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A unos los pusieron vendas en los ojos y los mandaron a una parada con el fin de que abordaran los buses, mientras a otros los sentaron por horas en una silla de ruedas, de modo que sintieran cómo es subirse a una unidad de transporte público cuando se tiene alguna discapacidad. Estas fueron dos de las dinámicas que la  Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad (Feconori) desarrolló con 60 transportistas de la capital, como parte de una campaña de sensibilización, coordinada con el Instituto Regulador del Transporte Municipal de Managua (Irtramma) y algunas cooperativas de buses. Maritza Castellón, de la comisión de accesibilidad de la organización de ciegos, Marisela Toledo, indicó que el objetivo de estos ejercicios es que los conductores de unidades del transporte urbano colectivo sintieran lo que es no poder ver y que trataran de valerse por sí mismos en las calles. “Una de las cosas esenciales para las personas con discapacidad es poder transportarse y hacerlo en los buses públicos es un problema. La capacitación se hizo con 60 conductores de buses y de ellos uno por cooperativa participó en la dinámica”, comentó Castellón, quien agregó que es necesario ampliar el número de participantes de la campaña.

"Necesitamos un cambio de actitud de los conductores, de consideración y respeto para las personas con discapacidad".  Juan Pío Ortiz,
Adifim Managua.

SONDEO

Señaló que luego de la capacitación, en la última semana realizaron un sondeo con los miembros de la organización de no videntes para conocer el nivel de impacto en el trato, y aseguran que hay un cambio con las personas con discapacidad. Según los resultados de este ejercicio, se diagnosticaron tres problemas. El primero, dijo Castellón, es que las autoridades de tránsito quitan la voluntad de ayudar a un no vidente o una persona en silla de ruedas fuera de la parada, ya que por hacerlo varios resultaron multados.  El segundo inconveniente tiene que ver con los tiempos rígidos estipulados por las cooperativas, teniendo en cuenta que subir a una persona con discapacidad representa esperar a que aborde la unidad. En tercer lugar está que los usuarios no respetan la prioridad de las sillas frontales amarillas, destinadas a personas de la tercera edad, embarazadas y con discapacidad. “Por lo tanto, el siguiente paso de la comisión de  accesibilidad será reunirse con las autoridades competentes para pegar letreros en la parte frontal de las unidades y que se respete la prioridad de estas sillas, también solicitaremos reuniones con la policía para que no sean tan rígidos con los transportistas que tratan de ser considerados, así también con el Irtramma y las cooperativas, de cara a flexibilizar los tiempos frente a la prestación del servicio a personas con discapacidad”, dijo Castellón. Juan Pío Ortiz, presidente de la Asociación de Discapacitados Físico Motores  de Nicaragua (Adifim) en Managua, comentó que según las reuniones con el Irtramma y las cooperativas, hay voluntad de reactivar las unidades con rampa y para eso harán un diagnóstico de costos. Para Lizeth Palma, quien tiene discapacidad visual, la actitud que ha dominado en los conductores no ha sido la más positiva.

“Te dejan botada, no se detienen o lo hacen fuera de la bahía del bus. Ese trato me molesta, porque nosotros tenemos derecho al transporte público”.

Ignacio Altamirano alegó que también ha tenido el mismo tipo de problemas a pesar que su discapacidad se distingue por el bastón blanco. Por otra parte, mencionó que no todas las paradas están diseñadas para que puedan movilizarse a través de ellas. “Paradas céntricas como la de la Universidad Centroamericana son amplias, y no existe una zona determinada para detenerse y eso nos desorienta, las autoridades deben darnos una respuesta”, dijo Altamirano.

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