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Era marzo de 2012 y Karen María Reyes Castro acababa de concluir su especialidad en otorrinolaringología, cirugía de cabeza y cuello en México, cuando un terrible accidente de tránsito entre la capital de ese país y la ciudad de Cuernavaca la dejó con medio cuerpo paralizado y sin la  posibilidad de realizar operaciones de su especialidad.

Pese a eso continuó con entusiasmo y decidió enrumbar sus energías y proyectos en otra dirección de mayor alcance y extensos horizontes.

Esto es una cruzada por ayudar con los instrumentos disponibles del desarrollo tecnológico a la comodidad, la capacitación y el fomento a la inclusión de las personas con discapacidad en los  aspectos laborales, culturales, económicos, sociales y deportivos, entre otros, de la vida cotidiana.

El primer año después del accidente dice que lo dedicó para conocer las nuevas capacidades de su vida a consecuencia de la lesión medular, y para aceptarse en su condición sin aferrarse al pasado, y sin esas recriminaciones ni frustraciones que empujan al ser humano por el triste camino de la depresión.

“Todo fue posible –reconoce- con la ayuda de Dios y con el pilar fundamental de mis padres, compañeros de estudio, familiares y amigos, que física y mentalmente estuvieron y siguen estando a mi alrededor”, dijo.

Un año después del accidente estaba postulando para cursar una maestría en Salud Pública con énfasis en Políticas y Gerencia en Salud en la universidad de Berkeley, California. Mientras le respondían fue admitida como colaboradora de investigaciones en el Departamento de Otorrinolaringología en la Universidad de Stanford.   

Finalmente fue aceptada en Berkeley, donde integró el Consejo Estudiantil de Liderazgo en Salud y su mayor logro fue el crear un plan estratégico, un programa “No Limits” para que el departamento de deporte y entretenimiento de la universidad fuera más inclusivo con las personas con discapacidad.

Al concluir su maestría con honores, subió a la mesa de las autoridades universitarias en medio de una larga ovación para recibir su diploma de manos del decano, doctor Stefano Bertozzi, a quien le brotaron lágrimas de emoción al ver subir a su discípula caminando sola con ayuda de un robot conocido como exoesqueleto, al cual se guía manteniendo el equilibrio con  las muletas. Karen visitó Nicaragua recientemente.

Precisamente, ella colaboró con  Exso Bionics para el afinamiento de este aparato, al participar en un ensayo clínico y como embajadora.

Su día a día es un milagro

Esta joven de 36 años, segunda hija del ingeniero Francisco Reyes Sandoval y de su esposa Gloria María Castro de Reyes, residentes en Managua, también participó en el triatlón de relevos California Sprint manejando una bicicleta impulsada con las manos a lo largo de nueve millas.     

Creyente y practicante católica,  nunca dudó de su fe ni siquiera en los angustiosos días de su más profunda gravedad después del accidente.  Pero está convencida de que el milagro de Dios se manifiesta en el día a día de su vida actual.  

Aparte de la paraplejía, se declara completamente sana. Conduce por las calles de California un vehículo adaptado a controles de manos, tiene capacidad para realizar tareas de su hogar, y en funciones de su nuevo trabajo como coordinadora del proyecto “Wheelchair Users Voice” (La voz de los usuarios de sillas de ruedas) dentro de la ONG “Wheels for Humanity” (Ruedas para la Humanidad”),  financiado por Google.org bajo el “Reto de Impacto Google 2015: DISCAPACIDAD”, donde se utiliza la tecnología para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad. 

Se trata del primer estudio de esta índole a nivel global, que obtuvo información  de diferentes tipos de sillas de ruedas. “El Instituto Tecnológico de Massachusetts (Universidad MIT) nuestros socios, participó diseñando la metodología del estudio y los sensores”, cuenta.

Gestiones en Managua

El piloto del proyecto se implementará en Indonesia en febrero de 2017,  pero Karen está luchando en su organización para que el proyecto completo  tenga lugar en Nicaragua.

Al respecto, en estos días de su breve estancia, está sosteniendo reuniones con el doctor Joaquín Escoto, director del programa “Todos con Voz” del Ministerio de Salud,  directores del gabinete de organización de personas con discapacidad, la dirección de Proyectos Sociales de la Alcaldía de Managua,  Mario Sacasa director de la ONG “Futuro de Nicaragua”, que es la entidad socia de “Wheels for Humanity” en Nicaragua, así como con la empresa privada. 

La finalidad del proyecto “Users Voice”, según explica Karen María Reyes, es influir y guiar a los gobiernos de países en vías de desarrollo sobre la provisión de sillas de ruedas adecuadas para una movilidad digna, que facilite la inclusión de los usuarios con discapacidad físico-motora.

Esta política, agrega Karen, es de importante impacto para los gobiernos que se ahorrarían el gasto de atención a pacientes con padecimientos derivados del uso de una silla de ruedas inadecuada, es decir, evitaría el tratamiento por escaras o llagas, agravamientos de la columna, problemas de circulación y otras patologías.

Ella ahora es una personalidad reconocida internacionalmente en materia de motivación, apoyo y promoción de inclusión  para personas con discapacidad.

 

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