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Este 24 de julio Managua cumple 171 años de haber sido elevada a ciudad. La construida y reconstruida. Capital ha sufrido cambios drásticos desde la invasión colonial, hasta los desastres naturales, para hoy poder mostrar una nueva imagen. 

La capital de Nicaragua, sobre la que hoy vemos centros comerciales, parques con wifi, pistas, edificios y extensos barrios, durante la colonia española “no tenía ni cuerpo de ciudad”, según Gonzalo Fernández de Oviedo, cronista del Rey de España que visitó Managua entre 1528 y 1529. 

El ingeniero Maurilio Reyes,  destaca que desde el punto de vista estructural, la ciudad ha experimentado diversos cambios en el transcurso de su historia, en especial después de sufrir terremotos, inundaciones y una guerra, elementos que por décadas retuvo su desarrollo. 

Años atrás las estructuras coloniales eran hechas de materiales pesados, frágiles y gruesos. En el caso de las construcciones de viviendas, estas eran hechas de adobe y taquezal compuesta por armazón de madera, reglas forradas de barro o lodo revuelto con cal. Un sistema constructivo degradable.

El ingeniero señala que hace 45 años las casas de Managua eran de ese material frágil, causa de la devastación de la ciudad al ser azotada por el terremoto de 1972. A partir de entonces la población quedó con el temor de hacer edificios de más de una planta y se necesitaron 27 años para que alguien levantara una estructura vertical de gran altura. El Centro Corporativo Pellas, inaugurado en 2001 con 10 plantas, dio el primer paso.

“El edifico Pellas rompió el mito alrededor de los edificios altos, en una ciudad atravesada por fallas sísmicas. Luego vinieron los edificios como Invercasa (en 2006 con 8 plantas) y dos años después el edificio de la UNI (en 2013 con 5 plantas). Hay un auge en la construcción de este tipo de estructuras. Esto tiene que ver con la confianza en mejores materiales, métodos constructivos y la inversión. Hay un renacer de la ciudad de Managua y su desarrollo”, dijo el ingeniero Reyes, destacando la construcción de una docena de centros comerciales, edificios de apartamentos y edificios de negocios.

Adaptación

Por su parte, la alcaldesa de Managua, Daisy Torres, considera que la capital tiene un nuevo brillo. 

“Managua era una ciudad muerta, tendida bajo el dolor y la tristeza del último terremoto de 1972, pero hoy recobró su espíritu. Es una ciudad que se levanta y camina todos los días. Una ciudad que en vez de recordar llantos y tristezas viendo los edificios en escombros con gente viviendo aún ahí, es ahora una Managua con vida, corazón, ánimo y prosperidad”, señala la alcaldesa.

La funcionaria destacó que desde la última década la capital se viene enfrentando a una serie de adaptaciones ante el crecimiento vertiginoso de la población, vivienda y parque vehicular.

“Ahora tenemos todos los parques remozados, se trabaja en la ampliación de vías de acceso, la construcción de nuevas calles, la restauración del histórico casco urbano de Managua. Se reconstruyó la avenida Bolívar, tenemos el parque más grande de Managua como es el Luis Alfonso Velásquez, ahí está el Paseo Xolotlán con su hermoso paisaje, museos y un puerto. Aparte la empresa privada viene invirtiendo. Podemos ver nuevos centros comerciales y nuevos edificios”, dijo Torres, destacando que a pesar de eso aún falta mucho trabajo por hacer, en especial en la red vial y el sistema de drenaje de la capital.

El pasado de la capital 

En 1525 Pedrarias  Dávila es el primero en citar el vocablo “Managua”. Luego Gonzalo Fernández de Oviedo confirma este vocablo en su informe de 1529. Este último lo describe como un poblado con “una populosa plaza, rodeada por una congregación extendida y desvariada donde habitaban unas 40,000 ánimas”, esto según la cita del historiador y encargado de la Dirección de Cultura y Patrimonio Histórico de la Alcaldía de Managua, Clemente Guido Martínez, en su publicación “Managua, Chorotega”.

Según Guido, el nombre de la ciudad es originario de los indígenas y el chorotega que era la lengua original de Managua, donde tiempo después se asentó el poblado colonial, desplazando a los aborígenes. Fue el 24 de marzo de 1819 cuando el Rey español Fernando VII emitió en Madrid el título de “Leal Villa de Managua” contenido en la Cédula correspondiente, publicada el 30 de abril de 1820.

Posterior a la independencia de la corona española, Managua fue elevada a ciudad por Ley Legislativa del 24 de julio de 1846, emitida por la Asamblea Nacional Constituyente del Estado de Nicaragua. Sin embargo en realidad corresponde al Senador José María Sandres, la promulgación de Ciudad de Santiago de Managua, y 46 años después se constituyó como capital de la República de Nicaragua.

En el período comprendido entre 1852 y 1930, hubo un acelerado crecimiento urbano y un incremento de las migraciones hacia la capital, provocando la centralización del aparato estatal, la concentración del equipamiento e infraestructura y los principales servicios.

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