendo comida, esos días que estuve sin trabajar (viernes a lunes), se echaron a perder mis productos como carne y pollo, no generé ingresos, y al quitar y volver a poner mi tramito calculo que perdí como unos 8,000 córdobas”, señaló uno de ellos.

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