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¿Cuándo fue la última vez que hizo una revisión al estado de su vivienda? Si no ha podido precisar una fecha exacta, entonces quizá sea tiempo de arreglar ese goteo de la llave del baño, revisar si las paredes tienen grietas o, mejor aún, cerciorarse que el sistema eléctrico funciona correctamente. Lo anterior, a juicio de especialistas de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), son apenas algunos de los elementos que deben formar parte del mantenimiento que debe dársele a las viviendas con cierta regularidad para garantizar la seguridad de la casa. 

Marcela Galán, subdirectora de Extensión Universitaria de la UNI, explica que una vivienda se deteriora con el paso del tiempo tanto por el uso que le dan quienes la habitan, como por las incidencias del clima. “Una vez que está terminada una vivienda debe haber un proceso de mantenimiento permanente porque, si no, la vida útil de los materiales se va a deteriorar de manera más acelerada”, señaló Galán.

Qué debe fiscalizarse

De acuerdo con Galán, en el mantenimiento de una vivienda se toman en consideración elementos referidos a la estructura de la misma, estado de las paredes, columnas y vigas. El techo, el sistema de tuberías, el sistema eléctrico y los acabados. Bajo esta premisa es que la UNI presentó ayer dos guías en las que se resumen buenas prácticas para la construcción segura, con las cuales buscan que el proceso de edificación, ampliación y mantenimiento de las viviendas sea más entendible para la población. Los documentos recopilan normas y consejos de construcción que han sido avalados por el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) y el Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur) y por académicos de la UNI.

“En la segunda guía nosotros hacemos unas recomendaciones que le permitan a las familias saber cada cuánto se debe pintar la vivienda, con qué periodicidad se debe dar el recubrimiento a los perlines por ejemplo para que no se vayan oxidando, que la madera no esté tan expuesta y que no le entre comején o polilla; qué hacer con las goteras; cómo limpiar los canales que es un problema bastante común y que genera el deterioro más rápido de la vivienda”, señaló Galán. En este sentido, en el documento se indica que en los elementos estructurales de una casa se debe hacer una revisión de las posibles fisuras una vez por año o después de que se registre un sismo. Mientras, el techo debe ser pintado cada dos años y es muy necesario revisar las uniones de las láminas y limpieza de los canales previo a la llegada de la época de lluvia. En el caso de los cielos rasos se exhorta a limpiarlos una vez por mes.

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En las paredes exteriores se recomienda pintarlas una vez por año, mientras que las paredes interiores se deben pintar cada tres años. En el caso de los elementos metálicos la pintura debe hacerse cada dos años y los acabados de madera se deben recubrir con barniz también cada dos años y fumigarlos al menos una vez cada año. Con respecto al sistema eléctrico, las revisiones deben estar  enfocadas en el alambrado, paneles, lámparas y tomacorrientes; esto puede hacerse por lo menos una vez en el año. Finalmente los sistemas de agua potable deben revisarse cada dos años (empaques, llaves, tubería para cerciorarse que no haya fugas). Igual período se establece para la revisión del sistema de aguas negras; en caso que en el hogar exista un tanque séptico, la frecuencia de mantenimiento debe oscilar entre uno y tres años.

Apoyo a programa

Por su parte Leonel Plazaola, vicerrector de Investigación de la UNI, destacó que la publicación de estos materiales forma parte del Proyecto Fortalecimiento de las Capacidades Locales para la Gestión de la Construcción Segura, el cual es ejecutado por la UNI y auspiciado por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación  (COSUDE). “Cuando una familia desea una vivienda es una gran decisión, pero además queremos que sea una decisión segura, una decisión que tenga una información suficiente y clara de que donde va a construir, si hay riesgos de posibles desastres como tsunamis, riesgos sísmicos, erupciones o deslizamientos, tomen decisiones informadas”, dijo Plazaola.

Presentan catálogo

De igual manera ayer se presentó el catálogo de modelos habitacionales resilientes. Al respecto el arquitecto Luis Chávez, decano de la Facultad de Arquitectura de esa casa de estudios superiores, mencionó que en dicho documento se proponen seis modelos de viviendas resilientes a eventos naturales extremos, tales como inundaciones, sismos, erupciones volcánicas, huracanes y deslizamientos.

Las propuestas han sido elaboradas por 13 estudiantes de Arquitectura de  la UNI, así como revisadas y avaladas por el MTI.

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