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Un niño de 11 años se convirtió en el primer quemado durante la temporada. Se llama Owen. Escondido de sus padres compró en la pulpería un arbolito. Lo encendió a mitad de la calle y se quemó la mano derecha.

Las lesiones sufridas por Owen solo requirieron tratamiento ambulatorio, pero el accidente revela el peligro que representa la pólvora en las manos de un niño, sostienen expertos de la Unidad de Quemados de Aproquen (Asociación pro niños quemados).

“Él es el primer quemado de la temporada, es un niño de Ticuantepe y la pólvora la adquirió en la pulpería. Aquí hemos recibido varios casos donde los niños tienen acceso a la pólvora en las pulperías, hay casos en que no solo la venden, sino que la fían”, manifestó el cirujano plástico Mario Pérez, director médico de Aproquen.

La ley 510, Ley Especial para el Control y Regulación de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y otros materiales Relacionados, deja muy claro que está prohibido el transporte de pólvora en vehículos colectivos, su venta en pulperías y mercados no autorizados, así como la fabricación artesanal. También se prohíbe que sea manipulada por menores de edad y por adultos en estado de embriaguez.

Niños, principales víctimas

El especialista señaló que las estadísticas de quemaduras por pólvora que hay en Aproquen, no han variado mucho en los últimos años y que los protagonistas siguen siendo los mismos: niños menores de cinco años que viven en la pobreza y en la extrema pobreza. 

Durante el mes de diciembre para las celebraciones de la Purísima, la Navidad y el fin de año, aumenta el uso de pólvora en el país, y es cuando la niñez se expone más a este peligroso material. De hecho, los pequeños víctimas de quemaduras por esta causa incrementan en un 70% en esta época festiva, según estadísticas de Aproquen.

“El año pasado tuvimos alrededor de 20 quemados por pólvora y solo a cuatro hospitalizamos. El año anterior (2014) la cifra fue prácticamente igual (22 casos). No hay que hablar fantasiosamente que el número ha disminuido, incluso a veces no tenemos reportes de los casos que por envergadura de la quemadura, los papás no llevaron a sus hijos a atenderse”, comentó Pérez.

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