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El Instituto Nicaragüense de Promoción Humana (Inprhu) estima que en los mercados de Managua hay al menos 1,200 niños, niñas y adolescentes trabajando. Esta situación los expone a jornadas laborales extensas, abuso sexual y deserción escolar.

Mario Chamorro, de la Coordinadora Nicaragüense de ONG que trabajan con la Niñez y la Adolescencia (Codeni), explica que el principal riesgo al que se expone la niñez trabajadora, sobre todo en los mercados, es a la deserción escolar. 

Estar expuestos a jornadas laborales de hasta 10 horas a muchos les impide ir a las escuelas. Lo ideal si van a trabajar ya sea para aportar en sus hogares o ayudarle a trabajar a sus padres es que lo hagan sin desentender los estudios, esa debería ser la principal responsabilidad de los padres, aunque lo ideal obviamente sería que no trabajen”, señaló Chamorro.

El Instituto Nicaragüense de Promoción Humana (Inprhu) ejecuta programas de reforzamiento escolar y cursos de manualidades y danza a la niñez trabajadora de los mercados Israel Lewites, Mayoreo y Roberto Huembes.

Trabajo infantil persiste aún en los hogares

Marta Cecilia Prieto, del Inprhu, indica que a estos cursos asisten unos 250 niñas y niños. “Los que llegan a trabajar a los mercados son principalmente hijos de comerciantes y cada vez están llegando más niños de los departamentos con edades de entre 10 y 14 años, lo cual es preocupante”, explica.

AVANCES 

La última cifra oficial que se tiene sobre el trabajo infantil en el país es del año 2012 e indica que en esa fecha habían 396,118 menores realizando labores remuneradas o no. 

Sin embargo la cifra ha disminuido, afirma el diputado Carlos Emilio López, vicepresidente de la Comisión de la Mujer, Niñez, Juventud y Familia de la Asamblea Nacional.

En Nicaragua —dice López— se han firmado convenios de compromiso entre la empresa privada, el Gobierno y los sindicatos, donde se comprometen a no contratar mano de obra infantil y la Organización Internacional del Trabajo ha sido testigo presencial de esos acuerdos.

Uno de los mecanismos utilizados para la fiscalización del cumplimiento de estos convenios es la creación de las inspectorías del trabajo infantil, a cargo del Ministerio del Trabajo.

Sin embargo el diputado reconoce que el trabajo infantil no se ha erradicado totalmente, sobre todo en las calles. Para López la reducción de los índices del trabajo infantil es vital para la reducción de la pobreza.

El país alcanza mayores niveles de desarrollo, se vuelve más productivo y competitivo al eliminar el trabajo en la niñez. Esto garantiza que la niñez se prepare y que en su vida laboral sean mejor calificados y, por ende, el país alcanza un mayor desarrollo”, argumenta.

El Código del Trabajo y el Código de la Niñez y Adolescencia de Nicaragua, establecen prohibiciones para las empresas públicas y privadas que contraten mano de obra infantil.

Ambos códigos establecen que en Nicaragua solamente se pueden contratar a adolescentes a partir de los 14 años cumplidos, y que los adolescentes que trabajen deben hacerlo en horas laborables  donde no pongan en riesgo su vida, su salud,  su integridad, donde no se interrumpa su proceso educativo.

MERCADOS DE MANAGUA

En el mercado Mayoreo hay unos 400 menores entre niños, niñas y adolescentes que trabajan a diario, asegura Denis Duarte, gerente general de la Corporación Municipal de Mercados de Managua en ese centro de compras. 

Auxiliadora Ponce, gerente general de Commema en el mercado Iván Montenegro estima que ahí hay al menos 270 niños trabajando, la mayoría hijos de comerciantes.

En el Israel Lewites la cantidad es menor, “son al menos 150 menores entre vendedores ambulantes y los que están con sus padres en los tramos”, dice Isidro Valdivia, jefe de operaciones de ese mercado.

Augusto Rivera, del mercado Oriental, se abstuvo de brindar una cifra, pero admitió que la cantidad es mayor que en cualquier otro mercado de Managua debido a la extensión que posee y la cantidad de compradores que recibe.

El campo carga el mayor peso del trabajo infantil

HISTORIA

La primera escuela de economía y comercio de Xiomara Salazar, de 40 años, fueron los mercados Iván Montenegro y Mayoreo. Se graduó de economía empresarial, pero afirma que su verdadera formación la obtuvo en estos lugares donde el negocio es constante. 

A cambio de eso, tuvo que trabajar desde los 10 años como ayudante de una tía que vendía frescos. Tenía que levantarse en la madrugada como los adultos de su casa y dividir su infancia y adolescencia entre el mercado y la escuela.

Actualmente tiene un negocio de venta de carnes en el mercado Mayoreo. Dijo que todos los días ve a niños y niñas vender tomates, cebollas o agua helada y a pesar que ella también trabajó desde pequeña no está de acuerdo con eso porque considera que el lugar de la niñez debe ser la escuela. 

El gerente del Mayoreo destacó que en el mercado hay algunos programas que intentan captar la niñez para que se integren al preescolar o cursos de oficios como pastelería o barbería. Dijo que la creación de un centro de desarrollo infantil, conocidos como CDI, es parte de la demanda de los comerciantes. 

El Centro de Formación y Desarrollo Integral (Cefodi) es una institución que se encarga de recibir a hijos de comerciantes de este centro de compras. 

Enrique Mendoza, director de Cefodi, aseguró que al final de cada año se reparten boletas dentro del mercado para que los vendedores lleven a sus hijos. Asimismo sostuvo que realizan un proceso de seguimiento o se visita a los niños que abandonan las clases. 

Mendoza afirmó que actualmente hay 85 niños entre las edades de 3 a 6 años y 10 adolescente en los cursos de pastelería y barbería. 

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