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Con buses nuevos o con viejos, con capacitación para mejorar el servicio o sin esto, la actividad del Transporte Urbano Colectivo (TUC) sigue siendo muy criticada por los usuarios, quienes piden a la municipalidad una transformación efectiva, siendo una de las principales quejas el maltrato.

Una ciudadana se queja de que la competencia entre rutas es un problema “y si no les parece no se detienen en la parada de buses, como es el caso continuo de la ruta 111 que incluso para evitar atrasos toman otra ruta y no pasan por el Gancho de Caminos del mercado Oriental, además ponen en peligro a la gente por no respetar las señales de tráfico”, alega la usuaria Hilda Espinoza.

Harold Castellón, de oficio albañil, señaló que para él un problema con el transporte público son las tarjetas, porque si no tiene saldo, cae en manos de los que cobran C$5. 

“Uno gana poco y todavía me sale más caro moverme al trabajo. Nadie controla eso. Oí decir que algún día van a modernizar esto del transporte, pero nada. Siempre dicen lo mismo y seguimos igual”, alegó Castellón.

Por su parte la estudiante de secundaria Karen Mendoza, señala que una de las cosas que más le molesta del TUC es el exceso de pasajeros, ya que al ir apretados, los delincuentes aprovechan para robar.

De acuerdo al registro de denuncias ante el Instituto en Defensa del Consumidor (Indec) en los primeros seis meses del año, cuentan 1,481 denuncias de usuarios, siendo los que más manifiestan el maltrato a los pasajeros, seguido por el exceso de pasajeros y los robos en las rutas.

Marvin Pomares, director del Indec, señaló que si bien no tienen en porcentajes las denuncias, esos temas son los más recurrentes, y quienes más denuncian son los estudiantes universitarios. 

“No podemos quejarnos porque se cambiaron todas las unidades. El problema es que solo fueron 835 unidades las que trajeron y antes eran 1,200 unidades, eso significa 365 buses menos. Mientras tanto, la cantidad de usuarios sigue subiendo. Se calculan en promedio 400,000 usuarios al día, quienes utilizan el servicio dos veces (800,000 marcaciones) pero haciendo un cálculo de acuerdo al crecimiento de la población, eso ya supera 1 millón de marcaciones”, consideró Pomares.

El director del Indec agregó que a esa flota ya mermada con el cambio de unidades, siete años después al menos el 20% de estas ya dieron su vida útil por el exceso de pasajeros y el maltrato de los usuarios a las unidades.

“Creo que la modernización es buena, pero no debemos esperar a que se hagan cambios de aquí a cinco o diez años. Los cambios deben verse desde ya. Eliminar el maltrato, que se respeten las señales de tránsito no necesita de infraestructura. Las autoridades deben ser más enérgicas”, alegó Pomares.

Consideró que el tema de reestructurar el recorrido de las rutas es un tema importante, pues algunas hacen recorridos de hasta 80 o 100 kilómetros, mientras que otras hacen 50 kilómetros o menos, lo cual se refleja en el deterioro de las unidades.

“Se supone que estas unidades deben tener una vida útil de 20 años, pero aquí algunas en 5 años ya no dan más”, comentó Pomares recomienda que se necesitan más buses, otro  cambio de unidades, de rutas y de mentalidad de los conductores. Incluso, de una nueva política en el cumplimiento de las normas de las autoridades competentes.

El ingeniero vial Armando Izabá también cuestiona el servicio del TUC,  pero  parte  del  desorden tiene que ver con la falta de inspectores y de hacer que las cooperativas cumplan con las normas establecidas.

“De nada sirve un cambio de infraestructura, si la base de este servicio está deteriorada y quien rige los controles no los aplica. Comenzando que con el C$5 y te marco automáticamente se duplicó el precio del pasaje. Por tanto, se deben implementar acciones sobre esta práctica, pero también más accesibilidad para que la población se transporte a su lugar de destino”, explicó Izabá.

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