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Desde las 4:00 a.m. Miguel Ángel Alemán se prepara en su casa, ubicada en Ticuantepe, para trasladarse al mercado Oriental. Carga con una bolsa grande en la que mete varios instrumentos, entre los que va su infaltable báscula de aguja. A las 6:00 a.m. debe estar en el populoso mercado pesando a comerciantes o compradores a cambio C$2. 

“Nadie le da trabajo a una persona de mi edad, por eso me dedico a andar de arriba abajo con esta chochada”, se lamenta. Él decidió dejar de vender cigarros, porque este era un trabajo aburrido y que dejaba pocas ganancias.

Al día puede ganar hasta C$200. Vive solo. No tiene hijos ni esposa, por lo que este monto le es suficiente para mantenerse. Su jornada laboral termina a las 2 p.m. No se desalienta cuando la gente le llama loco porque camina con la báscula debajo del brazo. 

Miningela López, encargada de la zona 2 de la Corporación Municipal de los Mercados de Managua (Commema) del Oriental, explicó que la Ordenanza Municipal dice que los vendedores ambulantes están exentos de cobros dentro del mercado, a pesar que ejercen una actividad comercial. No así los vendedores eventuales, que no poseen un tramo, pero que sí ocupan un espacio. 

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Batimóvil

José David López, de 31 años, se dedica a vender batidos de manera ambulante por todo el mercado Oriental. Sus herramientas de trabajos son un carrito como el de los vende hotdog, pero equipado con una licuadora que funciona con una batería de vehículo, un máquina para pelar naranjas y una exprimidora manual. Su carrito se ganó el nombre de  Los vendedores ambulantes no pagan impuestosBatimóvil. 

Lo vistoso de su negocio es que lleva batidos de frutas hasta el tramo del comerciante. Ofrece, asimismo, una variedad bebidas, diez en total, algo que por su carrito de apenas un metro de largo no aparenta ser posible. “La gente se sorprende por la diversidad que ofrezco y también por la calidad”, aseguró el emprendedor. 

Tiene cuatro meses trabajando de esta manera. Afirma que al día vende entre 100 y 120 batidos, y los precios son de C$20, C$25  y C$30. 

El hombre de 31 años relató que la falta de trabajo y las deudas lo motivaron a ser emprendedor dentro del Oriental, donde ya había trabajado en un proyecto de negocio que fracasó hace tres años. “Me preparé en el arte culinario y la música, de esa manera pude sobrevivir. Ahora busco ganarme la vida en el Oriental con este negocio, que creo es original”, expresó.    

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Carlos Herrera, de 39 años, ofrece en cambio una canción. Esa es la manera como consigue dinero para alimentarse. Su principal oferta son músicas de alabanzas cristianas que canta acompañado de su guitarra.  “No cobro, espero que la gente me dé lo que quiera”, dijo Herrera.

Dijo que desde pequeño se gana la vida de esa manera. Por eso no se preocupa si le va bien o mal en el día porque le apasiona cantar alabanzas. 

Commema del Oriental no tiene datos de cuántas personas llegan a vender de manera ambulante en el centro de compras, solo conoce que las fechas especiales como el Día de las Madres o fin de año se les ve más. 

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