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Si ya el Gancho de Caminos normalmente es un cruce caótico en la entrada sureste del mercado Oriental, ese punto se vuelve prácticamente intransitable con las celebraciones a la Purísima y las festividades navideñas según señalan comerciantes y conductores de la zona.

El arquitecto y urbanista Alan Morales considera que es importante poner atención a este punto donde su necesario despeje no solo representará mayor movilidad vehicular, sino también más movimiento comercial.

“El cruce es importante en especial para el comercio y la economía. Son miles los que entran y salen del mercado por este punto y esto literalmente hierve en la última semana de noviembre, recién caído el aguinaldo a los trabajadores del Estado y a las puertas de las festividades de los devotos a la Virgen María”, alega Morales.

El especialista y asesor independiente indicó que desde el punto de vista urbanístico es un caos, ya que el cruce tiene dos de sus vías, del Gancho de Caminos hacia el norte y al este que están cerradas por la invasión de comerciantes, que por propia conveniencia han dejado viva las entradas de sur a oeste y viceversa.

“No hay zona peatonal, los comercios han cerrado una vía a ambos lados de las calles reduciendo la movilidad de los vehículos, los pocos parqueos son incipientes e incómodos. Por eso muchos le huyen a ese lugar por la obstrucción del paso, así también muchas personas no van al Oriental por esos inconvenientes y ahí los comerciantes pierden ventas”, explicó Morales.

Señaló que la municipalidad infructuosamente se ha esforzado por liberar la zona, pero se debe analizar diversos aspectos que lo impiden.

“En primer lugar se debe eliminar la política de tolerancia con quienes violentan las normas establecidas; desde el momento que la Corporación Municipal de Mercados de Managua (COMMEMA) cobra un impuesto a quien se toma el área pública, legaliza la invasión y el comerciante se siente con derecho. No creo que mover a un centenar de comerciantes sea fácil, sin embargo esto se debe hacer poco a poco y manteniendo limpia el área liberada”, consideró Morales.

El urbanista indicó que los intentos por abrir camino desde el Gancho de Caminos, tras el incendio de viejo galerón en mayo de este año, están borrosos como los letreros de ‘No estacionar’ que fueron pintados en el pavimento, sobre los cuales los comerciantes volvieron a poner sus productos de ventas.

“Claro está que la acción debe hacerse reubicando a los comerciantes, y la Alcaldía debe darles un incentivo para que esto sea atractivo y se trasladen sin inconvenientes. Por otra parte deben incrementar la cantidad de inspectores, para dar abasto a un centro comercial que mide 135 manzanas de terreno y aumentando”, consideró Morales, mencionando que otro problema son los taxistas, que se estacionan en una reducida vía, espera de pasajeros.

El comerciante Néstor Jonathan Carranza, propietario de un tramo a la orilla de la gasolinera del Gancho de Caminos, mencionó que tiene cinco años de trabajar en ese punto vendiendo accesorios de teléfonos y ropa, por lo que mensualmente pagan un impuesto de C$300 a Commema. 

Ubicado en un paso obligatorio de los visitantes del mercado, Carranza comentó que en diciembre el gran problema son los carretoneros ambulantes, quienes además de no pagar impuesto, obstruyen la vía y a los tramos que sí pagan.

“Esa gente en todo nos afecta, porque ni los vehículos ni la gente pasa porque ellos están enmedio”, alegó Carranza.

Por su parte la comerciante Martha Isabel Rizo señaló que además de los carretoneros, los taxistas fomentan el caos, ya que se detienen propiamente en la entrada oeste del Gancho de Caminos, esperando que los potenciales pasajeros salgan y contraten sus servicios.

“Por eso es que los carros pasan a cuentagotas. Creo que deberían ordenar esto, porque incluso pueden hacer accidentes o gente golpeada por los vehículos, tal como sucedió hace tres meses”, dijo la señora Rizo. 
 

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